El Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) ha revelado la existencia de diversas deficiencias técnicas y operativas en los proyectos de conservación vial de seis rutas nacionales. Estos hallazgos son el resultado de un proceso de auditoría exhaustivo que fue llevado a cabo en un periodo comprendido entre febrero de 2025 y enero de 2026.
El informe técnico emitido por el organismo identifica una serie de problemas recurrentes que afectan la calidad de las obras. Entre las deficiencias más destacadas se encuentran fallos relacionados con la calidad de la mezcla asfáltica utilizada, la aparición de deterioros prematuros en las superficies, problemas críticos de drenaje, deficiencias en la infraestructura destinada a los peatones y errores generales en la ejecución de las obras de conservación.
Uno de los casos más preocupantes detallados en el documento corresponde a la ruta 751, ubicada en la zona de Aguas Zarcas. En este tramo, la auditoría del Lanamme detectó la presencia de deformaciones en la calzada, agrietamientos y una acumulación inadecuada de agua. El informe señala que, a pesar de que en su momento se solicitaron las reparaciones correspondientes para subsanar estos daños, las labores de corrección no se ejecutaron conforme a los parámetros establecidos. Como consecuencia de esta ejecución deficiente, los daños en la ruta continúan avanzando, comprometiendo la estabilidad de la vía.
Asimismo, el análisis se extendió hacia la Costanera Sur, específicamente en el tramo que conecta Barú con Ciudad Cortés. En este sector, la auditoría identificó la existencia de tramos con acumulación de asfalto en la superficie. Según el Lanamme, esta condición técnica no solo refleja un deterioro en el desempeño de la carretera, sino que representa un riesgo potencial para la seguridad vial, ya que puede provocar que la superficie se vuelva resbaladiza para los vehículos que transitan por la zona.
Otro punto crítico señalado en el informe es la intersección de las rutas 155 y 180, situada en Huacas de Guanacaste. En este sitio, las deficiencias son multidisciplinarias, afectando la infraestructura peatonal, los sistemas de drenaje, la construcción de aceras y diversos elementos de seguridad vial. El reporte es enfático al señalar que el origen de estas fallas radica en la suspensión de las obras, la cual fue provocada por la falta de servicios de inspección necesarios para garantizar la calidad de la construcción.
En Aguas Zarcas, el Lanamme también puso el foco en la rampa que conecta las rutas 250 y 4. En este punto específico, se encontraron fallas estructurales que favorecen la acumulación de agua en la vía. El informe indica que, aunque se llevaron a cabo trabajos correctivos para solucionar el problema del drenaje, dichas intervenciones resultaron insuficientes y no resolvieron la problemática detectada.
Finalmente, la auditoría analizó la rampa de salida de la autopista General Cañas con dirección a la ruta 106, en el sector de Ulloa de Heredia. El informe revela que algunos de los sectores intervenidos ya habían sido objeto de mejoras mediante una obra nueva. Sin embargo, dicha obra aún no contaba con el visto bueno oficial de la Administración. Ante esta situación, el Lanamme concluyó que este proceder representa un uso ineficiente de los recursos públicos, al intervenir áreas que ya habían sido mejoradas sin la debida autorización administrativa.
Ante la gravedad de los hallazgos presentados en el informe, el medio CR Hoy procedió a consultar al Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) para obtener una postura oficial sobre las conclusiones del Lanamme y conocer cuáles son las acciones concretas que la institución prevé ejecutar para corregir las deficiencias en estas seis rutas nacionales. No obstante, al cierre de la publicación de esta noticia, la respuesta por parte del Conavi aún permanece pendiente.


