El operativo desplegado para combatir el incendio forestal en Ejulve, provincia de Teruel, ha logrado un avance significativo durante las últimas horas. Según la información facilitada tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi), las brigadas de extinción han conseguido detener el avance de las llamas durante la noche, logrando contener la amenaza directa que pesaba sobre el casco urbano de Cuevas de Cañart. Hasta el momento, el fuego ha afectado a una superficie estimada de 2.900 hectáreas.
Roberto Bermúdez de Castro, consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública, destacó que las labores nocturnas han sido fundamentales para frenar el crecimiento del incendio, especialmente en la zona de Cuevas de Cañart, que era el punto de mayor preocupación para las autoridades y los servicios de emergencia. A pesar de este progreso, la situación sigue requiriendo una vigilancia extrema, manteniendo la evacuación preventiva de cinco poblaciones.
La complejidad de la emergencia se hizo evidente durante la madrugada del viernes, cuando se produjo una reactivación de las llamas. Este hecho obligó a las autoridades a proceder a la evacuación preventiva de aproximadamente 175 personas. Entre los núcleos afectados se encuentran Cuevas de Cañart, las pedanías de Castellote de Ladruñán y Dos Torres de Mercader, así como los barrios de El Higueral y La Algecira, todos ellos que permanecen desalojados en este momento. De los ciudadanos evacuados, 35 personas han requerido alojamiento externo y han pasado la noche en el albergue habilitado en Alcorisa.
Sin embargo, el operativo no ha estado exento de tensiones. Bermúdez de Castro ha denunciado que un grupo de personas decidió ignorar las órdenes de evacuación, permaneciendo en sus municipios a pesar del peligro inminente. Esta decisión no solo puso en riesgo sus propias vidas, sino también la de los agentes de la Guardia Civil encargados de velar por la seguridad de la zona. El Gobierno de Aragón ha informado específicamente que 16 personas decidieron no acatar la orden enviada a través del sistema ES-Alert del servicio 112. Desde la administración se ha recordado enfáticamente que las órdenes de evacuación emitidas por el 112 son de obligado cumplimiento. Asimismo, se ha aclarado que cualquier vecino que desee colaborar en las tareas de extinción debe dirigirse obligatoriamente al Puesto de Mando Avanzado para recibir las instrucciones y tareas encomendadas.
En cuanto a las condiciones meteorológicas, el consejero señaló una mejoría notable para la jornada de este sábado. Se ha registrado una bajada de las temperaturas de más de 10 grados de media en el territorio aragonés, acompañada de la entrada de viento del norte. Este cambio climático favorece el aumento de la humedad durante las horas nocturnas y refresca el ambiente, facilitando las labores de ataque al fuego. No obstante, las autoridades mantienen la cautela, ya que se ha advertido sobre la posibilidad de que regrese una nueva ola de calor a partir del próximo martes.
En el ámbito de la logística y la movilidad, el incendio ha provocado el corte de varias vías de comunicación fundamentales. Actualmente, permanecen cerradas las carreteras A-1702, la TE-38 y la TE-8101. Para la jornada del sábado, el despliegue de medios es masivo: operan 9 helicópteros, 7 cuadrillas helitransportadas de Infoar y 3 aviones dependientes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). En tierra, trabajan 10 cuadrillas, 6 autobombas, una brigada de refuerzo (Brif), una dotación de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y 3 bulldozer, contando además con el apoyo de los bomberos de las diputaciones provinciales de Teruel y Zaragoza, así como del ayuntamiento de la capital aragonesa.
Finalmente, el balance de otros focos en la región indica que el incendio de La Cerollera, también en Teruel, evoluciona favorablemente. El objetivo es darlo por estabilizado este sábado mediante el trabajo de medios aéreos y cuadrillas en los puntos críticos. Por otro lado, en el incendio de Plan, situado en el Pirineo oscense, la situación sigue siendo compleja debido a la orografía del terreno, aunque se espera que la bajada de temperaturas y la previsión de tormentas ayuden a avanzar en su extinción.


