Celso Ortega Jiménez, conocido como La Vela o El Ardillo Mayor, se ha consolidado como el jefe criminal que ejerce el mayor control político y administrativo en el estado de Guerrero. Su hegemonía ha logrado trascender las barreras partidistas, sometiendo a administraciones municipales gobernadas por Morena, PRI, PRD, Movimiento Ciudadano y el Partido Verde. En el extenso territorio bajo su mando, no existe funcionario público que tome decisiones sin contar previamente con el visto bueno del nacido en la comunidad de Tlanicuilulco, municipio de Quechultenango.
La organización criminal tiene sus raíces en la figura de Celso Ortega Rosas, padre del actual líder. Ortega Rosas, quien se desempeñó como policía rural, adquirió el mote de La Ardilla debido a su destreza para trepar árboles, habilidad que contrastaba con la de su mejor amigo, apodado El Chivo, quien destacaba por correr en caminos rocosos. Otro de sus alias, La Vela, surgió de una anécdota durante su servicio de seguridad pública, cuando imitó el llanto de un animal hallado en un camino de terracería. El fundador de la organización fue encarcelado en 2008 por los delitos de secuestro y homicidio de dos agentes de la Subprocuraduría Especializada en Delincuencia Organizada (SEIDO) de la Fiscalía General de la República (FGR), aunque recuperó su libertad tras pasar poco más de dos años en la cárcel de Chilpancingo. Su vida terminó el 26 de enero, asesinado por un grupo rival en la capital del estado.
Tras la muerte del patriarca, el liderazgo de la organización recayó en Celso Ortega Jiménez, quien cuenta con el apoyo de su hermano Jorge Iván, alias El Barco, como segundo mando, y de Antonio, alias La Parota, como tercero. Bajo este mando, Los Ardillos controlan al menos diez municipios en Guerrero. La influencia del grupo es tal que presidentes municipales y comisarios de las regiones Centro y Montaña Baja se han movilizado en Chilpancingo para exigir la construcción de obras públicas, principalmente electrificación, puentes y carreteras. Estas movilizaciones han sido utilizadas también para reclamar la liberación de operadores de su estructura delictiva y aliados políticos que se encuentran presos.
Un ejemplo de esta dinámica fue la actuación de Guillermo Matías Marrón, quien coordinó a los alcaldes en protestas durante 2023 y 2025. Marrón mostró una actitud déspota hacia los secretarios de Gobierno, Salud, Educación y Obras Públicas, llegando a retenerlos bajo el sol en la explanada del auditorio Sentimientos de la Nación para que sintieran la realidad del pueblo. Posteriormente, la coordinación fue asumida por Alberto Michi Campos, militante de Morena alineado a los intereses del grupo criminal. Asimismo, Jesús Plácido, dirigente del Consejo Indígena y Popular del Estado de Guerrero Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), ha reclamado la instalación de una mesa de diálogo con la alcaldesa de Chilapa, Mercedes Carballo, quien sería cuñada del principal jefe de Los Ardillos.
La expansión territorial de Ortega Jiménez sigue siendo un objetivo prioritario. Actualmente lucha por el control de Tecoanapa, gobernado por el PVEM; Ayutla, administrado por un consejo indígena; y Olinalá, bajo el mando priista de Manuel Sánchez Rosendo. En la zona de la Montaña, la Policía Comunitaria de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF) ha representado un obstáculo en su intento por apoderarse de José Joaquín de Herrera. Durante la primera mitad de 2026, la violencia se ha intensificado en Olinalá, Tlapa, Alpoyeca y Huamuxtitlán, impulsada por el interés de Los Ardillos de conquistar rutas de salida hacia los estados de Puebla y Morelos.
El vínculo familiar con el poder político es estrecho. Bernardo Ortega Jiménez, hermano de Celso, fue alcalde de Quechultenango en dos periodos y diputado local en tres ocasiones. Aunque Bernardo niega tener comunicación con su hermano desde su juventud, su hijo Jorge Iván Ortega representa actualmente el distrito 24, la única curul de mayoría relativa que el PRD ganó en las elecciones de 2024 en una zona controlada por la organización.
La violencia ejercida por el grupo ha dejado víctimas notables. El 22 de enero de 2022, un ataque con drones artillados y camionetas blindadas en la base de la UPOEG acabó con la vida de Mario Zamora Maldonado. Posteriormente, el 17 de octubre de 2023, fue asesinado Bruno Plácido Valerio, dirigente de la UPOEG, quien se oponía a la expansión de Los Ardillos hacia la Costa Chica. Uno de los crímenes más impactantes ocurrió el 6 de octubre de 2024, cuando Alejandro Arcos Catalán, alcalde de Chilpancingo, fue asesinado y su cuerpo mutilado apenas una semana después de asumir el cargo. En este caso, el teniente coronel Germán Reyes Reyes, exjefe de policía, fue detenido por presuntamente ejecutar el crimen por instrucciones del líder de Los Ardillos.
Recientemente, entre el 6 y 11 de mayo, enfrentamientos entre Ardillos y Tlacos en el municipio de Chilapa provocaron el desplazamiento de 500 personas, la quema de 23 casas y cinco vehículos, además de seis muertes. El secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó la disputa en la zona de operaciones del CIPOG. De mantenerse este nivel de control y violencia, la influencia de Celso Ortega será determinante en el proceso electoral de 2027, independientemente de la militancia partidista de los candidatos que busquen su apoyo.


