El Banco Central de Chile optó por mantener estable la tasa de interés de política monetaria (TPM) en 4,5% durante su reunión de política monetaria de hoy, una decisión unánime entre sus miembros. La decisión se fundamenta principalmente en la creciente incertidumbre a nivel global, exacerbada por el conflicto en Medio Oriente, y sus potenciales efectos en la inflación y la actividad económica mundial. A pesar de un desempeño favorable de los mercados financieros, el Banco Central ha reforzado su postura cautelosa ante la posibilidad de que los precios del petróleo y otras materias primas se mantengan elevados por un período prolongado.
El comunicado emitido por la entidad señala que, si bien los contratos futuros del precio del petróleo sugieren un eventual descenso, la prolongación de la guerra en Medio Oriente ha incrementado los riesgos de que los precios se mantengan en niveles altos, impactando directamente en las proyecciones de inflación. Esta situación ha llevado a los bancos centrales a adoptar una actitud más prudente en sus políticas monetarias.
En cuanto a la actividad económica, el Banco Central observa un panorama sin mayores cambios, aunque con variaciones regionales. Sin embargo, la actividad no minera en Chile experimentó una leve contracción en febrero, disminuyendo un 0,3% anual (-0,3% mensual en su serie desestacionalizada), cifra inferior a la proyectada en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo. Esta diferencia se atribuye principalmente a factores de oferta relacionados con recursos naturales.
El consumo privado, por su parte, se habría mantenido en línea con las expectativas, mientras que la formación bruta de capital fijo mostró una desaceleración mayor a la anticipada, especialmente en la inversión en maquinaria y equipo. No obstante, el último catastro de la Corporación de Bienes de Capital reveló un aumento significativo en el monto de proyectos de inversión planificados para el período 2026-2029, lo que podría impulsar la actividad económica en el futuro.
El mercado laboral se mantuvo relativamente estable, sin cambios en la tasa de desocupación y con una creación de empleo limitada. En marzo, la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) total fue de 2,8%, ligeramente superior a lo previsto en el IPoM de marzo, debido al aumento de los precios volátiles distintos de la energía. La inflación subyacente, que excluye estos elementos volátiles, se situó en 3,4%, en línea con las proyecciones.
Las expectativas de inflación a dos años plazo, según la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE), se ubican en 3%, mientras que la Encuesta de Operadores Financieros (EOF) las sitúa en 3,2%. Estos datos sugieren que los agentes económicos anticipan que la inflación se mantendrá dentro del rango meta del Banco Central a mediano plazo.
El Banco Central enfatizó que el desarrollo de la guerra en Medio Oriente ha sido más adverso de lo previsto en el escenario central del IPoM de marzo, aumentando la probabilidad de resultados negativos para la inflación y la actividad económica global. En el ámbito interno, las proyecciones de inflación a corto plazo han aumentado, lo que ha llevado al Consejo a estar particularmente atento a los factores que puedan influir en una mayor transmisión y/o persistencia de la inflación.
El escenario macroeconómico sigue siendo incierto, por lo que el Banco Central considera necesario evaluar constantemente los escenarios alternativos y la posible respuesta de la economía mundial y local. Esto permitirá ajustar la política monetaria en caso de que se configuren presiones inflacionarias distintas a las esperadas.
La evolución futura de la TPM se evaluará reunión a reunión, en función del desarrollo de los acontecimientos. El Banco Central reafirmó su compromiso de tomar las decisiones necesarias para cumplir con su objetivo de mantener la inflación proyectada en 3% en un horizonte de dos años.
La minuta detallada de la reunión de política monetaria se publicará el jueves 7 de mayo de 2026 a las 08:30 horas. La próxima reunión del Consejo está programada para el martes 16 de junio de 2026.
En resumen, la decisión del Banco Central de mantener la TPM en 4,5% refleja una postura prudente ante la incertidumbre global y la necesidad de monitorear de cerca la evolución de la inflación y la actividad económica. La entidad se mantiene comprometida con su objetivo de mantener la inflación bajo control, pero reconoce que el escenario macroeconómico es incierto y requiere una evaluación constante de los riesgos y oportunidades. La cautela mostrada por el Banco Central se alinea con la tendencia observada en otros bancos centrales a nivel mundial, que también han adoptado una actitud más prudente ante la creciente incertidumbre geopolítica y económica. La estabilidad de la tasa de interés busca proporcionar certidumbre a los agentes económicos y evitar movimientos bruscos que puedan afectar la actividad económica y la inflación. El Banco Central continuará monitoreando de cerca los indicadores económicos y financieros, y tomará las medidas necesarias para garantizar la estabilidad macroeconómica del país. La próxima reunión del Consejo será clave para evaluar la evolución de los acontecimientos y determinar si es necesario ajustar la política monetaria en el futuro. La transparencia en la comunicación de las decisiones del Banco Central es fundamental para mantener la confianza de los agentes económicos y garantizar la efectividad de la política monetaria.











