El Consejo del Banco Central de Chile ha determinado, por segunda ocasión, la activación del Requerimiento de Capital Contracíclico (RCC). Esta medida técnica implica que las instituciones bancarias que operan en el país deberán constituir un capital adicional, destinado a servir como colchón financiero ante eventuales shocks que pudieran afectar la estabilidad del sistema.
De acuerdo con la información comunicada por la entidad este lunes, el Consejo decidió avanzar en la convergencia hacia el nivel neutral del RCC, fijándolo en un 1% de los activos ponderados por riesgo (APR). Para la implementación de esta medida, se ha establecido un plazo de 24 meses, contados a partir de la adopción del acuerdo. La decisión fue tomada de forma unánime y contó con el informe previo favorable de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Esta acción no es la primera de su tipo. En mayo de 2023, el Banco Central activó el RCC por primera vez, obligando a la banca a constituir un capital equivalente al 0,5% de los activos ponderados por riesgo, lo que representó un costo aproximado de 1.500 millones de dólares. Según el marco legal establecido en la Ley General de Bancos de 2019, el RCC puede oscilar en un rango situado entre el 0% y el 2,5% de los APR.
El Emisor ya había definido en noviembre de 2024 que el nivel neutral del RCC sería del 1%, con el objetivo de alcanzarlo gradualmente en el mediano plazo, siempre que las condiciones macroeconómicas y financieras lo permitieran. En mayo de 2025, se había indicado que la evaluación para iniciar dicha convergencia se realizaría en la primera Reunión de Política Financiera de 2026.
Para justificar esta decisión, el Banco Central argumentó que la medida se implementa en un momento donde la rentabilidad del sistema bancario se encuentra por encima de su promedio histórico. Esta situación ha facilitado la generación orgánica de capital y ha permitido una mayor repartición de dividendos. Asimismo, la entidad destacó que los indicadores de mora se mantienen estables y que el gasto en provisiones para nuevos créditos se ha reducido, lo que sugiere que la banca percibe un menor riesgo prospectivo.
En cuanto a la operatividad del sistema, el Banco Central sostuvo que el costo de fondeo se comporta con normalidad, contando con fuentes de financiamiento estables y tasas de interés similares a las del semestre anterior. Además, afirmó que la banca posee holguras de capital suficientes para enfrentar escenarios de tensión y acomodar la convergencia del RCC sin afectar el flujo de crédito necesario para la evolución de la economía.
Según una minuta detallada del Emisor, el aumento del RCC no debería generar efectos significativos ni en las instituciones bancarias ni en la oferta de crédito. Las estimaciones indican que, a febrero de este año, las holguras de CET1 (una medida clave de capital bancario) alcanzaban el 3,2% de los APR, cifra que supera ampliamente el incremento del 0,5% solicitado. El plazo de dos años otorgado para la absorción de este requerimiento es, además, superior al año que se concedió en mayo de 2023.
A nivel internacional, el Banco Central señaló que Chile se suma a un grupo amplio de países que han definido niveles neutrales positivos para su RCC, los cuales oscilan generalmente entre el 0,5% y el 2% de los APR. Países como España, Polonia y Grecia han anunciado que alcanzarán sus niveles neutrales durante 2026, mientras que Chile deberá llegar a dicho nivel en mayo de 2028.
No obstante, la medida ha generado debate. Jorge Cayazzo, Socio Líder de Riesgo Financiero y Asuntos Regulatorios en Deloitte, calificó la decisión como "discutible", argumentando que desatiende la realidad actual de la actividad bancaria. Cayazzo señaló que estos cargos de capital deben alcanzarse en tiempos de bonanza para mitigar periodos de estrés financiero, pero sugirió que las condiciones macro-financieras actuales indican un periodo "intermedio", por lo que lo más razonable habría sido mantener el cargo en su nivel actual.
Finalmente, el Banco Central advirtió que los riesgos para la estabilidad financiera global se mantienen elevados, citando la posible intensificación de la guerra en Medio Oriente y sus efectos sobre la inflación y el crecimiento mundial. También mencionó vulnerabilidades asociadas al alto endeudamiento fiscal, valoraciones elevadas de activos financieros riesgosos y la creciente importancia de los Intermediarios Financieros no Bancarios. A nivel local, el Emisor destacó que el crédito bancario muestra signos de recuperación en las carteras comercial, de consumo y de vivienda, sin evidencia de que el capital bancario esté restringiendo la oferta crediticia.


