Analistas y organismos financieros coinciden en que la economía ecuatoriana mostrará un desempeño estable en 2026, con una inflación moderada en medio de la incertidumbre global. Sin embargo, algunos expertos consideran que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) podría superar las estimaciones actuales, situándose entre el 3,2% y el 3,5%.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) actualizaron al alza sus previsiones para Ecuador en abril. El FMI y el Banco Mundial proyectan un crecimiento del 2,5%, mientras que la Cepal estima una expansión del 2,4%. A pesar de estas cifras, varios analistas creen que el país podría superar estas expectativas.
Ecuador se posiciona por encima del promedio de crecimiento esperado para América del Sur (2,3%), según el FMI, y para América Latina y el Caribe (2,2%), de acuerdo con la Cepal. El Banco Mundial destaca los avances en la consolidación fiscal del país, centrada en políticas recaudatorias, la reforma de los subsidios al combustible y la recomposición de los colchones de liquidez, junto con el cumplimiento de las metas del programa y la reducción de los spreads soberanos.
Para mantener la sostenibilidad fiscal y las condiciones financieras favorables, se requiere fortalecer los ingresos a través de exportaciones no petroleras y mantener los colchones de liquidez, con el fin de asegurar la calidad del gasto público y promover avances en gobernanza y reformas para la inversión privada.
Citi considera que el crecimiento del 2,5% proyectado para Ecuador es razonable . El informe de programación macroeconómica 2026-2029, elaborado por el Banco Central del Ecuador (BCE) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), indica que la economía ecuatoriana mantiene una trayectoria de recuperación y estabilidad, con una proyección de crecimiento del 2,5% para 2026 y un promedio del 2,8% para el periodo 2027-2029.
Este desempeño se basa en el dinamismo de la demanda interna, complementado por una contribución positiva, aunque moderada, del sector externo. En 2025, la economía creció un 3,7%, impulsada por las exportaciones no petroleras, el consumo de los hogares y la recuperación de la inversión, lo que sienta una base sólida para las proyecciones futuras.
Juan Lorenzo Maldonado, fundador de Aequus Economics y director del Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales (CIEE) de la UDLA, señala que los datos del Banco Central de 2025, con un crecimiento anual del 3,7%, indican que la economía está mostrando un dinamismo mayor al esperado. Considera que existen las condiciones para que el PIB de Ecuador continúe creciendo en 2026, superando las estimaciones de los organismos multilaterales y del BCE, proyectando un crecimiento alrededor del 3,2%.
Maldonado atribuye esta proyección al ingreso de dólares al país, evidenciado en el aumento de las reservas internacionales y el incremento de los activos líquidos de la banca privada. Este flujo de capital fortalece la capacidad de los bancos para otorgar crédito y reduce las tasas de interés. De hecho, las tasas de interés han disminuido desde el año pasado, y el crédito productivo está creciendo más rápido que el de consumo, cambiando la dinámica observada en el año anterior.
Las reservas internacionales han alcanzado cerca de $12.000 millones en el primer trimestre de 2026, el nivel más alto registrado hasta la fecha. La cartera de créditos de los bancos privados creció un 13,2% anual, pasando de $47.086 millones en el primer trimestre de 2025 a $53.286 millones en marzo de 2026. El crédito productivo aumentó un 18,20%, alcanzando los $25.261 millones, mientras que el crédito al consumo se destinaron $21.352 millones, un incremento del 10,36%.
Ernesto Revilla, economista en jefe para América Latina en Citigroup (Citi), considera que el nivel de crecimiento del 2,5% proyectado para Ecuador es razonable , destacando la mejora en la competitividad externa del país debido al debilitamiento del dólar estadounidense desde 2025, con una depreciación de alrededor del 10%.
Juan Carlos Alarcón, exviceministro de Finanzas, menciona que el PIB está determinado por cuatro elementos principales: consumo, inversión, gasto público y exportaciones. El comportamiento de estos factores, especialmente el consumo y las exportaciones no petroleras, impactará en la facturación de las empresas. Alarcón estima que el país podría crecer alrededor del 3,5% este año, dependiendo de la llegada de inversiones privadas, las alianzas público-privadas y la consolidación de los compromisos de cooperación con Estados Unidos.
La clave para alcanzar este crecimiento reside en la materialización de las políticas de inversión en desembolsos reales de inversionistas privados a empresas y proyectos ecuatorianos. Si se concretan las alianzas con EE. UU., el crecimiento podría rondar el 3,5%. En 2025, el país captó $1.299 millones en inversión extranjera, un aumento del 191% en comparación con los $446 millones de 2024, el resultado más alto desde 2019.
La transición del crecimiento macroeconómico a mejoras en la vida cotidiana de las personas requiere tiempo y se refleja principalmente en el empleo. No es un proceso inmediato y depende de la sostenibilidad de la tendencia. Tener un buen trimestre o un buen año es positivo, pero debe mantenerse en el tiempo para que los efectos sean visibles y constantes.
Es fundamental que el crecimiento económico no se base en el endeudamiento público o el aumento de los impuestos, sino en una mayor inversión extranjera. La inversión generará una cadena productiva que permitirá que el crecimiento se sienta en la economía y no se limite a una cifra que no sea percibida por quienes no tienen empleo.
Uno de los riesgos más relevantes para el crecimiento de Ecuador y del mundo es el precio del crudo, que ha aumentado debido a la guerra en Irán, superando los $100 por barril. El alto precio del petróleo incrementa los ingresos de los países productores, pero también puede generar inflación. En el caso de Ecuador, la influencia del crudo dependerá del volumen de exportación y el costo de los derivados que importa el país.
Internamente, Maldonado señala que la solución de los cuellos de botella en el sector eléctrico podría afectar las aspiraciones de expansión. Sin embargo, considera que es importante evaluar si estos riesgos se materializan o no.











