Una reciente evaluación del Environmental Working Group (EWG), organización sin fines de lucro dedicada a la salud y el medio ambiente, ha encendido las alarmas sobre la seguridad y eficacia de los productos de protección solar disponibles actualmente en el mercado. Según la Guía de Protectores Solares 2026, que marca el vigésimo aniversario de este análisis, solo una pequeña fracción de los productos evaluados cumple con los estándares necesarios para proteger la piel de forma segura.
El estudio analizó un total de 2,784 productos, de los cuales únicamente 550, aproximadamente el 20 %, fueron catalogados como seguros y eficaces contra los rayos dañinos del sol. La guía, publicada el 19 de mayo, ofrece recomendaciones detalladas que incluyen opciones para bebés, niños, productos recreativos para actividades al aire libre, así como protectores de uso diario, cremas hidratantes con factor de protección solar (FPS) y bálsamos labiales.
Para obtener la recomendación del EWG, los productos deben garantizar protección contra los rayos UVA y UVB, ambos responsables del envejecimiento cutáneo y del daño al ADN. El organismo excluyó deliberadamente los aerosoles y polvos debido a los riesgos asociados a su inhalación. Asimismo, la guía descarta productos que afirmen tener un FPS superior a 50 o que utilicen términos de marketing prohibidos por la ley federal, como la etiqueta de "resistente al agua".
Uno de los puntos críticos del informe es la percepción del consumidor sobre el FPS. Muchas personas optan por productos costosos con FPS de 100+ bajo la creencia de que bloquean el 99% de los rayos UVB. No obstante, el EWG señala que la diferencia es mínima, ya que un protector más económico con FPS 50+ puede bloquear hasta el 98% de dichos rayos. Además, un estudio revisado por pares realizado por científicos de la organización reveló que el FPS en las etiquetas puede estar inflado: en promedio, los protectores analizados solo brindaban la cuarta parte de la protección contra los rayos UVA y el 59 % de la protección contra los rayos UVB indicados.
La seguridad química es otro pilar del informe. Los productos recomendados evitan sustancias sospechosas de causar cáncer, irritación cutánea, reacciones alérgicas, daños reproductivos, neurotoxicidad o problemas de desarrollo. También se excluye el palmitato de retinilo, una forma de vitamina A que, aunque se usa contra las arrugas, conlleva advertencias de no exponer la piel al sol. Según Alexa Friedman, científica sénior del EWG, el uso de este ingrediente ha bajado del 40% en 2010 al 3% en la actualidad.
En cuanto a la composición, el EWG destaca que 497 de los 550 productos recomendados son de base mineral, utilizando óxido de zinc y dióxido de titanio. Estos minerales actúan físicamente desviando los rayos solares sin absorberse en la dermis, lo que reduce la toxicidad e irritación. Aunque antiguamente dejaban un residuo blanco, las nuevas fórmulas y opciones con color han mitigado este problema.
Por el contrario, los protectores químicos absorben la radiación y la disipan como calor. El informe menciona que en 2019 la FDA descubrió que seis de los ingredientes químicos más comunes podían ingresar al torrente sanguíneo en niveles peligrosos tras un solo día de uso. Compuestos como el homosalato y la oxibenzona permanecieron en la sangre por más de dos semanas. El homosalato es regulado en la Unión Europea como un potencial disruptor endocrino, mientras que la oxibenzona se vincula con alteraciones hormonales, defectos congénitos y daños ambientales, incluyendo el blanqueamiento de corales, lo que ha llevado a su prohibición en lugares como Hawái y Tailandia.
Esta situación ha generado un debate entre la industria y los reguladores. El Consejo de Productos de Cuidado Personal (PCPC) sostiene que cuestionar la seguridad de estos productos puede desalentar su uso y perjudicar la salud pública. Sin embargo, David Andrews, director científico del EWG, aclara que fue la propia FDA la que determinó que 12 de los 16 filtros químicos comercializados en Estados Unidos carecen de datos de seguridad suficientes. A pesar de que la FDA propuso nuevas regulaciones en 2019, hasta la fecha no se han publicado los estudios ni se han aprobado normativas actualizadas.
Como alternativa, existe la posibilidad de que la FDA permita el uso de bemotrizinol (BMT), un ingrediente común en Europa con sólidos datos de seguridad y adecuada protección UVA. Esto respondería a la tendencia de consumidores que adquieren productos europeos o asiáticos en línea por ser más ligeros y adaptables a diversos tonos de piel.
Finalmente, los expertos subrayan que el protector solar debe ser la última línea de defensa. Recomiendan un enfoque integral que incluya ropa de tejido tupido, sombreros, gafas de sol y evitar la exposición directa entre las 10 a. m. y las 4 p. m. Para que el FPS sea efectivo, la Academia Estadounidense de Dermatología sugiere aplicar una onza de producto sobre la piel seca 15 minutos antes de salir, reaplicando cada dos horas o tras nadar o sudar.
La advertencia es especialmente severa para los niños y bebés menores de 6 meses, quienes no deben exponerse al sol directo. Las quemaduras solares en la infancia aumentan significativamente el riesgo de desarrollar melanoma, el cáncer de piel más mortal. La Fundación para el Cáncer de la Piel reitera que la radiación ultravioleta es un carcinógeno humano comprobado, y que el daño puede tardar décadas en manifestarse, poniendo en riesgo a las generaciones jóvenes.


