El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, comparecerá este miércoles ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes para responder por primera vez a los legisladores tras el inicio de la guerra contra el régimen iraní, un conflicto cuyo costo y legalidad fueron cuestionados por el Partido Demócrata.
La audiencia abordará la propuesta presupuestaria militar para 2027, que contempla elevar el gasto en defensa a USD 1,5 mil millones, una cifra récord. Se prevé que Hegseth y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, argumenten la necesidad de aumentar el número de drones, sistemas de defensa antimisiles y buques de guerra.
Los demócratas enfocarán sus preguntas en el costo creciente de la guerra contra Irán, la reducción de las reservas de municiones estadounidenses y el bombardeo de una escuela en el que murieron niños. También se espera que cuestionen la capacidad del Ejército para contrarrestar los enjambres de drones iraníes, algunos de los cuales lograron atravesar defensas estadounidenses y provocaron bajas entre las tropas.
Los legisladores demócratas no han conseguido aprobar resoluciones que autoricen la operación militar ni forzar al presidente Donald Trump a suspenderla hasta que el Congreso dé su aval. Por el momento, los republicanos mantienen su respaldo a Trump y citan preocupaciones por el programa nuclear iraní y las consecuencias de una retirada, aunque algunos expresan su deseo de que el conflicto finalice pronto.
El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán provocó un aumento en los precios mundiales del petróleo y problemas políticos para los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato. Estados Unidos respondió con un bloqueo naval y el despliegue de tres portaaviones en Oriente Medio, algo que no ocurría desde hace más de dos décadas. No obstante, las posiciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas, y Trump rechaza la última oferta iraní de reabrir el estrecho a cambio del fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo y el aplazamiento de las negociaciones nucleares.
Hegseth brindó conferencias de prensa en las que informó sobre la operación “Furia Épica”. Esta semana, el integrante del Gabinete y el general Caine también comparecerán ante el Comité de Servicios Armados del Senado, donde se anticipan preguntas sobre el presupuesto, la guerra y la reciente destitución de altos mandos militares, incluidos el secretario de la Marina, John Phelan, y el general Randy George.
El senador republicano Thom Tillis pidió explicaciones a Hegseth sobre la destitución de altos cargos en un contexto de guerra. “Díganos por qué. Usted sabe que estas son posturas importantes. Estamos en una posición de guerra con Irán”, expresó Tillis, quien fue clave en la confirmación de Hegseth y ahora cuestiona su gestión.
En materia de Seguridad Nacional, el Pentágono alcanzó un nuevo acuerdo para incrementar el uso de inteligencia artificial de Google en operaciones clasificadas, según informaron el martes medios estadounidenses.
Esta decisión se produce en un contexto en el que las fuerzas armadas de Estados Unidos buscan reducir la dependencia de la IA de Anthropic, luego de que la empresa rechazara que sus modelos sean utilizados en vigilancia masiva o en operaciones con armas militares letales autónomas.
En febrero, el entonces presidente Donald Trump ordenó cesar el uso de la tecnología de Anthropic tras la designación de la empresa como un “riesgo” para la cadena de suministro de seguridad nacional, según Hegseth.
Tras esta crisis, OpenAI firmó un acuerdo con el gobierno estadounidense para que sus interfaces de IA se empleen en operaciones militares permitidas por la ley. Los contratos del Pentágono con proveedores de tecnología establecen el uso de IA solo bajo los marcos legales vigentes.
En 2018, Google abandonó el Proyecto Maven, un programa del Pentágono para integrar inteligencia artificial en operaciones con drones, tras presiones internas de empleados. Sin embargo, en los últimos años, la compañía ha reorientado su estrategia, reconstruyendo su negocio militar y compitiendo por contratos de computación en la nube para el sector de defensa. La creciente dependencia de la inteligencia artificial en operaciones militares, a pesar de las preocupaciones éticas y de seguridad, subraya la búsqueda de ventajas tecnológicas en el conflicto actual. El cambio de postura de Google, pasando de abandonar proyectos militares a competir por contratos, refleja la evolución del panorama tecnológico y las presiones económicas.
La audiencia del miércoles se espera que sea tensa, con los demócratas buscando respuestas sobre la justificación legal de la guerra, el costo humano y financiero, y la estrategia a largo plazo. La destitución de altos mandos militares, como el secretario de la Marina y el general George, añade una capa adicional de incertidumbre y cuestionamientos sobre la gestión de Hegseth y la estabilidad del liderazgo militar en medio del conflicto. El senador Tillis, quien previamente apoyó a Hegseth, ahora exige explicaciones, lo que indica una creciente preocupación incluso dentro del partido republicano.
El bloqueo naval estadounidense en respuesta al cierre del estrecho de Ormuz ha exacerbado las tensiones económicas y políticas, elevando los precios del petróleo y generando inestabilidad en los mercados globales. La negativa del presidente Trump a aceptar la oferta iraní de reabrir el estrecho a cambio de concesiones sugiere una falta de voluntad para negociar y una postura inflexible que prolonga el conflicto. La operación “Furia Épica”, liderada por Hegseth, ha sido objeto de escrutinio por su efectividad y el impacto en la población civil, especialmente después del bombardeo de la escuela.
La creciente dependencia de la inteligencia artificial en las operaciones militares plantea interrogantes sobre la autonomía de las armas, la responsabilidad en caso de errores y el potencial de escalada del conflicto. La decisión del Pentágono de recurrir a Google después de abandonar Anthropic y OpenAI refleja la búsqueda de soluciones tecnológicas que cumplan con los requisitos legales y éticos, pero también la dificultad de encontrar proveedores que estén dispuestos a colaborar en proyectos militares controvertidos. La situación actual en Irán y el Oriente Medio es compleja y volátil, con implicaciones significativas para la seguridad global y la estabilidad económica. La audiencia del miércoles y las próximas comparecencias ante el Senado serán cruciales para determinar el rumbo del conflicto y la respuesta del gobierno estadounidense.

