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Supervivencia extrema: El equipo de cine que cayó en un volcán activo de Hawái

Era noviembre de 1992 y Chris Duddy, del equipo de efectos visuales de superproducciones como Titanic y Terminator 2, sobrevolaba la Isla Grande de Hawái para filmar escenas de una nueva película de Hollywood.

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Supervivencia extrema: El equipo de cine que cayó en un volcán activo de Hawái
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En 1992, un equipo de efectos visuales vivió una pesadilla real mientras filmaba en el volcán Kilauea, Hawái. Un accidente provocó que su helicóptero cayera al fondo de una caldera, dejando a Chris Duddy y sus compañeros atrapados entre gases tóxicos, lava afilada y condiciones climáticas extremas. Tras una noche de terror y desesperación, Duddy logró sobrevivir escalando las paredes del cráter en un acto final de voluntad, mientras que el resto del equipo fue rescatado en misiones posteriores. Una lucha brutal por la supervivencia que transformó una jornada de trabajo rutinaria en una tragedia evitada.

En noviembre de 1992, lo que parecía ser una jornada de trabajo rutinaria para un equipo de efectos visuales se transformó en una lucha desesperada por la supervivencia. Chris Duddy, reconocido por su trabajo en superproducciones como Titanic y Terminator 2, se encontraba sobrevolando la Isla Grande de Hawái junto al piloto Craig Hosking y el asistente de fotografía Mike Benson. El objetivo era capturar imágenes aéreas para el final de la película "Sliver: una invasión a la intimidad".

La misión consistía en filmar la lava fluyendo del volcán Kīlauea hacia el océano, creando columnas de humo blanco al contacto con el agua. Tras realizar una primera toma, el equipo decidió repetir la escena para mejorar el resultado. Sin embargo, durante el segundo intento, el helicóptero se adentró en una masa densa de niebla y vapor. La visibilidad se redujo drásticamente, provocando que el rotor impactara contra un acantilado y se desprendiera, dejando la aeronave en caída libre hacia el interior de la caldera volcánica.

El impacto fue violento. Craig Hosking sufrió una grave herida en el ojo que provocó un sangrado abundante. Al salir de los restos del helicóptero, los tres hombres se dieron cuenta de que se encontraban atrapados en el fondo de una caldera inmensa, similar en tamaño a un estadio de fútbol, y situados a unos 100 metros por debajo de la cima. El entorno era hostil: los vapores de azufre hacían que la respiración fuera difícil y causaban un ardor intenso en los ojos.

Los supervivientes intentaron escalar las paredes del volcán, pero se encontraron con que la lava seca era extremadamente afilada y se desmoronaba bajo sus pies, comparando la sensación con arrastrarse sobre cristales rotos. Mientras Duddy lograba alcanzar una pequeña cornisa, el piloto Craig Hosking intentó reparar la radio del helicóptero para emitir una señal de socorro. A pesar de lograr lanzar un mensaje de "Mayday", la toxicidad del aire provocó que Hosking comenzara a vomitar y toser violentamente, perdiendo el conocimiento poco después.

La esperanza surgió brevemente cuando un equipo de rescate llegó al borde de la caldera. Intentaron lanzar una cuerda, pero debido a la distancia y la dificultad del terreno, no lograron que los supervivientes la alcanzaran. Con la llegada de la noche y el endurecimiento de las condiciones climáticas, con lluvias intensas y nubes que invadieron el cono, los rescatistas tomaron la decisión de cancelar las operaciones hasta la mañana siguiente, instruyendo a los hombres para que esperaran y respondieran a los silbatos con chiflidos.

La noche fue una experiencia traumática. Duddy, refugiado bajo un suéter y un gorro de béisbol, pasó las siguientes 12 horas temblando de frío y empapado por la lluvia. El miedo a que el saliente de roca donde se encontraba se desintegrara lo mantuvo en un estado de alerta constante, impidiéndole dormir. En medio de la oscuridad, el vapor y los colores rojo y naranja de la lava, Duddy relata haber escuchado sonidos aterradores, similares a los gritos de un pterodáctilo, mientras se despedía mentalmente de su familia convencido de que no sobreviviría.

Al amanecer del segundo día, la visibilidad seguía siendo deficiente y el riesgo de avalanchas impedía que los rescatistas se acercaran al borde. Desesperado por no pasar otra noche en la caldera, Duddy decidió intentar una última escalada. Al llegar al tramo final, se encontró con un muro de grava plana sin puntos de agarre. En un acto de desesperación, clavó sus brazos en la grava afilada, lastimándose profundamente, para impulsarse hacia arriba y lograr salir del cráter.

Tras alcanzar la cima, Duddy caminó hasta encontrar el campamento de rescate. Al ser contactado por los equipos de tierra, la descarga de adrenalina terminó, provocando que su cuerpo quedara flácido y colapsara en el suelo antes de romper en un llanto incontrolable.

El reencuentro con Craig Hosking fue una sorpresa, ya que el piloto había logrado ser rescatado previamente por un helicóptero que descendió hasta el fondo de la caldera. Por su parte, Mike Benson fue rescatado un día después, en el momento preciso en que escribía un mensaje de amor para su esposa sobre la roca volcánica.

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