La economía cubana se encuentra en una profunda crisis, experimentando una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) de alrededor del 20% en los últimos seis años, según el más reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El estudio actualiza las cifras de crecimiento de las economías de la región y sitúa a Cuba como la de peor desempeño entre las 33 naciones analizadas.
El economista cubano Elías Amor, radicado en España, calificó la situación como alarmante , señalando que el informe de la CEPAL revela una caída mucho mayor a la previamente estimada. En un informe anterior, la CEPAL proyectaba un decrecimiento del 2.6% del PIB para los años 2025 y 2026, una cifra que ya era considerada preocupante por analistas. Sin embargo, los nuevos datos indican una caída acumulada del 10.3% para los dos años, con un descenso del 3.8% solo en 2025 y una estimación de caída superior al 6.5% para el presente año.
La situación económica de Cuba es particularmente grave en el contexto de la peor crisis que ha enfrentado el país en décadas, superando incluso las dificultades del periodo especial de principios de los años noventa, cuando la isla sufrió el impacto de la desaparición de los subsidios soviéticos tras el colapso del bloque socialista. Amor enfatiza que esta crisis representa un golpe directo a la línea de flotación del régimen comunista , que se encuentra en una huida hacia adelante para intentar solucionar los problemas de un modelo económico agotado y sin alternativas viables.
El informe de la CEPAL incluso ofrece una perspectiva del comportamiento económico de la región si se excluyen los promedios de Cuba y Haití. Este escenario alternativo muestra una situación mucho más alentadora para el resto de las economías latinoamericanas y caribeñas, destacando aún más la gravedad de la crisis cubana. Actualmente, Cuba supera en un 5% la predicción de decrecimiento para 2026 de su vecina Haití, consolidándose como la economía más débil de la región.
La CEPAL contradice las cifras oficiales presentadas por el gobierno cubano, que había anunciado un plan económico con un objetivo de crecimiento del 1% para este año. Amor califica esta proyección como un grave error , señalando la discrepancia entre las expectativas oficiales y la realidad económica.
El decrecimiento acumulado del PIB entre 2025 y 2026 asciende al 10.3%, pero este indicador se suma a una contracción previa del 11% desde 2020, lo que resulta en una caída total del 20% en los últimos seis años. Esta prolongada contracción económica tiene consecuencias devastadoras para la población cubana, que enfrenta escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos, así como un aumento de la inflación y la pobreza.
La falta de reformas estructurales, la rigidez del sistema económico centralizado y la dependencia de factores externos, como las remesas y el turismo, son algunos de los factores que contribuyen a la crisis económica cubana. La situación se agrava aún más por el embargo económico impuesto por Estados Unidos, que limita el acceso de Cuba a los mercados internacionales y dificulta la inversión extranjera.
El futuro económico de Cuba es incierto, y la falta de soluciones a corto plazo plantea serias dudas sobre la sostenibilidad del modelo económico actual. La CEPAL advierte que, si no se implementan medidas urgentes y efectivas, la crisis económica podría profundizarse aún más, con consecuencias sociales y políticas impredecibles. La isla enfrenta un desafío monumental para revertir la tendencia negativa y construir una economía más diversificada, resiliente y sostenible. La situación actual exige una revisión profunda de las políticas económicas y una apertura a la inversión y la innovación para poder superar la crisis y mejorar las condiciones de vida de la población cubana.











