El indicador del riesgo país registró un incremento de tres unidades este martes, situándose en los 547 puntos. Este movimiento ascendente se produce en un marco de creciente incertidumbre global, impulsada principalmente por la complejidad de las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán, lo que ha generado una reacción inmediata en los mercados financieros internacionales.
Para comprender el impacto de este número, es fundamental analizar la naturaleza del índice elaborado por JP Morgan. Este indicador mide la sobretasa que la Argentina debería abonar en caso de emitir nueva deuda en los mercados internacionales. La base de cálculo para este índice es el rendimiento de los títulos emitidos por el Tesoro de los Estados Unidos a 10 años. En la jornada de hoy, dicha tasa alcanzó su nivel más alto en el último año, actuando como un ancla que empuja hacia arriba el costo del financiamiento para economías emergentes como la argentina.
El comportamiento de la deuda norteamericana no es un hecho aislado, sino que responde a una serie de expectativas económicas en el país más grande del mundo. El mercado prevé que la inflación se mantendrá en niveles altos de manera persistente, lo que lleva a los inversores a anticipar posibles ajustes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) con el objetivo de contener el aumento de los precios.
A este escenario económico se suma la inestabilidad geopolítica. La falta de una resolución definitiva en la guerra en Medio Oriente, caracterizada por constantes idas y vueltas en las mesas de negociación, ha tensionado significativamente las tasas de interés de los bonos estadounidenses. En este contexto de volatilidad, la deuda soberana se encarece, y como consecuencia directa, el riesgo país de Argentina volvió a superar la barrera de los 540 puntos.
Este repunte ocurre tras un periodo breve de optimismo. El indicador había logrado descender hasta los 496 puntos el pasado lunes 11, marcando su nivel más bajo en los últimos cuatro meses. Aquella mejora estuvo motivada por la revisión al alza en la calificación de la deuda argentina realizada por la agencia Fitch, un impulso que comenzó a disiparse con la actual coyuntura externa.
La presión se trasladó también a los activos financieros argentinos. Los bonos soberanos operando en el exterior registraron caídas que oscilaron entre el 0,2% y el 0,6% durante la sesión del martes. En sintonía con esta tendencia, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street cerraron la jornada, en su mayoría, con saldo negativo. Las pérdidas más pronunciadas se concentraron en el sector bancario, con caídas significativas para Supervielle (-6,3%), Galicia (-5,6%) y BBVA (-5,4%).
Desde la perspectiva técnica, el operador Gustavo Ber señaló en un informe para sus clientes que una nueva escalada en las tasas de los bonos del Tesoro de EE.UU. —con la de 10 años rozando el 4,7% y la de 30 años acercándose al 5,2%— ha llevado a Wall Street a adoptar una postura más cautelosa. Esta cautela se ve reforzada por el precio del petróleo, que se mantiene cerca de los 110 dólares debido a la falta de avances concretos en Medio Oriente.
Ber subrayó que los activos domésticos son castigados ante esta aversión al riesgo global, sumado a que los ruidos políticos internos siguen afectando el ánimo de los operadores. Entre los factores locales que pesan, destacó el deterioro en los índices de confianza y un clima electoral que ha comenzado a adelantarse.
En cuanto al mercado cambiario, el dólar oficial cerró la jornada sin variaciones, cotizando a $1420 para la venta en las pantallas del Banco Nación (BNA). No obstante, el Banco Central mantuvo su postura activa en el mercado, comprando US$144 millones durante el día. Con esta operación, la entidad monetaria acumuló 90 días consecutivos de saldo positivo en el mercado cambiario, alcanzando una adquisición total de US$8378 millones en lo que va del año.
Finalmente, los tipos de cambio financieros mostraron leves incrementos. El dólar MEP avanzó un 0,4%, situándose en $1434, mientras que el dólar contado con liquidación (CCL) subió un 0,3%, cerrando la jornada en $1490,48.


