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Brote de hantavirus en crucero antártico: rastro del "caso cero" apunta al noroeste argentino

El ciudadano neerlandés Leo Schilperoord, quien falleció por la variante Andes, estuvo en El Shincal de Quimivil semanas antes de embarcar hacia la Antártida.

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Brote de hantavirus en crucero antártico: rastro del "caso cero" apunta al noroeste argentino
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Una investigación internacional vinculó el letal brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius con el noroeste argentino. El paciente cero, el neerlandés Leo Schilperoord, visitó las provincias de La Rioja y Catamarca semanas antes de viajar a la Antártida, identificando a la región como el probable foco de la infección. El rastro fue descubierto a través de una plataforma de ornitología, revelando que el viajero recorrió diversas zonas naturales antes de embarcar en Ushuaia. El caso ocurre en un contexto crítico para Argentina, que ha duplicado sus casos de hantavirus en la temporada actual, alcanzando los 102 contagios. Bajo la coordinación de la Organización Mundial de la Salud, se realiza un seguimiento de pasajeros en 20 países. Mientras tanto, el Ministerio de Salud y centros de investigación buscan precisar el sitio exacto del contagio en el norte del país para mitigar el riesgo sanitario.

La investigación internacional en curso sobre el letal brote de hantavirus ocurrido a bordo del crucero MV Hondius ha incorporado un dato determinante que vincula directamente al noroeste argentino con el origen de la infección. Las autoridades sanitarias han logrado reconstruir el itinerario del ciudadano neerlandés Leo Schilperoord, quien fue identificado como el "caso cero" del brote y falleció tras contraer la enfermedad. Según las indagaciones, Schilperoord visitó diversos puntos turísticos de las provincias de Catamarca y La Rioja semanas antes de iniciar su travesía hacia la Antártida, lo que posiciona a esta región como una zona crítica para determinar dónde se produjo el contagio inicial.

La reconstrucción de los movimientos del viajero fue posible gracias a los registros y publicaciones que el propio Schilperoord realizó en eBird, una plataforma especializada en ornitología. A través de estos datos, se determinó que él y su esposa, Mirjam Huisman, ingresaron al territorio argentino a finales de febrero de 2026, como parte de un extenso viaje de carácter naturalista por Sudamérica. El primer rastro visible de su permanencia en el norte del país se sitúa el 21 de febrero en la provincia de La Rioja. Posteriormente, la pareja se trasladó a Catamarca, donde los días 22 y 23 de febrero visitaron el sitio arqueológico El Shincal de Quimivil, ubicado en el departamento Belén, con el objetivo de realizar avistajes de aves.

Tras su paso por el oeste catamarqueño, el itinerario de los turistas continuó hacia la provincia de Salta, el norte de Santiago del Estero y Corrientes. Luego de recorrer estas zonas, cruzaron hacia Uruguay y finalmente se dirigieron a Ushuaia. Fue allí donde, el 1 de abril, abordaron el crucero MV Hondius, embarcación que terminó convirtiéndose en el epicentro de un brote de transmisión comunitaria del virus variante Andes. Leo Schilperoord comenzó a manifestar los síntomas de la enfermedad mientras el crucero se encontraba en plena navegación y falleció poco tiempo después. Este suceso obligó a la activación de estrictos protocolos sanitarios globales, que actualmente implican el seguimiento de pasajeros en 20 países diferentes, bajo la coordinación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ante estos hallazgos, el Ministerio de Salud de la Nación, en conjunto con las carteras sanitarias de las provincias involucradas, ha intensificado el trabajo para identificar los movimientos exactos de la pareja. La preocupación de los expertos radica en que Schilperoord y Huisman eran ornitólogos experimentados que se desplazaban de manera independiente por terrenos abiertos, pastizales y zonas boscosas. Estas actividades de campo representan un riesgo latente de exposición a roedores reservorio, que son la vía principal de transmisión del virus a través de fluidos u orina.

Un aspecto que ha captado la atención de los epidemiólogos es la inconsistencia en los registros visuales del viajero. Mientras que Schilperoord publicó detalladas fotografías de su visita a El Shincal y otros puntos de diversas provincias, no existen imágenes de sus paradas en La Rioja. Esta ausencia de evidencia fotográfica añade un elemento de incertidumbre sobre los sitios específicos que visitó al inicio de su ruta por el NOA.

Este escenario se desarrolla en un contexto epidemiológico complejo para Argentina. El último informe emitido por el Ministerio de Salud de la Nación advirtió que, desde el invierno de 2025, el país se encuentra por encima del umbral de brote, registrando un incremento sostenido de los casos de hantavirus. En la temporada actual, se han confirmado 102 casos en todo el territorio nacional, una cifra que representa prácticamente el doble de los 59 casos registrados en el período anterior.

A pesar de la gravedad de la situación internacional, hasta el momento ni Catamarca ni La Rioja han reportado casos autóctonos o cuadros asociados de forma directa al contingente internacional. No obstante, ambas provincias forman parte del mapa de monitoreo activo llevado a cabo por el Instituto Malbrán y el Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic-Conicet). El objetivo primordial de estas instituciones es determinar con precisión si el contagio fatal ocurrió en los senderos de la región noroeste antes de que el virus se propagara miles de kilómetros más tarde en aguas antárticas.

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