El sector empresarial en el país ha iniciado una serie de maniobras financieras estratégicas con el objetivo de blindarse frente a la incertidumbre generada por el actual proceso electoral. Ante la posibilidad de que accedan al poder candidatos con propuestas económicas antagónicas, las corporaciones han optado por acelerar el levantamiento de capitales en el mercado de valores para cubrirse del riesgo político.
En las últimas semanas, el escenario se ha tornado complejo debido a la fragmentación del voto entre las opciones de centro y derecha. A esto se suma la existencia de un grupo considerable de electores en las regiones menos favorecidas, quienes muestran una inclinación hacia candidaturas que se oponen al modelo económico predominante en el país durante las últimas décadas. Este panorama, sumado al antecedente dejado por la gestión de Pedro Castillo en 2021, llevó a que las compañías incluyeran en sus pruebas de estrés la posibilidad de un balotaje entre una fuerza promercado, representada por Keiko Fujimori, y una postura anti modelo, encarnada en Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú (JP). De acuerdo con el conteo de la ONPE, Sánchez presenta una mayor probabilidad de avanzar que el candidato conservador Rafael López Aliaga.
Frente a este panorama difuso, las empresas incrementaron significativamente la colocación de títulos de deuda. Durante el primer trimestre del año, se registró un levantamiento de fondos por S/ 1,665 millones. Esta tendencia se intensificó tras la primera vuelta electoral del 12 de abril, momento en el que el ascenso de Roberto Sánchez impulsó la captación de otros S/ 570 millones adicionales, según datos proporcionados por la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV).
Como resultado, durante el primer cuatrimestre, las firmas recaudaron un total de S/ 2,355 millones a través del financiamiento en el mercado de capitales. Esta cifra representa un incremento del 115% en comparación con el mismo periodo del 2025, consolidándose como el monto más alto recaudado en al menos los últimos cinco años. Paul Rebolledo, CEO de Tandem Finance, señaló que se llevó a cabo una campaña de emisiones muy activa en este periodo, buscando evitar la incertidumbre y asegurar un fondeo que aún se mantenía barato.
Rebolledo explicó que el incremento del riesgo político conlleva un aumento en el costo del financiamiento gubernamental, lo cual impacta directamente en las condiciones de emisión de deuda para las compañías, volviéndolas más onerosas. En consecuencia, las emisiones de bonos corporativos ganaron peso, especialmente durante el último mes, como reacción a los resultados sorpresivos de la primera vuelta. De hecho, solo en la segunda quincena de abril, mientras Sánchez mantenía una ventaja sobre López Aliaga para disputar la segunda vuelta contra Fujimori, las corporaciones levantaron la cuarta parte de todos los fondos obtenidos en el cuatrimestre.
Por su parte, Jorge Ramos, director de mercados de capitales y relación con inversionistas de Fibra Prime, sostuvo que las empresas se apresuraron a emitir deuda para aprovechar las tasas actuales del mercado antes de que se produzcan eventuales alzas. Ramos destacó que, además de la incertidumbre política interna, influyó el contexto externo, específicamente el aumento de la inflación provocado por el alza de los precios del petróleo, lo que podría generar un incremento en las tasas de interés de referencia por parte de los bancos centrales.
Los fondos obtenidos mediante estos títulos de deuda están destinados a financiar el capital de trabajo, el capital de mantenimiento (capex), la refinanciación de obligaciones previas o inversiones de largo plazo. No obstante, los analistas advierten que el adelanto de estas operaciones responde a la falta de certeza sobre las condiciones económicas futuras con un candidato izquierdista en la contienda.
La principal preocupación radica en el impacto sobre el crecimiento económico y la inversión privada. Paul Rebolledo enfatizó que un discurso político antisistema desincentiva el financiamiento a largo plazo, lo cual considera pernicioso. Asimismo, alertó sobre el estrés en variables financieras como la tasa de interés y el tipo de cambio, advirtiendo que el peor escenario sería uno marcado por un mensaje estatal mucho más intervencionista. Esta inquietud se fundamenta en declaraciones recientes de Roberto Sánchez, quien afirmó que su prioridad es el desarrollo humano por encima del crecimiento económico, restando importancia a los logros del modelo económico de los últimos 30 años, aunque posteriormente aseveró que sí daría prioridad al crecimiento.
De cara al futuro, se espera una ralentización temporal en las emisiones de deuda, particularmente en aquellas de mediano y largo plazo, hasta que el nuevo gobernante brinde claridad en sus mensajes. Jorge Ramos considera que, aunque las empresas seguirán operando para cubrir sus necesidades, demorarán más sus decisiones a la espera de claridad política. En sintonía, Luis Eduardo Falen, docente de la Universidad del Pacífico, sugirió que las compañías podrían adoptar una postura de espera durante el resto del segundo trimestre, dada la proximidad de la segunda vuelta.
Finalmente, el sector empresarial mantiene el temor de que Roberto Sánchez busque emular la figura de Pedro Castillo. El fantasma de aquel gobierno revive la preocupación por acciones antimercado, tales como la implementación de la Agenda 19 y la imposición de trabas al sector minero formal.

