En una reciente rueda de prensa, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, abordó la situación jurídica y política de Diosdado Cabello, actual ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela. Durante el encuentro, el funcionario de la administración de Donald Trump fue cuestionado directamente sobre la vigencia de las acusaciones que pesan sobre el ministro venezolano, quien cuenta con una orden de captura emitida por las autoridades norteamericanas.
La interrogante planteada por una de las periodistas presentes se centró en si el Departamento de Estado continúa considerando a Diosdado Cabello como un narcoterrorista y un narcotraficante, tal como se detalla en la información oficial disponible en la página web de dicha institución. Ante esta pregunta, Rubio fue tajante al señalar que la postura política de Estados Unidos sobre ese tema no ha experimentado cambios. El secretario de Estado añadió que, en caso de que se produzca cualquier modificación en la política gubernamental respecto a Cabello, se informará oportunamente, pero aclaró que, al momento de la rueda de prensa, no tenía ninguna novedad que comunicar al respecto.
Este escenario se desarrolla en un contexto de alta tensión regional, especialmente tras la operación en la que fue capturado Nicolás Maduro. A raíz de dicho evento, Diosdado Cabello ha pasado a ser el principal objetivo de los Estados Unidos en la región. Las acusaciones formales contra el ministro incluyen narcoterrorismo y vínculos directos con la organización conocida como el Cartel de los Soles, lo que abarca actividades de tráfico de drogas y la prestación de apoyo armado para sostener estas operaciones ilícitas.
La gravedad de los cargos se refleja en la recompensa ofrecida por el gobierno estadounidense. Actualmente, Estados Unidos ofrece hasta 25 millones de dólares por cualquier información que permita la captura o la condena de Cabello. Es importante destacar que esta cifra fue incrementada durante el año 2025 y se mantiene vigente, lo que posiciona al ministro venezolano como uno de los fugitivos más buscados en toda América Latina.
El interés mediático y la presión política sobre la figura de Cabello se intensificaron significativamente a partir de enero de 2026. Tras la caída de Nicolás Maduro, Cabello emergió como la figura central del régimen venezolano y, consecuentemente, como el siguiente objetivo prioritario para las agencias de seguridad de Washington. Esta situación ha revivido declaraciones previas de Marco Rubio, quien en el año 2019, cuando aún se desempeñaba como senador, afirmó públicamente que Cabello era un narcotraficante y aseguró que, eventualmente, terminaría en prisión. Dichas declaraciones volvieron a cobrar relevancia y se viralizaron nuevamente durante el año 2026.
Además de sus declaraciones oficiales, Rubio ha utilizado las redes sociales para referirse al ministro de forma indirecta. A comienzos de este año, el secretario de Estado publicó un mensaje irónico en el que preguntaba qué talla de uniforme usaba Cabello, una insinuación clara hacia la posibilidad de que el funcionario venezolano termine preso en territorio estadounidense. Aunque este comentario generó una amplia repercusión en los medios de comunicación, Rubio aclaró que no se trató de un anuncio oficial.
Sobre la logística de las intervenciones militares, Rubio explicó que, durante la operación que resultó en la captura de Nicolás Maduro, no se ordenó la detención simultánea de Diosdado Cabello. A pesar de que Cabello sigue siendo una figura señalada y buscada por Estados Unidos, la decisión de no capturarlo en aquel momento se debió a que la operación estaba estrictamente dirigida a Maduro. Las autoridades estadounidenses determinaron que el riesgo de que la misión fracasara era muy alto si se intentaba capturar a múltiples objetivos, por lo que decidieron enfocar todos sus recursos en el dictador venezolano.
Por su parte, Diosdado Cabello ha reaccionado a estas presiones y a la operación militar que llevó a la captura de Maduro. El ministro negó rotundamente que el chavismo se encuentre en una posición de debilidad o que esté arrinconado tras los eventos que obligaron al gobierno venezolano a ceder ante diversas demandas de Washington. Cabello utilizó la ironía para responder a quienes sugieren que su movimiento político está en retirada, cuestionando repetidamente si realmente creen que el chavismo se encuentra en una situación límite. Pese a su postura desafiante, el ministro sigue siendo el blanco de una recompensa millonaria y de una política exterior estadounidense que, según las palabras de Marco Rubio, permanece inalterable.










