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Venta irregular de combustible altera la movilidad en Quito y eleva demanda del Metro

Habitantes de Quito se han visto obligados a usar transporte público ante la venta irregular de gasolina y el Metro de Quito es una alternativa. Además, los conductores resgistran menos tráfico.

Venta irregular de combustible altera la movilidad en Quito y eleva demanda del Metro

La ciudad de Quito enfrenta una situación crítica en su sistema de movilidad debido a la venta irregular de gasolina y diésel, un problema que ha alterado la dinámica cotidiana de sus habitantes. Para el miércoles 13 de mayo de 2026, la capital ecuatoriana cumplió el tercer día consecutivo registrando complicaciones severas en el abastecimiento de combustible, lo que ha generado un efecto dominó en el transporte de la ciudad.

Desde las primeras horas de la jornada, se ha vuelto recurrente la formación de largas filas de conductores que peregrinan por las estaciones de servicio en busca de gasolina y diésel. La experiencia de los usuarios ha sido variada, aunque generalmente frustrante. Quienes han tenido la suerte de encontrar disponibilidad reportan esperas de hasta una hora para poder tanquear sus vehículos. Sin embargo, existe un grupo considerable de ciudadanos que se encuentra en una situación mucho más precaria, habiendo agotado sus reservas de combustible desde el pasado fin de semana. Para estas personas, la falta de gasolina ha eliminado la posibilidad de usar el transporte privado, obligándolas a recurrir al transporte público para cumplir con sus obligaciones diarias.

Uno de los casos más representativos es el de Pablo Gómez, un residente del sur de Quito. En condiciones normales, Gómez utiliza su automóvil particular para trasladarse hasta su lugar de trabajo, ubicado en Carcelén, al norte de la ciudad. No obstante, debido a que no ha podido adquirir gasolina desde el lunes, su vehículo ha quedado inmovilizado. Ante esta limitación, Gómez ha tenido que modificar completamente su rutina de transporte, optando por el uso del Metro de Quito y el servicio de buses alimentadores para lograr llegar a su destino laboral.

Esta misma problemática afectó a Estefanía Barragán, quien se enfrentaba a una cita médica programada en el sector centro norte de la ciudad. Ante la imposibilidad de utilizar su carro por la falta de combustible, y con la urgencia de no perder su turno médico, Barragán decidió utilizar el sistema del Metro de Quito como alternativa viable para su desplazamiento.

Este cambio forzado en los hábitos de movilidad se ha visto reflejado en las estadísticas oficiales del Metro de Quito. El sistema de transporte registró un incremento significativo en la cantidad de viajes realizados durante el martes 12 de mayo. Según los registros operativos detallados por la entidad, ese día se contabilizaron un total de 221.775 usuarios. Esta cifra supera los niveles de demanda habituales registrados en días laborables y muestra un crecimiento notable en comparación con las semanas previas.

El análisis porcentual de estas cifras revela que el martes 12 de mayo hubo un incremento del 8,1 % en comparación con el promedio de todos los martes del año 2026, el cual se sitúa en 205.251 viajes. Asimismo, la demanda de ese día estuvo por encima del promedio de un día laborable del mes de abril de 2026, que fue de 209.833 viajes, y también superó el promedio general de días laborables de todo el año 2026, establecido en 207.894 viajes. Estas cifras confirman que la crisis de combustible ha impulsado a una mayor cantidad de personas a migrar hacia el sistema de transporte masivo.

Mientras que el Metro de Quito experimenta un aumento de pasajeros, en las vías de la ciudad se ha observado un fenómeno contrario. Desde el lunes 11 de mayo, diversos conductores han reportado que el tráfico vehicular es menos pesado de lo habitual en múltiples puntos estratégicos de la capital.

Lorena Espinoza, quien salió de su domicilio a las 07:00 el martes 12 de mayo, notó un cambio drástico en su trayecto diario. Al transitar por la Autopista General Rumiñahui, observó que no existía el congestionamiento habitual que caracteriza a esta vía. Su recorrido hasta el sector de La Marín tomó apenas 30 minutos, un tiempo considerablemente menor al de un día normal, donde el trayecto puede extenderse hasta una hora y media. Espinoza mencionó que, aunque había vehículos circulando, el volumen era mucho menor, permitiendo que el flujo fuera fluido.

Esta tendencia de menor congestión se mantuvo durante la tarde. Hugo Armijos, quien realizaba el trayecto desde el norte hacia el sur, reportó que se demoró únicamente 45 minutos en ir desde La Carolina hasta El Recreo. Según Armijos, este tiempo es inusualmente bajo para ser plena hora pico, evidenciando cómo la falta de combustible ha reducido la cantidad de automóviles en circulación, aliviando temporalmente la presión sobre las arterias viales de Quito.

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