Alerta sanitaria en el Fin del Mundo. Un equipo de especialistas del Instituto Malbrán ha aterrizado en Ushuaia para rastrear el origen de un brote de hantavirus que ha generado una alerta mundial.
El foco de la investigación es el crucero MV Hondius, que partió el primero de abril. El saldo es grave: tres personas fallecidas, ocho contagiados confirmados y dos casos sospechosos. La preocupación radica en que se trata de la variante Andes, la única cepa del virus capaz de transmitirse entre personas a través de partículas respiratorias, sin necesidad de contacto con orina o heces de roedores.
Los científicos, equipados con trajes de bioseguridad, buscan capturar roedores colilargos, específicamente las especies Oligoryzomys longicaudatus, Abrothrix hirta y Abrothrix olivacea. El operativo incluye la colocación de trampas Sherman en sectores seleccionados según criterios ecológicos, destacando el basural de Tierra del Fuego y puntos de avistaje de aves carroñeras. Estos lugares habrían sido visitados por una pareja de ornitólogos neerlandeses, los primeros en fallecer.
Para anular riesgos, se ha instalado un laboratorio de campaña donde se aislarán las muestras. Estas serán almacenadas en freezers a 80 grados bajo cero antes de ser trasladadas al Laboratorio Nacional de Referencia para realizar análisis serológicos y moleculares mediante la técnica RT-PCR. El objetivo final es la secuenciación genética para determinar la variante que circula en la zona.
Esta misión, que durará una semana, se desarrolla paralelamente a una investigación de la Organización Mundial de la Salud y mientras el crucero es sometido a una desinfección intensiva en el puerto de Róterdam.
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