Tras una jornada de intensa incertidumbre y tensiones diplomáticas, el gobierno de España, encabezado por el presidente Pedro Sánchez, confirmó que las islas Canarias recibirán a los pasajeros del crucero de lujo MV Hondius. La embarcación, que se encuentra actualmente en las costas de Cabo Verde con 145 personas a bordo, ha sido escenario de un brote de hantavirus que ha provocado el pánico entre sus ocupantes, quienes permanecen encerrados en sus camarotes mientras se definía su destino.
La resolución llega luego de un prolongado debate entre la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades españolas. Inicialmente, la OMS había propuesto que el barco atracara en Canarias para desembarcar tanto a los pasajeros con síntomas como al resto de los tripulantes y turistas. Sin embargo, el gobierno de España presentó reparos, sugiriendo que las personas infectadas fueran evacuadas directamente en Cabo Verde y que el crucero no hiciera escala en el archipiélago, a menos que se diagnosticaran nuevos casos de esta infección para la cual no existe vacuna.
La situación se desbloqueó cuando el director general de la OMS, Tedros Adhanom, envió una carta directa al presidente Pedro Sánchez solicitando, con carácter urgente, la colaboración de su gobierno para facilitar la llegada del buque a España y la aplicación de medidas de salud pública basadas en un enfoque de riesgo. El Ministerio de Salud de España justificó finalmente la decisión señalando que el país tiene una obligación moral y legal de auxiliar a los pasajeros, entre los cuales se encuentran varios ciudadanos españoles. Asimismo, Adhanom subrayó que el gobierno de Cabo Verde no dispone de la capacidad técnica para realizar las evaluaciones de salud pública, investigaciones epidemiológicas y ambientales necesarias para responder a la emergencia.
El MV Hondius, una embarcación de expediciones polares con certificación Polar Class 6 y cuyos pasajes superan los 10.000 euros por persona, partió de Ushuaia el 1 de abril con 150 pasajeros de 23 nacionalidades. La crisis sanitaria comenzó cinco días después, cuando un ciudadano neerlandés de 70 años presentó los primeros síntomas. Desde entonces, el brote ha dejado tres víctimas mortales: el mencionado ciudadano neerlandés, cuyo cuerpo fue desembarcado en la isla de Santa Helena; su esposa de 69 años, quien falleció el 27 de abril; y un pasajero alemán, que murió el 2 de mayo. Hasta el martes, se habían detectado otros cuatro casos: uno grave, dos leves y un contacto cercano en estudio. La OMS indicó que, de los siete casos totales, dos fueron confirmados por laboratorio y cinco se consideran sospechosos.
Desde la perspectiva médica, el virólogo e inmunólogo Estanislao Nistal Villán, profesor de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, señaló que el aislamiento de los pasajeros en sus camarotes es la medida más efectiva para frenar la transmisión. El especialista comparó la situación con el brote del virus Andes en Epuyén, Argentina, donde se identificaron "súper propagadores" y se determinó que el contagio humano ocurre mediante contacto estrecho y prolongado. Nistal Villán advirtió que, debido al periodo de incubación, el virus podría estar "durmiendo" en personas asintomáticas, por lo que es fundamental mantener la vigilancia.
A pesar del acuerdo nacional, el presidente regional canario, Fernando Clavijo, manifestó inicialmente su rechazo a recibir al barco, sosteniendo que la atención debía darse en Cabo Verde o mediante el traslado de los pacientes a Holanda. No obstante, la gestión de la emergencia recae en la OMS por haber sido detectada en aguas internacionales. Como medidas inmediatas, la organización anunció la evacuación mediante aviones sanitarios de dos pacientes sospechosos hacia los Países Bajos y de un contacto cercano hacia Alemania.
Finalmente, la investigación epidemiológica busca determinar el origen del contagio. Aunque el hantavirus es endémico en Argentina, no existen registros de casos en Tierra del Fuego, punto de partida del crucero. Una de las hipótesis plantea que una pasajera pudo haber embarcado ya contagiada, posibilidad que la OMS considera rara pero posible si existió un contacto humano muy cercano. Actualmente, se intenta contactar a los pasajeros de un vuelo entre Santa Elena y Johannesburgo que transportó a una de las víctimas fallecidas.










