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Asesinan al joven periodista Mateo Pérez Rueda en Colombia: el presidente Petro señala a disidencias de las FARC

El periodista y estudiante colombiano Mateo Pérez Rueda, de 23 años, ha sido hallado sin vida este viernes por las autoridades del país tras su desaparición y se ha atribuido su asesinato a un grupo dividido del Frente 36, una disidencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Asesinan al joven periodista Mateo Pérez Rueda en Colombia: el presidente Petro señala a disidencias de las FARC

Las autoridades de Colombia han confirmado el hallazgo sin vida de Mateo Pérez Rueda, un joven periodista y estudiante de apenas 23 años, cuya desaparición había generado una profunda preocupación en los últimos días. El cuerpo del joven fue localizado este viernes, poniendo fin a una búsqueda que comenzó el pasado martes, cuando se perdió el rastro del comunicador mientras desempeñaba sus labores informativas en una zona conflictiva del noroeste del país.

La noticia fue confirmada oficialmente por el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien utilizó sus redes sociales para informar sobre el trágico desenlace. Según el mandatario, Mateo Pérez Rueda no solo era un periodista activo, sino también un estudiante de Ciencia Política en la sede de Medellín de la Universidad Nacional. Su compromiso con la comunicación comenzó a temprana edad, pues fue el fundador del medio de comunicación El Confidente de Yarumal, un proyecto que inició mientras aún cursaba sus estudios en el colegio, demostrando una vocación temprana por el periodismo y el servicio a su comunidad.

De acuerdo con la información suministrada por la ONG colombiana Indepaz, el periodista se encontraba en la vereda de El Palmichal, ubicada en el municipio de Briceño, realizando una serie de reportajes sobre los combates que se estaban registrando en dicha zona. Fue precisamente durante el desarrollo de esta cobertura periodística cuando fue reportada su desaparición el martes pasado. Tras varios días de incertidumbre, su cuerpo fue entregado el viernes por integrantes del Frente 36, una disidencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes son señalados como los presuntos responsables de este crimen.

El presidente Gustavo Petro fue contundente al detallar la autoría del asesinato, señalando directamente a Jhon Edison Chalá Torrejano, perteneciente al frente Darío Gutiérrez. El mandatario explicó que este grupo es una división del Frente 36, el cual se encuentra actualmente fragmentado en diversas estructuras delincuenciales. Petro subrayó que el crimen tuvo lugar específicamente en la vereda el Hoyo, también en el municipio de Briceño. Asimismo, el jefe de Estado fue enfático al aclarar que el gobierno colombiano no mantiene ningún tipo de negociación con la banda liderada por Edison Chalá, detallando que este grupo criminal se dedica primordialmente al control de la minería ilegal del oro en la región.

Este hecho ha provocado una inmediata reacción a nivel internacional. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos emitió un comunicado oficial condenando el atentado contra la vida del joven periodista. El organismo internacional instó a todos los grupos armados no estatales a respetar estrictamente a la población civil, recordando que los periodistas, como personas que buscan y difunden información, forman parte de este colectivo protegido. La ONU calificó el homicidio de Mateo Pérez Rueda como una grave infracción del Derecho Humanitario Internacional, subrayando la obligación de los actores armados de no interferir en los asuntos civiles ni atacar a quienes ejercen la libertad de prensa.

La muerte de Mateo Pérez Rueda no es un hecho aislado, sino que se inserta en un contexto alarmante de violencia contra la labor informativa y la defensa de los derechos fundamentales en el territorio colombiano. Según los datos proporcionados, este asesinato se suma a una extensa y preocupante lista de líderes y defensores de los Derechos Humanos que han sido asesinados en lo que va del año. Hasta la fecha, la cifra de víctimas en esta categoría asciende a 57 personas, lo que evidencia la persistente vulnerabilidad de quienes trabajan por la verdad y la justicia en diversas regiones de Colombia. El caso de Pérez Rueda resalta nuevamente los riesgos extremos que enfrentan los periodistas locales al cubrir conflictos armados y actividades criminales en zonas rurales.

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