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Trump ignora crisis económica mientras prioriza lujos y guerra con Irán

Los estadounidenses le están enviando un mensaje urgente a Donald Trump: están sufriendo y culpan a sus políticas.

Trump ignora crisis económica mientras prioriza lujos y guerra con Irán

Los ciudadanos estadounidenses están enviando un mensaje urgente al presidente Donald Trump: el país sufre económicamente y culpan directamente a sus políticas. A pesar de haber construido un movimiento político basado en las quejas de la población del interior sobre el declive del sueño americano, el mandatario parece ahora indiferente al dolor financiero que atraviesa la nación. En lugar de atender estas demandas, el presidente ha centrado sus prioridades en otros proyectos, incluyendo una guerra con Irán cuyo costo asciende a 29.000 millones de dólares y sigue en aumento, un conflicto que muchos ciudadanos señalan como la causa de sus problemas económicos.

Mientras la población lucha, Trump se ha obsesionado con proyectos de legado extravagantes. Entre ellos destaca la construcción de un enorme salón de baile en la Casa Blanca y la modificación de un monumento dedicado a Abraham Lincoln y George Washington para que se asemeje a las piscinas de sus complejos de golf. Asimismo, el presidente espera la entrega de un nuevo y lujoso Air Force One, el cual es un regalo de Qatar pero ha sido adaptado utilizando dinero de los contribuyentes. A esto se suma el inicio de los trabajos de topografía para un imponente arco triunfal que se erigirá en la capital una vez que deje su cargo.

Este derroche contrasta crudamente con la realidad de millones de estadounidenses que tienen dificultades para pagar facturas básicas de alimentación, vivienda y gasolina. La falta de solidaridad se hizo evidente el pasado lunes, cuando el presidente pasó la noche publicando en redes sociales una larga diatría llena de material falso, insultante y extraño. El martes, Trump fue aún más explícito al declarar que no piensa en la situación financiera de los estadounidenses cuando se trata de negociar con Irán, insistiendo en que su único objetivo es evitar que la República Islámica obtenga un arma nuclear.

La tensión alcanzó un punto crítico cuando un periodista le pidió justificar el creciente costo del salón de baile de la Casa Blanca, para el cual Trump solicita millones adicionales al Congreso en mejoras de seguridad. El presidente reaccionó con agresividad, gritando: ¡Dupliqué su tamaño, idiota!. A pesar de que a principios de mes Trump arremetió contra las críticas demócratas sobre la asequibilidad, calificándolas de mentiras y jactándose de que su administración lograba una bajada de precios, los datos gubernamentales desmintieron sus afirmaciones horas después.

Por primera vez en tres años, los salarios ya no superan la inflación. Los precios subieron un 0,6 % mensual, alcanzando un 3,8 %, el nivel más alto desde mayo de 2023. Esto significa que cualquier aumento salarial es absorbido por la subida de precios, dejando a los ciudadanos en una situación económica más precaria. Una encuesta de CNN/SSRS revela que el 77 % de los estadounidenses, incluyendo a la mayoría de los republicanos, afirma que las políticas de Trump han incrementado el costo de vida. El índice de aprobación del presidente en materia económica es de apenas el 30 %, y solo el 26 % aprueba su gestión de la inflación. Además, el 75 % opina que la guerra con Irán ha perjudicado sus finanzas personales.

Esta insatisfacción, que alcanza el 70 %, sugiere que el castigo electoral podría llegar en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, afectando tanto al presidente como al Partido Republicano. La asequibilidad, que fue el arma de Trump contra Joe Biden y Kamala Harris en 2024, se ha convertido ahora en su propia maldición. A pesar de que la Casa Blanca ha intentado que el presidente hable de este tema en mítines, Trump suele burlarse de los discursos redactados para él. Incluso en eventos sobre la asequibilidad de la atención médica, el mandatario ha terminado improvisando sobre la construcción de su salón de baile.

Trump se apoya en indicadores que no reflejan la realidad de la mayoría, como los precios récord de las acciones, que benefician principalmente a los más pudientes y a quienes poseen activos. Al haber elegido un gabinete compuesto por millonarios, Trump parece ajeno al pánico que provoca que la gasolina suba más de un dólar por galón. Aunque algunos republicanos, como el senador Bernie Moreno, sugieren que un viaje a China podría ayudar a bajar los precios para el Día del Trabajo, los analistas advierten que la estabilización de la gasolina tardará meses.

Mientras tanto, los demócratas han comenzado a utilizar las propias palabras del presidente en su campaña, señalando que Trump ha admitido que no le importan quienes luchan por llegar a fin de mes. Aunque el Partido Demócrata goza de mayor confianza para abordar el costo de vida, más del 30 % de los estadounidenses no confía en ninguno de los dos partidos, lo que representa un obstáculo para el futuro político de ambos bandos. La realidad económica demuestra que el presidente no podrá resolver su crisis política únicamente con palabras.

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