Un nuevo fondo de inversión, Candelaria, ha irrumpido en el mercado chileno con una estrategia inusual: identificar y adquirir empresas B2B escalables con el objetivo de operarlas a largo plazo, en lugar de buscar una rápida venta. Respaldado por US$60 millones, el fondo, liderado por los españoles Álvaro Noain e Ignacio Sanz, se enfoca en compañías que facturen entre US$10 y US$60 millones, con dueños conocidos y en sectores con potencial de crecimiento en Latinoamérica.
La creación de Candelaria responde a una necesidad identificada por Noain y Sanz durante su experiencia en Keen Founders, un fondo de inversión anterior. Uno de los problemas que veíamos era que teníamos participaciones de 35 a 50%, pero no controlábamos, no gestionábamos, y nosotros queríamos justamente eso , explica Noain. El objetivo es adquirir el control de empresas donde los dueños estén buscando una salida, especialmente aquellas afectadas por problemas de sucesión familiar. Muchas pymes en Chile tienen problemas de sucesión. La tercera o cuarta generación no quiere seguir en el negocio familiar y la empresa muere. Son muchas las empresas que cierran por eso, y tiene mucho que ver también con un factor demográfico, hay menos hijos y herederos para hacerse cargo del negocio , añade.
Candelaria se diferencia de los fondos de inversión tradicionales en su enfoque a largo plazo. No buscan un exit definido, sino operar la empresa, implementar un gobierno corporativo de primer nivel y escalar el negocio. Nosotros entramos a operar, a hacer un gobierno corporativo de primer nivel y escalar la empresa, no tenemos un horizonte de permanencia de una cantidad de años determinada, y eso es lo diferente de este tipo de fondos en el mundo, que no son inversores en startups, sino que entran a operar directamente, no como meros observadores , detalla Noain.
La herramienta clave para identificar a las empresas objetivo es CEEQ, una plataforma de screening desarrollada por el equipo de Candelaria. Esta herramienta, impulsada por Inteligencia Artificial, cruzó bases de datos, información oficial y legal para identificar un universo de más de 13.000 compañías chilenas que cumplen con los criterios del fondo.
El levantamiento de capital de US$60 millones superó las expectativas del equipo, atrayendo tanto a empresarios chilenos como a fondos internacionales. Entre los inversionistas chilenos se encuentran Pablo Larraín, socio de Alantra; Francisco Javier Illanes, socio de Cariola Díez Pérez-Cotapos; Jean Louis Hierard, dueño de ChileMat; y Esteban Kallay, un reconocido inversor en search funds. A nivel internacional, se suman Ambit Partners, Spectra Investments y Vonzeo Capital, este último ligado a la escuela de negocios IESE.
El auge de los search funds, como el modelo que representa Candelaria, es una tendencia global. En 2023, se crearon 94 nuevos search funds en Estados Unidos y Canadá, los mercados pioneros en este tipo de instrumentos. Un informe de IESE revela que la actividad de estos fondos alcanzó cifras récord en 2023, con 59 nuevos fondos constituidos y 31 adquisiciones realizadas. El 71% de los buscadores son recién graduados de MBA, y los sectores preferidos son tecnología, salud, manufactura y transporte.
El modelo se está expandiendo rápidamente a otros mercados, incluyendo España, México, Reino Unido y Brasil. La experiencia de Noain y Sanz, ambos con una trayectoria emprendedora en Chile, es un factor clave para el éxito de Candelaria. Noain, tras su paso por Start-Up Chile y la creación de Floqq y BePretty, aporta su conocimiento del ecosistema emprendedor y su experiencia en la gestión de empresas escalables. Sanz, con su experiencia en KPMG y AES Gener, aporta su expertise financiera y en fusiones y adquisiciones.
La meta de Candelaria para 2026 es clara: encontrar la primera inversión que se ajuste a su estrategia y convertir a esa empresa en un líder regional. El fondo busca empresas con potencial de crecimiento en Latinoamérica, donde exista una falta de inversión en tecnología y gobierno corporativo. La estrategia de Candelaria no solo busca generar retornos financieros, sino también contribuir al desarrollo de las empresas chilenas y a la creación de valor a largo plazo. La iniciativa se presenta como una oportunidad para los dueños de pymes que buscan una salida estratégica y un futuro prometedor para sus negocios.









