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ENTOMOFAGIA: ¿Por qué Panamá rechaza los insectos como alimento?

ENTOMOFAGIA: ¿Por qué Panamá rechaza los insectos como alimento?
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Panamá basa su seguridad alimentaria en la producción agrícola de granos, cucurbitáceas, frutas, hortalizas, raíces y tubérculos, complementada con la producción pecuaria de carnes, leche, quesos y otros derivados. Sin embargo, la constante búsqueda de proteínas, carbohidratos, minerales y vitaminas esenciales se ve amenazada por factores internacionales como guerras, pandemias, desigualdades, cambio climático y perturbaciones económicas que limitan el acceso a la materia prima para la producción agropecuaria convencional.

Tradicionalmente, las fuentes de proteína animal en Panamá se han centrado en carnes rojas y blancas, pescados, productos lácteos, huevos y subproductos animales, complementados con legumbres como lentejas, frijoles y productos de soja importados. A pesar de la rica diversidad de insectos en el país se estima que existen más de 100,000 especies en sistemas ecológicos y agroecológicos, descritas y por describir , estos no han sido incorporados a la dieta panameña. Los insectos desempeñan diversos roles ecológicos, siendo considerados nocivos, benéficos, necrófagos y detritívoros.

La principal barrera para el consumo de insectos en Panamá no radica en la disponibilidad, sino en la percepción cultural. A pesar de que miles de panameños han consumido accidentalmente partes de insectos, como antenas o alas de abejas en la miel cruda, existe una fuerte resistencia a considerar insectos como alimento. Esta resistencia se basa en un paradigma social que diferencia la aceptación de artrópodos marinos como los camarones, considerados un manjar, de los artrópodos terrestres como los saltamontes, vistos como desagradables e inferiores.

Esta distinción es arbitraria, ya que ambos son artrópodos con un valor nutricional similar. La clave reside en el contexto cultural, donde en países latinoamericanos como México el consumo de insectos es una práctica común. En Panamá, el rechazo es evidente, a pesar de la presencia de oportunidades nutricionales y económicas.

A nivel global, se consumen alrededor de 2,000 especies de insectos en América, África, Asia y Oceanía, pertenecientes a órdenes como Coleoptera (escarabajos), Hymenoptera (hormigas), Lepidoptera (mariposas), Orthoptera (saltamontes y grillos) y Hemiptera (chinches). Existe un mercado creciente de harinas y productos deshidratados de insectos, como los grillos, producidos tanto a nivel comercial como artesanal.

Investigadores de instituciones panameñas como la Universidad de Panamá, la Universidad Especializada de las Américas y el Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá, están promoviendo la investigación sobre entomofagia (el consumo de insectos) como una fuente potencial de alimento y como una alternativa para la alimentación animal, especialmente en la cría de pollos de engorde.

Para impulsar la entomofagia en Panamá, se requiere inversión pública y privada en emprendimientos comerciales y artesanales. Sin embargo, la adopción de esta práctica no debe ser impuesta, sino basada en la demanda de un segmento de mercado dispuesto a consumir productos de origen insectil. El cambio debe provenir de una transformación en la percepción y el paradigma cultural, especialmente en un contexto de cambio global y la necesidad de producir alimentos de manera sostenible con menor impacto ambiental.

Los insectos pueden desempeñar un papel importante en la alimentación humana, pero no como una solución única, sino como una alternativa adicional. La entomofagia representa una oportunidad para diversificar las fuentes de alimento, mejorar la seguridad alimentaria y promover prácticas agrícolas más sostenibles en Panamá. La clave está en superar las barreras culturales y promover una mayor conciencia sobre los beneficios nutricionales y ambientales del consumo de insectos. Se necesita un enfoque gradual y educativo, que involucre a la comunidad científica, los productores, los consumidores y los responsables de la formulación de políticas públicas, para explorar el potencial de la entomofagia en Panamá y aprovechar sus beneficios para el desarrollo sostenible del país. La investigación continua y la innovación en el procesamiento y la presentación de los insectos como alimento son fundamentales para superar las barreras culturales y hacer que esta práctica sea más atractiva para los consumidores.

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