En un contexto internacional marcado por la creciente competencia entre potencias, la aceleración tecnológica y el avance del crimen transnacional, la seguridad ha vuelto a ocupar un lugar central en la agenda global. América Latina enfrenta un desafío cada vez más urgente: fortalecer su articulación estratégica dentro del hemisferio occidental. Del 5 al 8 de mayo, Miami será la sede de la XI Conferencia Anual sobre Seguridad Hemisférica, organizada por la Florida International University (FIU), un foro clave en el continente para debatir temas de defensa, seguridad y geopolítica. El encuentro reunirá a líderes políticos, expertos internacionales, académicos y representantes del sector privado para analizar los desafíos estratégicos que atraviesan a la región.
La Fundación TAEDA participa como coorganizadora del evento, consolidando su rol como puente entre América Latina y Estados Unidos en un momento en que la coordinación regional es más necesaria que nunca. En conversación con Yanina Kogan, directora de TAEDA, y Juan Ignacio Cánepa, director de Asuntos Académicos de la institución, se profundizó en este escenario.
Kogan enfatizó que la defensa y la seguridad son temas ineludibles en la geopolítica actual. La competencia entre potencias, la irrupción de la inteligencia artificial y el crecimiento de las amenazas transnacionales están redefiniendo el mapa global, y América Latina no puede quedar desarticulada. Necesita integrarse estratégicamente al hemisferio para enfrentar estos desafíos de manera coordinada. Cánepa, por su parte, señaló que la defensa y la seguridad nunca se fueron, pero la aceleración de los procesos de transformación ha hecho que esa realidad sea más evidente. Aquellos que se prepararon están mejor equipados para afrontar este momento histórico, comparando la defensa con un seguro de auto: no se usa hasta que ocurre un imprevisto.
La conferencia, según Cánepa, es uno de los espacios más relevantes para pensar la seguridad del hemisferio de manera integral. Lo valioso no es solo el diagnóstico, sino la posibilidad concreta de generar diálogo y coordinación entre actores clave. América Latina y Estados Unidos comparten desafíos y responsabilidades, y foros como este son el lugar donde esa conversación se traduce en acción.
El valor de la participación de TAEDA como coorganizadora radica en su rol de fortalecer puentes. La fundación trabaja para acercar la mirada latinoamericana a estos espacios y, al mismo tiempo, promover una mayor alineación regional dentro del hemisferio. Kogan subrayó que la seguridad hoy no se puede abordar de manera aislada, sino que requiere cooperación, confianza y estrategias compartidas.
La agenda de este año se centra en problemas concretos que atraviesan a la región: los escenarios de Venezuela, Cuba y Haití; el crecimiento del crimen organizado; y el impacto de la migración irregular. Sin embargo, un eje clave es el vínculo entre tecnología y poder. Cánepa destacó la importancia de abordar temas como la ciberseguridad, la inteligencia artificial, los sistemas autónomos y las nuevas formas de conflicto que no reconocen fronteras, evitando tratarlos de forma separada.
La competencia entre potencias es un factor determinante en este contexto. La presencia de actores externos, como China, genera nuevos desafíos para la región. Por eso, es crucial fortalecer la coordinación dentro del hemisferio occidental para poder responder de manera más eficaz y con una visión estratégica común, en lugar de reaccionar de forma fragmentada.
Kogan enfatizó la importancia de avanzar hacia una mayor alineación regional, ya que las amenazas que enfrentan el crimen organizado, el terrorismo, los ciberataques son transnacionales. Ningún país puede abordarlas solo, y la única forma de ser efectivos es trabajar de manera coordinada, con una visión hemisférica, que no es una opción estratégica, sino una necesidad.
Preguntados sobre si estamos ante un cambio real en la forma en que la región se posiciona, Kogan consideró que se está empezando a ver una mayor conciencia sobre la necesidad de coordinación. América Latina tiene un rol clave dentro del hemisferio, y espacios como esta conferencia ayudan a consolidar esa alineación, generando diálogo, confianza y agendas compartidas. El desafío ahora es traducir esa conciencia en decisiones concretas.
En un mundo donde la seguridad, la tecnología y la geopolítica están cada vez más interconectadas, el desafío no es solo comprender los cambios, sino actuar en conjunto. La XI Conferencia sobre Seguridad Hemisférica refleja esa urgencia, y la presencia de TAEDA como coorganizadora es una señal clara de que América Latina busca integrarse de manera más activa en una estrategia común para enfrentar los desafíos del presente y del futuro. La conferencia se presenta como un espacio vital para la reflexión y la acción conjunta, buscando construir un hemisferio más seguro y próspero.











