El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha logrado consolidar una racha de 87 jornadas consecutivas con resultados favorables en el mercado cambiario. Esta tendencia ha sido posible gracias a una serie de acuerdos estratégicos establecidos con diversas entidades del sector privado y organismos públicos. En la jornada de este miércoles, la autoridad monetaria concretó la adquisición de 140 millones de dólares, lo que permitió que el monto total de las compras realizadas en lo que va de 2026 superara la barrera de los 8.000 millones de dólares.
Desde que se implementara el nuevo esquema monetario en el mes de enero, el BCRA ha logrado sumar un total de 8.016 millones de dólares a sus activos. Al analizar la distribución mensual de estas operaciones, se observa que abril fue el periodo de mayor intensidad, registrando un volumen de compras que alcanzó los 2.769 millones de dólares. La consistencia de este programa es notable, ya que, desde su lanzamiento, solo se registró un único día sin adquisiciones de divisas, específicamente el 2 de enero. En tiempos más recientes, se ha observado un incremento en la cantidad de divisas compradas, recuperando el ritmo después de una primera semana de mayo en la que los montos diarios se habían mantenido por debajo de los 100 millones de dólares.
Desde el Ministerio de Economía han señalado que, a pesar de estos avances, todavía no se ha producido el ingreso principal de los dólares provenientes de la cosecha agrícola. Según las perspectivas oficiales, este flujo de divisas incrementará la oferta en el Mercado Libre de Cambios (MLC), lo que a su vez fortalecerá la capacidad de compra del Banco Central en el corto plazo. Actualmente, el avance sobre la meta anual de compras se sitúa en un 80,16 por ciento. No obstante, es importante destacar que el crecimiento neto de las reservas durante el primer trimestre se vio limitado debido a la demanda de divisas por parte del Tesoro, destinada a afrontar los compromisos de pago de deuda.
Para sostener este ritmo de adquisición de divisas sin generar presiones excesivas, el Banco Central ha optado por emitir pesos sin aplicar un proceso de esterilización. Para compensar esta liquidez, el Tesoro ha absorbido los pesos excedentes mediante la colocación de deuda en moneda local. Esta estrategia coordinada busca aliviar la presión sobre la cotización del dólar y moderar los índices de inflación.
En cuanto a las proyecciones para el cierre de 2026, las previsiones oficiales estiman un saldo neto de compras que oscilaría entre los 10.000 y los 17.000 millones de dólares. Santiago Bausili, presidente del BCRA, ha remarcado que el resultado final del año dependerá fundamentalmente de dos factores clave: el flujo de divisas entrantes y la demanda interna de pesos. En este sentido, se espera que la liquidación de la cosecha gruesa aporte una suma significativa de dólares para robustecer las reservas. Adicionalmente, se prevé que la emisión de deuda corporativa en los mercados internacionales podría sumar más de 3.200 millones de dólares, lo que reforzaría la estabilidad cambiaria y la capacidad de intervención de la autoridad monetaria.
Al cierre de la rueda más reciente, las reservas internacionales se situaron en 46.194 millones de dólares. Este valor refleja una baja diaria de 337 millones de dólares, la cual ha sido explicada por fuentes del Banco Central como el resultado de la caída en las cotizaciones de los activos que integran el stock y la ejecución de pagos a organismos internacionales. Cabe recordar que el punto máximo de reservas bajo la gestión actual se alcanzó en febrero, con un total de 46.905 millones de dólares, un nivel que no se registraba desde el año 2018. La posterior disminución respondió a los pagos de deuda externa y a la volatilidad de los mercados internacionales, que afectó la valoración de activos como los bonos soberanos y el oro.
Por último, el Informe de Política Monetaria (IPOM) más reciente subrayó que, en el marco del conflicto en Medio Oriente, se espera que la economía argentina consolide su superávit comercial en 2026. Este escenario sería propicio para que continúe el proceso de acumulación de reservas internacionales. El reporte indica que las exportaciones mantienen una tendencia positiva, impulsadas por una cosecha que podría ser la más alta de la historia, gracias a una evolución climática favorable y a la reducción de los derechos de exportación aplicada el año anterior. A esto se suma un contexto internacional favorable con mejores precios para los granos, aceites, metales y petróleo, además del dinamismo en minería y energía impulsado por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el Súper RIGI.

