El salario promedio pretendido por los trabajadores en Argentina alcanzó los $1.786.395 brutos en marzo, marcando un incremento del 1,74% respecto al mes anterior, según el último relevamiento de Bumeran. Sin embargo, este aumento se sitúa significativamente por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que registró un 32,6% en el mismo período interanual. Esta tendencia se ha mantenido durante los primeros tres meses de 2026, con un incremento acumulado del 3,16% en las pretensiones salariales, contrastando con una inflación acumulada del 9,4%, dejando a los salarios 6,23 puntos porcentuales por debajo.
El informe de Bumeran detalla cómo las pretensiones salariales varían según el nivel de experiencia, el sector de actividad y el tipo de puesto. Los jefes y supervisores son quienes aspiran a los salarios más altos, con un promedio de $2.596.509 mensuales, aunque su incremento mensual fue modesto, del 0,47%. Los perfiles semi senior y senior siguen de cerca, con un salario requerido de $1.788.635, un aumento mensual del 2,11%. Los perfiles junior, por su parte, registran una pretensión promedio de $1.329.862, con una suba del 1,69% en el mes.
Dentro de cada segmento, las diferencias salariales son notables según el puesto específico. En puestos de jefatura, el Planeamiento Económico-Financiero lidera las pretensiones, alcanzando los $4.437.500 mensuales. En el nivel semi senior y senior, la Ingeniería Metalúrgica se destaca con $3.190.000, mientras que en el nivel junior, el Liderazgo de Proyecto es el puesto con mayor requerimiento, con $3.075.000.
En el extremo opuesto, los salarios pretendidos más bajos para perfiles junior se encuentran en Mantenimiento y Limpieza, con $850.000 mensuales, seguido por Telemarketing en el área comercial, con $887.500. Para los niveles semi senior y senior, el puesto con menor pretensión es Servicios, con $950.000 por mes.
Un aspecto crucial del relevamiento es el análisis de la brecha salarial de género. En marzo, el salario promedio requerido por los hombres fue de $1.818.636, mientras que el de las mujeres se ubicó en $1.688.663 pesos, lo que implica una diferencia del 7,70% a favor de los varones. No obstante, esta brecha representa el nivel más bajo registrado en lo que va de 2026, mostrando una tendencia a la reducción. En enero, la diferencia era del 14,05% y en febrero del 8,34%. El aumento salarial mensual de las mujeres (1,79%) fue superior al de los hombres (1,19%), contribuyendo a esta disminución.
La brecha de género persiste en todos los niveles de seniority. En los puestos junior, la diferencia es del 2,58%; en los niveles semi senior y senior, del 7,34%; y en las posiciones de jefatura, alcanza el 14,27%.
El informe también proporciona información sobre la demanda laboral y el comportamiento de los postulantes. En marzo, los puestos con mayor cantidad de avisos fueron los relacionados con Ventas (11,80% de las búsquedas), seguidos por Comercial (8,89%) y Administración (5,61%). Sin embargo, los roles más elegidos por los candidatos fueron Almacén, Depósito y Expedición (11,15% del total), seguidos por Producción (10,74%) y Administración (9,09%).
Además, se observa que, en los tres niveles de seniority, la cantidad de postulaciones masculinas supera a la de las femeninas, lo que sugiere una posible disparidad en la participación de género en el mercado laboral.
Federico Barni, CEO de Bumeran en Jobint, destacó este cambio de tendencia en las pretensiones salariales, señalando que por primera vez desde 2024, las pretensiones salariales del primer trimestre son inferiores a la inflación del periodo . Este fenómeno podría indicar una mayor cautela por parte de los trabajadores ante la incertidumbre económica, o una adaptación a las condiciones del mercado laboral.
El análisis de Bumeran ofrece una radiografía detallada del mercado laboral argentino, revelando las dinámicas salariales, las diferencias de género y las tendencias en la demanda y la oferta de empleo. La reducción de la brecha salarial, aunque aún existente, es un dato positivo, mientras que la moderación en las pretensiones salariales, en un contexto de alta inflación, plantea interrogantes sobre el poder adquisitivo de los trabajadores y la necesidad de políticas que promuevan una distribución más equitativa de los ingresos. La información proporcionada por este relevamiento es crucial para empresas, candidatos y responsables de políticas públicas, a fin de comprender mejor el panorama laboral y tomar decisiones informadas.











