El panorama educativo en México presenta cifras alarmantes que revelan una crisis estructural profunda. De acuerdo con los datos más recientes de 2025 emitidos por el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), el rezago educativo afecta a una parte considerable de la población, concentrándose con especial severidad en ocho entidades federativas. Chiapas encabeza esta lista con un 44.9% de personas en rezago, seguido por Michoacán con un 40%, Guerrero con un 39.3%, Oaxaca con un 37.3%, Veracruz con un 36.7%, Puebla con un 33.4%, Yucatán con un 28.3% y Zacatecas con un 28.1%.
A nivel nacional, la situación es igualmente crítica. Se estima que existen 27 millones 233 mil 798 personas mayores de 15 años en situación de rezago educativo, lo que representa aproximadamente el 27.2% de la población total del país. Dentro de este grupo, el INEA reconoce la existencia de 4.1 millones de analfabetas, resaltando una brecha de género donde seis de cada diez personas en esta condición son mujeres. Asimismo, el rezago se manifiesta en la falta de conclusión de niveles básicos: 7.5 millones de personas no terminaron la educación primaria y 15.8 millones no han concluido la secundaria.
En este contexto de precariedad educativa, ha surgido una fuerte controversia política y social derivada de la propuesta del secretario de Educación Pública, Mario Delgado, quien la semana pasada planteó la reducción del calendario escolar. Esta iniciativa fue calificada como equivocada y ocurrente, dada la magnitud del rezago educativo actual. Tras la presión y las críticas, las autoridades han reculado en su postura, confirmando que el ciclo escolar cerrará en la fecha originalmente programada, el 15 de julio.
Desde la perspectiva de Movimiento Ciudadano, a través de su Secretario General de Acuerdos, Agustín Torres Delgado, se ha señalado que esta propuesta evidencia una falta de reflexión profunda sobre la realidad del país. Los argumentos contra la reducción del calendario se basan en tres puntos fundamentales: la insuficiencia de horas de clase anuales en México, el hecho de que el 80% de los estudiantes pertenecen al sistema de escuelas públicas y el impacto logístico en las familias. Reducir el tiempo escolar no solo afecta el aprendizaje, sino que desestabiliza la organización de millones de madres y padres trabajadores, recayendo el peso del cuidado principalmente sobre las mujeres.
La situación se agrava al observar que México posee uno de los presupuestos educativos más bajos entre los países miembros de la OCDE. Esta falta de inversión se refleja en los resultados académicos, destacando que en 2022 la prueba PISA registró el peor desempeño de los últimos diez años. Para Movimiento Ciudadano, tomar decisiones educativas desde un escritorio en la Ciudad de México demuestra una falta de empatía hacia los docentes y padres de familia, además de ignorar las diversas realidades regionales de los distintos Méxicos.
El posicionamiento del partido, respaldado por su coordinador nacional, Jorge Álvarez Máynez, critica la gestión de Mario Delgado, acusándolo de no priorizar la mejora de los espacios educativos, la resolución de la falta de agua en las escuelas, el equipamiento básico ni las condiciones laborales del magisterio. Asimismo, Máynez recordó la destrucción del programa de estancias infantiles y el voto de Morena en contra de la reducción de la jornada laboral, contrastándolo con el discurso oficial sobre el neoliberalismo.
Respecto al cuerpo docente, se reconoce la necesidad de descanso para los maestros debido a la sobrecarga laboral, la falta de asistencia docente en diversas escuelas y las excesivas obligaciones administrativas impuestas. Por ello, se propone una reforma educativa que retome las directrices del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), que no culpe a los maestros por el rezago y que coloque a las niñas y los niños en el centro de la política pública, apostando por mejores infraestructuras adaptadas a los climas de cada región. El objetivo es romper con décadas de simulación política y mediocridad institucional para evitar que la ruta cómoda sea enseñar menos esperando obtener mejores resultados.


