Cuba atraviesa actualmente una de sus crisis más profundas desde la revolución de 1959, situándose en una posición de extrema vulnerabilidad. La situación se ha agravado críticamente tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela en enero, hecho que dejó a la isla sin el suministro de petróleo que recibía de su aliado. Esta carencia energética, sumada a una crisis económica perpetua y la pérdida de apoyo político de antiguos aliados, ha dejado al Estado comunista en una situación precaria.
El escenario se complica debido a la presión ejercida por Estados Unidos. Washington ha incrementado su hostilidad a niveles no vistos anteriormente, coordinando sus acciones apenas dos meses después del derrocamiento del presidente venezolano y el inicio de una campaña de bombardeos aéreos sobre Irán. En este contexto, el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha manifestado públicamente su convicción sobre la fragilidad del régimen. En una entrevista telefónica con CNN a comienzos de marzo, Trump afirmó que Cuba "caerá muy pronto" y señaló que las autoridades de la isla están deseando llegar a un acuerdo. Incluso sugirió la posibilidad de una "toma de control amistosa" de la isla, indicando que Cuba sería el siguiente objetivo de su atención tras resolver la situación en Irán.
A pesar de estas declaraciones y de que Estados Unidos prepara anuncios relacionados con el derribo de aviones de la organización Hermanos al Rescate en 1996, así como esfuerzos para presentar cargos penales contra el expresidente Raúl Castro, el Gobierno cubano mantiene el control del territorio. No obstante, la estructura de poder interna muestra diversas capas de influencia y tensiones.
En la cúspide de la influencia permanece la llamada "Vieja Guardia". Raúl Castro, a sus 94 años, sigue siendo una de las figuras políticas más determinantes y un símbolo del comunismo latinoamericano. Exministro de Defensa y expresidente, Raúl dejó el cargo formalmente en 2018, pero su peso político persiste. Junto a él destaca Ramiro Valdés, de 93 años, tripulante del Granma y actual viceprimer ministro, quien ha desempeñado roles clave como ministro del Interior y de Informática y las Comunicaciones.
El actual presidente, Miguel Díaz-Canel, de 65 años, lidera el país, aunque el cargo ya no concentra el poder de manera tan absoluta como en la era de los Castro. Díaz-Canel, quien fue ministro de Educación y primer vicepresidente, se encuentra hoy en el centro de la tormenta, especialmente tras las declaraciones del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, quien afirmó que Cuba necesita "nueva gente al mando". Esta afirmación fue rechazada tajantemente por el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossio, quien aseguró que el cargo de ningún directivo cubano es objeto de negociación.
Para distribuir funciones, el gobierno resucitó en 2019 la figura del primer ministro, cargo ocupado por el coronel retirado Manuel Marrero. Asimismo, dentro del gabinete han ganado visibilidad el canciller Bruno Rodríguez y el ya mencionado Carlos Fernández de Cossio.
Un pilar fundamental del régimen son las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). La línea entre el Estado y el ejército es difusa, ya que las FAR han tenido un papel trascendental en la política nacional. Actualmente, están comandadas por el ministro Álvaro López Miera, de 82 años, veterano de las campañas en Angola y Etiopía. Paralelamente, Ania Lastres Morera, de 64 años, encabeza el Grupo Administración Empresarial de las FAR S.A. (GAESA). Esta entidad controla sectores vitales de la economía, incluyendo el turismo a través de Gaviota, y fue sancionada por el Tesoro de EE. UU. en 2020 por presunta evasión de sanciones.
Finalmente, emerge una nueva generación de influencia ligada al linaje de los Castro. Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl y apodado “el Cangrejo”, ha generado controversia tras reportes del portal Axios sobre presuntos contactos secretos con Marco Rubio, información que el Gobierno cubano calificó de “especulación”. Otras figuras de recambio incluyen a Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl y vinculado a negociaciones pasadas con EE. UU.; Mariela Castro Espín, hija de Raúl y diputada; y Oscar Pérez Oliva Fraga, sobrino-nieto de Raúl y Fidel. Este último, quien es viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior, ha cobrado notoriedad recientemente al anunciar reformas económicas diseñadas para atraer inversiones de cubanos residentes en el exterior.

