El dolor lumbar persistente, a menudo atribuido a una mala postura o al estrés, puede serconde una realidad mucho más compleja: la espondiloartritis axial. Esta condición, que afecta principalmente a personas jóvenes, altera significativamente su rutina diaria, ya que el descanso, en lugar de aliviar el malestar, tiende a agravarlo.
Con motivo del Día Mundial de la Espondiloartritis Axial, que se conmemora este sábado 2 de mayo, especialistas advierten sobre la importancia de identificar la diferencia entre un dolor de espalda transitorio y uno de origen inflamatorio. La espondiloartritis axial, durante mucho tiempo subdiagnosticada, puede limitar la vida diaria si no se detecta y trata a tiempo.
Esta enfermedad inflamatoria crónica y progresiva compromete principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas, ubicadas entre la base de la columna y la pelvis. La inflamación puede extenderse a otras articulaciones, tendones y ligamentos, generando dolor continuo y problemas de movilidad. La Federación Internacional de la EspAax (ASIF) impulsa la visibilización de esta condición con el lema No solo dolor de espalda , destacando que la enfermedad va mucho más allá del síntoma más conocido.
Los síntomas más frecuentes incluyen dolor lumbar persistente por más de tres meses, rigidez que mejora al moverse y empeora durante el reposo, y episodios de rigidez nocturna o matinal de 30 minutos o más. Afortunadamente, la mayoría de los pacientes responden bien a los antiinflamatorios no esteroides.
La doctora Emilce Schneeberger, médica de planta de la Sección Reumatología y jefa del Departamento de Docencia e Investigación del Instituto de Rehabilitación Psicofísica de CABA, enfatiza que es muy frecuente que esta condición inicie en pacientes adultos jóvenes, menores de 45 años de edad. Por eso, cualquier paciente que experimente dolor lumbar de tipo inflamatorio, es decir, que empeora con el reposo y mejora con la actividad física, y que persista por más de tres meses, debería consultar a un reumatólogo .
El origen de la espondiloartritis axial está vinculado al sistema inmunológico, con antecedentes familiares y la genética jugando un papel relevante en su desarrollo. El marcador genético HLA-B27 se encuentra con frecuencia en pacientes diagnosticados, aunque su presencia solo indica una mayor probabilidad de padecer la afección, no un diagnóstico definitivo.
Contrariamente a creencias previas, la espondiloartritis axial afecta tanto a hombres como a mujeres, sin una predisposición exclusiva de género. Cualquier persona con antecedentes familiares debe estar atenta a la aparición de los síntomas. El diagnóstico precoz es fundamental para detener el avance de la enfermedad y preservar la capacidad funcional, ya que la inflamación crónica no controlada puede afectar otros órganos y aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Schneeberger agrega: Además, es importante recordar que esta enfermedad es sistémica, lo que significa que puede afectar otros órganos y sistemas del cuerpo. Si no se controla adecuadamente, la inflamación persistente puede aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares, lo que hace aún más importante consultar a un especialista en reumatología para que defina el diagnóstico y el manejo oportuno .
El tiempo promedio para el diagnóstico ha disminuido en los últimos años. Si bien solía superar los siete años desde la aparición de los primeros síntomas, actualmente, gracias a una mayor conciencia, este período se ha reducido a cerca de tres años y medio, según la Sección de Reumatología del Instituto de Rehabilitación Psicofísica. Un diagnóstico temprano permite controlar la actividad de la enfermedad, detener el daño estructural y mejorar la calidad de vida.
La clave para distinguir este dolor de espalda de otros radica en su comportamiento inflamatorio: afecta a personas jóvenes, empeora en reposo (especialmente de noche) y se alivia con el ejercicio. Reconocer estas señales es crucial para acceder a un tratamiento adecuado.
El tratamiento se realiza de manera escalonada, dependiendo de la intensidad de los síntomas y la respuesta de cada paciente. En primera instancia, se emplean antiinflamatorios no esteroides para aliviar el dolor y la inflamación. Si la respuesta no es suficiente, existen alternativas como medicamentos biológicos y sintéticos dirigidos, que permiten reducir la actividad de la enfermedad y mejorar la función.
El tratamiento de la espondiloartritis axial se realiza de manera escalonada, dependiendo de la intensidad de los síntomas y cómo responde cada paciente. Es muy importante que quienes la padecen mantengan hábitos saludables, como una alimentación equilibrada, controlar su peso, dejar de fumar y hacer ejercicio regularmente , detalla la Dra. Schneeberger.
Un diagnóstico tardío retrasa el acceso a tratamientos efectivos y afecta notablemente la rutina de los pacientes. El 64% de quienes padecen espondiloartritis axial sufre de depresión, y el 75% enfrenta dificultades laborales o riesgo de dejar de trabajar. El dolor y la rigidez dificultan tareas cotidianas como conducir, limpiar la casa o disfrutar del tiempo en familia.
Mariana Cambiasso, presidenta de la Asociación Civil Argentina de Personas con Enfermedades Reumáticas (ACAPER), advierte: Esta enfermedad impacta de manera directa en lo laboral ya que afecta a personas jóvenes, en plena etapa productiva. El dolor y la fatiga producen ausentismo frecuente y reducen la productividad .
El estigma de ser una discapacidad invisible complica la comprensión de empleadores y compañeros, y en muchos casos obliga a modificar el tipo de trabajo o adaptarse constantemente. Cambiasso agrega: En muchos casos exige adaptación constante, ya que muchos deben cambiar de trabajo si este implicaba cargar peso o permanecer en una misma postura (sentado o de pie) por tiempo prolongado. El estigma es otra dificultad a la que se enfrentan los pacientes: al ser una discapacidad invisible los empleadores o compañeros pueden no comprender la gravedad de los síntomas .
El impacto emocional y psicológico se suma a las limitaciones físicas. Los pacientes muchas veces sienten incertidumbre, vinculada a la ansiedad sobre el futuro o al miedo a perder autonomía. Los trastornos de ánimo, como la depresión, o el aislamiento social, afectan la vida cotidiana de quienes conviven con esta enfermedad , relata Cambiasso, quien destaca el valor del acompañamiento.
ACAPER, la primera y única asociación argentina integrada a la Federación Internacional de Espondiloartritis (ASIF), se creó en respuesta a la necesidad de apoyo integral. Nuestro objetivo es poder funcionar como puente fundamental entre el diagnóstico médico y la vida real del paciente en nuestro país. Actuamos como representantes locales de los estándares de cuidado globales , afirma su referente.
La labor de ACAPER se centra en la concientización, la educación y la defensa de derechos. Trabajamos fuertemente para acompañar a los pacientes y creemos que es clave empoderar para transformar. Más allá de la contención emocional, también cumplimos un rol clave educándolos sobre tratamientos, en la defensa de sus derechos a través de asesoramiento legal y mediante espacios que promueven el bienestar integral , concluye Cambiasso.
La espondiloartritis axial exige visibilización y acciones concretas para lograr diagnósticos más tempranos y un mejor acompañamiento. Reconocer sus señales y buscar ayuda profesional puede cambiar el rumbo de la vida de quienes la padecen.












