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LA MONEDA EN CRISIS: Ajuste ministerial se vislumbra inevitable

LA MONEDA EN CRISIS: Ajuste ministerial se vislumbra inevitable

La Moneda enfrenta una creciente crisis marcada por polémicas, una drástica caída en las encuestas de aprobación alcanzando un 57% de desaprobación según Cadem y crecientes tensiones internas, lo que ha generado un fuerte debate sobre la necesidad de un ajuste ministerial para contener el deterioro político del gobierno.

En ciertos círculos políticos se ha planteado la hipótesis de que las constantes chambonadas del gobierno podrían ser una estrategia deliberada para desviar la atención pública. Según un dirigente de Chile Vamos, esta táctica permitiría avanzar con proyectos legislativos clave, como la ley de negociación ramal, el proyecto de pesca que reemplazaría a la Ley Longueira, la aprobación de más de 90 decretos en la CGR y la ley miscelánea.

Si bien esta teoría inicialmente generó dudas, los repetidos errores y lapsus de algunos ministros, como Mara, han alimentado la especulación. Sin embargo, lo cierto es que el gobierno ha superado a sus predecesores en la velocidad con que ha perdido apoyo popular, exacerbado por el alza de la bencina y la percepción de una comunicación fría y poco empática, especialmente por parte del ministro de Hacienda, Quiroz.

El ministro de Hacienda es cada vez más visto como un gerente de empresa en reestructuración que como un ministro de Estado, lo que ha contribuido a una serie de errores, desinteligencias y torpezas que se han convertido en la norma. El optimismo inicial generado por la campaña de Kast se ha desvanecido, quedando atrás el casi 58% de aprobación inicial.

La derecha, por su parte, ha recordado que la decepción con los gobernantes es una constante en Chile durante los últimos doce años, donde los ciudadanos se comportan más como clientes exigentes que como ciudadanos comprometidos, un patrón que ya se observó con gobiernos anteriores de Bachelet, Piñera y Boric.

El llamado bencinazo fue solo el comienzo de una serie de incidentes que han dañado la imagen del gobierno. El almuerzo de Kast con sus compañeros de curso en La Moneda, en contraste con el discurso de austeridad y recortes presupuestarios, generó fuertes críticas. Las explicaciones contradictorias de Alvarado y Quiroz sobre la gratuidad, la confesión de la ministra de Ciencia sobre su pasado de pobreza como un regalo , los puntos de prensa de Sedini, las renuncias de seremis y las designaciones de exparlamentarios no reelectos como embajadores una práctica criticada por el propio Kast durante la campaña de Boric han sumado leña al fuego.

El affaire de Steinert con la PDI, la escasa cantidad de inmigrantes ilegales expulsados (solo 40, frente a la promesa de 370 mil), y la tardía presentación del Plan de Reconstrucción, una semana después del anuncio y sin coincidir con la primera cadena nacional del Presidente, han contribuido a la percepción de un gobierno desorganizado y poco confiable.

La defensa obstinada de la rebaja de impuestos a las empresas, considerada intransable por el gobierno, ha generado un 70% de rechazo en las encuestas. La Moneda salió a explicar la iniciativa sin un relato claro y alineado entre sus ministros, incluso descartando a la vocera oficial. Ante la dificultad de avanzar con la legislación, el gobierno se vio obligado a pactar con el PDG, cuyo líder, Franco Parisi, se convirtió en una figura clave, aunque el proyecto resultante se transformó en un Frankenstein legislativo.

La situación se complicó aún más la semana pasada con la investigación anunciada en Hungría sobre la organización de ultraderecha que presidía Kast, el rechazo de la CUT a la oferta salarial del gobierno, las críticas de Squella al Segundo Piso , y las explosivas reacciones de Poduje, tanto contra un senador de oposición como contra Paulina Núñez, presidenta del Senado.

Poduje, en un gesto de desafío, desvinculó a dos militantes del partido de Núñez del MOP, aparentemente en represalia por sus declaraciones, lo que ha intensificado las tensiones internas.

Además, Poduje se enfrentó directamente a Quiroz, rechazando la eliminación del programa de Pavimento Participativo y afirmando que su único jefe es Kast. Este tipo de comportamiento, inusual en un gabinete, ha puesto en duda la autoridad del Presidente y la cohesión del equipo de gobierno.

La Contraloría General de la República también ha añadido presión al gobierno, al señalar que parte del almuerzo de los compañeros de curso de Kast se financió con fondos públicos y al emitir un pronunciamiento sobre el uso del concepto de Estado quebrado , acuñado por el ideólogo de Kast, Cristián Valenzuela, quien previamente había tildado de parásitos a los funcionarios públicos. Además, se reveló que Valenzuela había recibido pagos del Estado antes de asumir su cargo en el gobierno.

El ministro Alvarado ha tenido que intervenir para contener los errores del Segundo Piso , especialmente después de la filtración de una lista de instituciones y programas estatales que serían dados de baja o sufrirían recortes drásticos, incluyendo la alimentación de casi dos millones de niños a través de Junaeb, lo que generó una fuerte indignación, incluso de Evelyn Matthei.

La renuncia del seremi número 19, las acusaciones contra el exmarido de Steinert por supuestas defensas a narcotraficantes, y la confusión del Presidente Kast entre humedales y humedad, sumado a sus contradictorias declaraciones sobre los beneficios sociales mientras Quiroz anunciaba recortes en el Ministerio de Desarrollo Social, han completado un panorama de caos y desconfianza.

Se filtró también que Hacienda había recomendado recortar el 15% de la Pensión Garantizada Universal (PGU), eliminar el Bono Invierno y bajar la asignación familiar, mientras la vocera del gobierno, visiblemente nerviosa, negaba los recortes y denunciaba una campaña para meter miedo .

Ante este desalineamiento y los constantes enredos, el Presidente Kast ha tenido que defender a sus ministros, lo que ha debilitado su propia figura y la del gobierno. En la práctica, Kast ha asumido el rol de supravocero , exponiéndose a la crítica y personalizando los problemas del Ejecutivo.

El colapso de La Moneda en las últimas semanas sugiere que un cambio de gabinete es una medida necesaria. El costo de los errores y la mala gestión de algunos ministros supera con creces el costo político de un cambio de gabinete prematuro. La posibilidad de una oposición empoderada agravaría aún más la situación.

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