El Gobierno del Presidente José Antonio Kast realizó su primer ajuste ministerial a poco más de dos meses de haber asumido el mando en La Moneda. El cambio, ocurrido la noche del martes, resultó en la salida de la ministra Mara Sedini, quien se desempeñaba como titular de la Secretaría General de Gobierno (Segegob). La noticia truncó un encuentro que la bancada de diputados del Partido Republicano tenía programado para este miércoles durante la hora de almuerzo con la entonces secretaria general.
La salida de la actriz y periodista de 41 años deja un sabor amargo en el sector republicano y, especialmente, en el propio Mandatario. Kast había depositado una gran confianza en Sedini, viendo en ella una figura ascendente, carismática y con un talento natural para la comunicación. Sobre todo, el Presidente valoraba su lealtad hacia su persona y su proyecto político durante los tiempos de campaña, razones que la llevaron a ser la vocera de la Oficina del Presidente Electo (OPE) y, posteriormente, a suceder a Camila Vallejo en la vocería gubernamental.
A pesar de contar con el respaldo del Presidente, la gestión de Sedini generó reparos dentro del oficialismo desde sus inicios. Su pasado en el programa político “Sin Filtros”, donde protagonizó debates acalorados y discusiones a gritos, hizo que varios sectores de la alianza cuestionaran su capacidad de adaptación al Ejecutivo. Sin embargo, las críticas no se limitaron a las formas; la ministra fue cuestionada tempranamente por diversos traspiés comunicacionales que afectaron la imagen del Gobierno.
Uno de los episodios más criticados ocurrió a mediados de abril, cuando Sedini evitó responder si el almuerzo organizado por Kast en La Moneda con amigos de la Universidad Católica fue financiado por el propio Mandatario. La aclaración, que indicó que el dinero salió del bolsillo del Presidente, llegó recién horas después de la vocería. En la misma semana, la ministra omitió responder sobre la soberanía chilena en el estrecho de Magallanes ante las declaraciones del jefe de Hidrografía Naval argentino, Hernán Montero, obligando al canciller Francisco Pérez Mackenna a intervenir para enfatizar que la soberanía de Chile en la zona es indiscutible.
Otro error relevante ocurrió en relación con Galvarino Apablaza, autor intelectual del asesinato de Jaime Guzmán. Durante el aniversario de la muerte del exsenador, Sedini afirmó que el exfrentista estaba condenado por el crimen, cuando en realidad se encontraba procesado y sin sentencia, lo que abrió un nuevo flanco de críticas hacia la administración. A esto se sumó la viralización de un video en redes sociales donde se veía a la ministra corriendo de la prensa al interior de La Moneda, generando burlas y cuestionamientos.
La gestión de Sedini también enfrentó problemas administrativos y legales. El uso del concepto “Estado en quiebra” en una publicación de redes sociales fue cuestionado incluso por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. Aunque el director de contenidos del Segundo Piso, Cristián Valenzuela, asumió la responsabilidad, la Contraloría apuntó a la Segegob y advirtió sobre la existencia de “irregularidades”.
Incluso antes de asumir formalmente, Sedini cometió errores en sus primeras vocerías. Aseguró que los contactos para que Trinidad Steinert asumiera en el Ministerio de Seguridad ya llevaban tiempo, lo que provocó críticas de la oposición por un eventual conflicto de interés, dado que Steinert era fiscal regional en Tarapacá en ese momento. Este hecho obligó al propio Presidente Kast a brindar explicaciones.
Durante sus 69 días en el cargo, la preocupación en el oficialismo fue constante. Parlamentarios y dirigentes reconocían en privado que su permanencia era compleja debido a que, como rostro más expuesto del gobierno, era la más atacada en redes sociales. El impacto en su imagen fue tal que el humorista Stefan Kramer realizó una parodia de ella, episodio que fue percibido en los partidos como un golpe duro que afectó la seriedad de su cargo.
A pesar de esto, a mediados de abril, senadores oficialistas intentaron respaldarla mediante un almuerzo donde le manifestaron su confianza y apoyo, esperando que enmendara sus errores. De hecho, en las últimas semanas se había notado un cambio positivo en sus vocerías y el Gobierno había decidido darle un respiro encomendándole salidas a terreno, incluyendo un viaje a Isla de Pascua, con el fin de que se transformara en los “oídos” y no solo en la “voz” del gobierno.
Finalmente, el destino de Sedini se vinculó al de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, siendo ambas las protagonistas de un cambio de gabinete que inicialmente había sido resistido por Kast. Este ajuste ministerial tiene el récord de ser el más temprano en un gobierno desde el retorno a la democracia.
En su última vocería el martes, Sedini defendió la gestión de Steinert respecto al operativo en Temucuicui y cuestionó a la oposición por hacer un “gallito político” al Gobierno. Al ser consultada sobre eventuales cambios de gabinete, respondió que era una atribución del Presidente que no requería discusión por parte de los ministros.
Tras el anuncio de su salida, el Presidente Kast agradeció a Sedini por su entrega desde la campaña y por enfrentar un ministerio difícil y decisiones impopulares con valentía y convicción. Por su parte, la exministra abandonó La Moneda sin dar declaraciones, limitándose a publicar un comunicado donde agradeció al Presidente por permitirle servir a Chile, describiéndolo como un privilegio y un orgullo.

