El ministro de Economía, Luis Caputo, brindó una extensa entrevista a Economía de Quincho en la que analizó el presente y futuro de la gestión económica de Javier Milei. Durante el encuentro, el funcionario realizó una profunda distinción entre el actual rumbo del Palacio de Hacienda y la administración de Mauricio Macri, periodo en el cual Caputo se desempeñó como ministro de Finanzas y presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
En términos de política económica, Caputo fue tajante al afirmar que el gobierno actual no solo es diferente al de Macri, sino que representa "lo opuesto". Según el ministro, existe un error común al relacionar ambas gestiones basándose únicamente en que ninguna fue peronista. Para fundamentar esta diferencia, Caputo señaló que, aunque Macri heredó un nivel de déficit similar al que recibió el presidente Javier Milei, no realizó la corrección de la raíz del problema —el déficit fiscal— durante sus primeros dos años de mandato.
El titular de la cartera económica explicó que la gestión de Macri se sostuvo gracias a una "euforia financiera" que permitió financiar la transición durante dos años y medio. Si bien consideró que el objetivo de reducir el déficit fiscal mediante el crecimiento era "noble", señaló que al no materializarse, el déficit permaneció intacto y el financiamiento terminó agotándose. En contraste, Caputo describió la administración de Milei como un "caso de estudio", destacando que se terminó con el déficit fiscal en el primer mes de mandato y con el cuasifiscal en diez meses, eliminando un déficit consolidado de 15 puntos. Asimismo, resaltó que hoy existe una "euforia por invertir en la economía real" y no en el sector financiero.
En la misma línea de análisis sobre modelos anteriores, Caputo se distanció de la Convertibilidad, haciendo referencia a los recientes cortocircuitos con el exministro Domingo Cavallo. El funcionario sostuvo que aquel esquema tuvo superávits primarios marginales basados en privatizaciones, pero que una vez finalizadas estas, el déficit afloró. Según Caputo, la Convertibilidad cayó por la falta de importancia real otorgada al equilibrio fiscal, problema recurrente en la historia argentina.
En el plano político, el ministro lanzó fuertes críticas contra el kirchnerismo y Axel Kicillof, a quien calificó como "el infierno". Caputo vaticinó que el escenario electoral de 2027 será "atípico" y que el presidente Milei ganará en primera vuelta y "por paliza", asegurando que el electorado no volverá a las opciones socialistas o comunistas. Sostuvo que, para que Argentina se "gradúe de país serio", estas alternativas deben dejar de ser una opción política, permitiendo que el país funcione con reglas mantenidas independientemente de si gana la izquierda, el centro o la derecha.
Respecto a la percepción del mercado, Caputo afirmó que el riesgo de volver a escenarios anteriores es "cero", aunque reconoció que el mercado asigna una probabilidad del 10% o 15% a ese escenario, lo que mantiene el riesgo país en 500 puntos básicos. Advirtió que, de materializarse ese temor, el riesgo país podría volver a los 3.500 puntos.
Sobre los indicadores actuales, el ministro aseguró que la economía muestra récords en exportaciones y consumo. Detalló que los salarios informales están fuertemente por encima de la inflación y que los formales se encuentran empatados respecto a noviembre de 2023. Además, informó la creación de 130.000 nuevos puestos de trabajo, aunque aclaró que estos pertenecen al sector informal, concluyendo que todos los indicadores son mejores que en 2023.
De cara al futuro inmediato, Caputo proyectó que la mayor recuperación económica se dará a partir de mayo o junio, impulsada por la desinflación y la puesta en obra de 9.000 kilómetros de corredores viales para finales de junio, lo que reactivaría la construcción. En materia impositiva, defendió la baja de impuestos para ganar competitividad, señalando que ya se redujeron más de 2,5 puntos del PBI en impuestos, equivalentes a unos 15.000 millones de dólares anuales. Su meta es que la economía converja al nivel impositivo del RIGI.
Finalmente, el ministro abordó la situación del dólar y el tipo de cambio. Aseguró que no hay indicios de atraso cambiario y destacó que el Banco Central debe comprar más de 100 millones de dólares diarios para evitar que la moneda caiga a 1.100 pesos, a pesar de un fuerte shock externo. Rechazó las críticas sobre una apertura comercial descontrolada, afirmando que el nivel de importaciones es menor que hace diez años durante el kirchnerismo y que la apertura es la clave para aumentar la productividad.

