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Comunidad científica de Chile responde masivamente a críticas del Presidente Kast sobre financiamiento académico

Más de 30 organizaciones académicas y científicas cuestionaron la visión “reduccionista” del conocimiento expresada por el Presidente José Antonio Kast sobre el financiamiento a la investigación.

Comunidad científica de Chile responde masivamente a críticas del Presidente Kast sobre financiamiento académico

En una respuesta coordinada y contundente, más de 30 sociedades científicas y académicas de Chile han hecho pública una carta abierta titulada “Ciencia, conocimiento y medio ambiente: bienes que Chile no puede sacrificar”. Esta acción colectiva surge como una reacción directa a las recientes declaraciones del Presidente José Antonio Kast, quien cuestionó la eficiencia y el impacto de las investigaciones académicas que reciben financiamiento a través de recursos públicos.

La controversia se originó durante una actividad denominada “Presidente Presente” realizada en la ciudad de Puerto Montt. En dicho encuentro, el Mandatario puso en duda la utilidad concreta de diversos proyectos de investigación, señalando que, en ocasiones, se destinan sumas considerables de dinero —citando montos de 100 o 500 millones de pesos— a trabajos que, según su visión, no generan un impacto tangible en el mercado laboral o la economía. El Presidente Kast fue enfático al afirmar que algunas de estas investigaciones terminan convirtiéndose en un “libro precioso, empastado, en la biblioteca”, cuestionando directamente cuántos puestos de trabajo se generan a partir de dichos productos académicos, concluyendo que, en algunos casos, la respuesta es “ninguno”.

A raíz de estas observaciones, el Jefe de Estado sostuvo que los recursos destinados a la investigación deberían estar sujetos a un “encadenamiento productivo”, sugiriendo que el Estado debería revisar exhaustivamente los resultados de los fondos entregados a los centros de educación para asegurar que haya una rentabilidad económica o social inmediata.

Ante este escenario, las organizaciones firmantes de la carta abierta manifestaron su profunda preocupación, advirtiendo que las señales emitidas por el Ejecutivo y las decisiones de política pública sugeridas reflejan una comprensión “parcial y preocupantemente reduccionista” sobre el conocimiento, el funcionamiento de los ecosistemas y el papel fundamental que debe desempeñar el Estado en el desarrollo integral de la sociedad.

En el documento, la comunidad científica sostiene que el conocimiento no es un proceso que surge de manera espontánea ni se mantiene por simple inercia. Por el contrario, subrayan que la generación de ciencia requiere de un financiamiento estable, la existencia de instituciones sólidas y un trabajo acumulado y sistemático durante muchos años. Para ilustrar este punto, la carta recuerda que detrás de cada avance que la sociedad actual da por sentado —como los tratamientos médicos modernos, el desarrollo de variedades agrícolas resistentes a la sequía o la implementación de protocolos de manejo de aguas— existen décadas de investigación acumulada que no necesariamente produjeron empleos inmediatos en su fase inicial.

Las entidades también rechazaron la premisa de medir el valor de la investigación únicamente a través de la creación de empleos directos en el corto plazo. Según el texto, reducir la importancia de la academia a este indicador representa una “confusión de escala temporal con consecuencias reales”. Asimismo, defendieron la importancia de los libros, artículos y publicaciones científicas, aclarando que estos no son “adornos del sistema académico”, sino que constituyen los mecanismos esenciales de validación, memoria y transferencia de conocimiento hacia el resto del mundo. La carta concluye que la única salida estructural para el país requiere de una inversión sostenida en ciencia, educación e innovación.

El malestar se extendió también a diversas autoridades universitarias. Pablo Ruiz-Tagle, decano de Derecho y candidato a rector de la Universidad de Chile, calificó las palabras del Presidente como “lamentables” y las vinculó con una postura de “anti intelectualismo”. Durante un debate organizado por La Tercera, Ruiz-Tagle argumentó que incluso un libro genera trabajo indirecto, mencionando a quien lo escribe, a quien lo imprime y a quien fabrica el estante de la biblioteca.

Por su parte, Francisco Martínez, decano de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, señaló que la visión del Presidente prioriza el empleo inmediato por sobre el desarrollo futuro de la nación. Martínez afirmó que las referencias a los libros que no producen empleo indican un interés centrado en el hoy y un descuido del mañana.

En la carta abierta figuran firmas de instituciones prominentes, entre ellas la Sociedad de Microbiología de Chile, la Sociedad Chilena de Física, la Sociedad Chilena de Astronomía, la Sociedad de Matemática de Chile y la Sociedad de Biología de Chile, quienes junto a otros rectores y académicos, defendieron el rol crítico de la ciencia en áreas estratégicas como la salud, la tecnología, la agricultura y la formulación de políticas públicas.

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