La Habana – La Residencia Senior de TaTamanía, ubicada en El Vedado, se ha convertido en el primer hogar de ancianos privado autorizado en Cuba, marcando un hito tras décadas de monopolio estatal en este sector. La apertura de este centro, y la reciente aprobación de la normativa que permite al sector privado gestionar residencias de cuidados permanentes y diurnos, responde a la creciente demanda de atención a la población adulta mayor en un país con un acelerado proceso de envejecimiento.
TaTamanía, que inició sus operaciones en Guantánamo en 2023 ofreciendo servicios a domicilio y en hospitales, ha expandido su oferta con esta nueva residencia. La empresa, fundada por la médico pediatra Yadira Álvarez y su esposo, el ingeniero informático Rolando Pérez, cuenta con una experiencia previa en República Dominicana, donde estableció una alianza con Saritacelestec Homes. De hecho, la infraestructura de contacto y las cuentas bancarias para el pago de las cuotas se encuentran en Santo Domingo, lo que refleja la estrategia de la empresa para operar en un contexto de restricciones económicas en Cuba.
La normativa, publicada en febrero y complementada en abril, establece las reglas de funcionamiento y control de estos servicios, incluyendo la obligatoriedad de reservar el 10% de las plazas para personas consideradas “de interés social”, con tarifas fijadas por el Estado. En caso de que el beneficiario no pueda cubrir el costo, el Gobierno asumirá el pago. Sin embargo, este aspecto representa un desafío para TaTamanía, cuyos precios, aunque no revelados completamente, son considerablemente más altos que las tarifas estatales.
Según información obtenida por este diario, el costo de una plaza en TaTamanía varía según el tipo de habitación. La opción más económica es una habitación triple, con un precio de 1,35 dólares por hora, mientras que las habitaciones privadas alcanzan los 1,75 dólares por hora. Una habitación doble, actualmente la única disponible en la residencia de El Vedado, tiene un costo de 1,5 dólares por hora, lo que equivale a 1.080 dólares al mes.
Esta cifra es inalcanzable para la mayoría de los adultos mayores cubanos que no reciben remesas del exterior, lo que limita el público objetivo de TaTamanía a aquellos con familiares que residen fuera de la Isla. De las diez camas disponibles en la residencia, una está reservada para una persona vulnerable, quien pagaría la tarifa oficial de 1.260 pesos mensuales, en contraste con los 535.680 pesos que representa el costo de una plaza privada.
La empresa ofrece una amplia gama de servicios, que incluyen alojamiento, alimentación con menús adaptados, higiene y cuidados personales, administración de medicamentos, control de salud y actividades físicas y cognitivas. Además, TaTamanía destaca por contar con profesionales de la salud, incluyendo médicos, enfermeras y fisiatras, muchos de los cuales provienen del sector público. Los salarios en el sector privado, según testimonios, son significativamente más altos que en el sector estatal, lo que atrae a profesionales en busca de mejores oportunidades.
La habilitación para operar una residencia privada requiere la aprobación de un curso, cuyo costo está fijado por el Estado en 500 pesos. TaTamanía ha estado facilitando este curso a sus empleados en los últimos días.
La apertura de TaTamanía representa un paso importante en la diversificación de los servicios de atención a la tercera edad en Cuba. Sin embargo, el alto costo de las plazas y la profunda crisis económica que atraviesa el país plantean desafíos significativos para la sostenibilidad y el acceso a estos servicios. La necesidad de ampliar la oferta y garantizar la atención a un número creciente de adultos mayores requiere una inversión considerable y una política pública que promueva la inclusión y la equidad.
La residencia en El Vedado es solo el comienzo para TaTamanía, que planea expandir sus servicios y atender a un mayor número de personas. La empresa ofrece tres modalidades de atención: permanente, diurna (de 8 a.m. a 6 p.m.) y temporal, para aquellos que necesitan cuidados durante un período breve de tiempo mientras sus cuidadores están de viaje. La evaluación de los pacientes es realizada por una geriatra que trabaja en diferentes municipios, determinando su elegibilidad para ingresar en el centro.
La iniciativa de TaTamanía se alinea con la necesidad de ampliar el alcance de los servicios sociales de cuidados a personas adultas mayores o en situación de discapacidad, como se reconoce en el preámbulo de la ley que autorizó la existencia de residencias privadas. Sin embargo, el éxito de este modelo dependerá de la capacidad de la empresa para superar los obstáculos económicos y garantizar un acceso equitativo a sus servicios.


