Tegucigalpa El dirigente obrero José Luis Baquedano expresó este martes su preocupación por las recientes negociaciones salariales en Honduras, argumentando que el país debería enfocarse en establecer un salario digno en lugar de simplemente un salario mínimo. Baquedano instó a los empleadores a respetar los nuevos valores acordados esta semana, enfatizando que estos estipendios deben permitir a los trabajadores acceder a necesidades básicas como vivienda, salud, educación y recreación, además de cubrir la canasta básica.
Baquedano señaló que los incrementos al salario mínimo para 2026 oscilan entre el 6 y el 7.5%, lo que se traduce en cantidades mínimas que varían entre 543 y 1,251 lempiras, dependiendo de la actividad económica y el tamaño de la empresa. Si bien valoró la consecución de la nivelación salarial, advirtió sobre la frecuente falta de cumplimiento de la Ley de Salario Mínimo por parte de algunos empresarios, quienes no pagan a sus empleados lo que legalmente les corresponde.
En este sentido, Baquedano hizo un llamado a la Secretaría de Trabajo, a través de la Inspección General, para que garantice y proteja los derechos de los trabajadores, asegurando que se les pague el 100% de lo establecido por la ley. Subrayó la vulnerabilidad del sector informal, que representa el 78% de la fuerza laboral y carece de cualquier tipo de protección y acceso a la seguridad social. En contraste, el sector formal comprende solo el 25% de la población trabajadora, y dentro de este grupo, apenas 500,000 trabajadores se benefician del pago del salario mínimo.
El dirigente obrero también dirigió una petición al Banco Central de Honduras (BCH), solicitando que sus informes de precios reflejen los valores reales que se encuentran en las pulperías, que son los establecimientos donde la mayoría de los hondureños realizan sus compras.
El acuerdo para el ajuste del salario mínimo, alcanzado entre representantes del sector privado y las centrales obreras el lunes, contempla un incremento de hasta el 7.0 y 7.5% para los años 2026 y 2027, respectivamente.
Para el año 2026, el ajuste salarial se aplicará de la siguiente manera: un 6% para las empresas con 1 a 10 trabajadores, un 6% para las empresas con 11 a 50 empleados, un 7% para las empresas con 51 a 150 trabajadores y un 7% para las empresas con 151 o más empleados.
En cuanto al año 2027, el ajuste será: un 6% para las empresas con 1 a 10 trabajadores, un 6% para las empresas con 11 a 50 empleados, un 7% para las empresas con 51 a 150 trabajadores y un 7.5% para las empresas con 151 o más empleados.
Baquedano reiteró que, si bien estos ajustes son un paso en la dirección correcta, no son suficientes para garantizar un nivel de vida digno para los trabajadores hondureños. Insistió en la necesidad de un debate más profundo sobre la definición de un salario digno que realmente cubra las necesidades básicas de las familias y les permita acceder a una mejor calidad de vida.
La preocupación del dirigente obrero se centra en la realidad de que, a pesar de los incrementos salariales, muchos trabajadores siguen luchando para cubrir sus necesidades básicas y mantener a sus familias. La alta inflación y el costo de vida en Honduras hacen que el salario mínimo actual sea insuficiente para garantizar un nivel de vida digno.
Además, Baquedano destacó la importancia de fortalecer la Inspección General de la Secretaría de Trabajo para garantizar el cumplimiento de la Ley de Salario Mínimo y proteger los derechos de los trabajadores. Señaló que muchos empleadores evaden sus responsabilidades y no pagan a sus empleados lo que legalmente les corresponde, lo que genera una situación de injusticia y vulnerabilidad para los trabajadores.
El dirigente obrero también hizo un llamado a la unidad de los trabajadores para exigir sus derechos y luchar por un salario digno. Consideró que la unidad es fundamental para lograr un cambio real en las condiciones laborales y mejorar la calidad de vida de los trabajadores hondureños.
Finalmente, Baquedano expresó su esperanza de que el gobierno y el sector privado tomen en serio la problemática del salario y trabajen juntos para encontrar soluciones que permitan garantizar un nivel de vida digno para todos los trabajadores hondureños.










