La incertidumbre que rodeaba el destino del crucero de lujo MV Hondius ha terminado tras una prolongada disputa diplomática y sanitaria. El gobierno de España, liderado por Pedro Sánchez, confirmó finalmente que las islas Canarias recibirán a la embarcación, que se encuentra actualmente en las costas de Cabo Verde con 145 personas a bordo. Esta decisión llega después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) interviniera directamente para solicitar el auxilio de los pasajeros, quienes permanecen encerrados en sus camarotes mientras crece la desesperación ante un brote de hantavirus, una infección para la cual no existe vacuna.
El conflicto se extendió durante todo el martes, mientras la OMS y el gobierno español debatían el protocolo de desembarque. Inicialmente, España presentó reparos a la propuesta de que el barco atracara en territorio canario, sugiriendo que las personas con síntomas fueran evacuadas directamente en Cabo Verde y que el crucero no se detuviera en Canarias, a menos que se diagnosticaran más casos. No obstante, el presidente de la OMS, Tedros Adhanom, envió una carta urgente al presidente Sánchez solicitando la colaboración del gobierno español para facilitar la llegada del MV Hondius y aplicar medidas de salud pública basadas en un enfoque de riesgo. Adhanom justificó este pedido señalando que el gobierno de Cabo Verde no cuenta con la capacidad necesaria para realizar evaluaciones de salud pública, investigaciones epidemiológicas y ambientales, ni aplicar las medidas de respuesta sanitaria requeridas.
El Ministerio de Salud de España terminó por ceder, argumentando que el país tiene una obligación moral y legal de auxiliar a los afectados, entre los cuales se encuentran varios ciudadanos españoles. Previamente, el presidente regional canario, Fernando Clavijo, se había mostrado contundente en su negativa, sosteniendo que el barco debía ser atendido en Cabo Verde o trasladado a Holanda si no había un peligro inminente de vida.
El MV Hondius, una embarcación de lujo diseñada para expediciones polares con certificación Polar Class 6 y cuyo costo por persona supera los 10.000 euros, zarpó de Ushuaia el 1 de abril con 150 pasajeros de 23 nacionalidades. El brote comenzó cinco días después, cuando un ciudadano neerlandés de 70 años presentó síntomas severos de fiebre, dolor de cabeza y diarrea. Hasta la fecha, se han registrado tres muertes: la del mencionado pasajero neerlandés, quien fue desembarcado en la isla de Santa Helena; la de su esposa, de 69 años; y la de un pasajero alemán. Además, se han detectado otras tres infecciones y un caso en estudio. La OMS ha confirmado que, de siete casos totales, dos han sido validados por laboratorio y cinco se consideran sospechosos.
Desde el punto de vista médico, el virólogo e inmunólogo Estanislao Nistal Villán ha señalado que el aislamiento de los pasajeros en sus camarotes es la medida más efectiva para frenar la transmisión. Nistal Villán explicó que el contagio humano a humano ocurre únicamente mediante un contacto estrecho y prolongado, citando el precedente del brote de virus Andes en Epuyén, Chubut, entre 2018 y 2019, donde una investigación del virólogo Gustavo Palacios reveló la existencia de "súper propagadores". Sin embargo, el especialista advirtió que no se puede bajar la guardia debido al periodo de incubación del virus, que puede prolongarse durante días o incluso semanas, lo que significa que el virus podría estar "durmiendo" en alguien que aún no presenta síntomas.
Mientras el barco navega hacia Canarias, la OMS ha coordinado la evacuación mediante aviones sanitarios de dos pacientes con síntomas de fiebre y malestar gastrointestinal hacia los Países Bajos, mientras que un contacto cercano será trasladado a Alemania. Paralelamente, las autoridades sanitarias intentan contactar a los pasajeros de un vuelo entre Santa Elena y Johannesburgo, ya que la esposa del primer fallecido viajó en ese trayecto presentando síntomas.
El hantavirus es endémico en Argentina, país de origen del viaje, aunque no existen registros de casos en Tierra del Fuego, punto de partida del crucero. La hipótesis principal es que una de las pasajeras pudo haber embarcado ya contagiada, facilitando la posterior transmisión entre los ocupantes del barco, una posibilidad que los epidemiólogos consideran rara, aunque no imposible.











