El presidente Gustavo Petro ha afirmado que los recientes ataques en el suroeste de Colombia podrían ser un intento de sabotear las elecciones presidenciales del 31 de mayo, señalando a una junta del narcotráfico como posible responsable, más allá de las disidencias de las FARC. El mandatario hizo estas declaraciones tras el atentado del sábado en el departamento del Cauca, considerado el más grave en casi una década, que dejó al menos 20 civiles muertos y numerosos heridos.
Durante un mensaje televisado la noche del lunes, Petro expresó su sospecha de que grupos armados activos en el Cauca están buscando desestabilizar el proceso electoral, con el objetivo de favorecer a la extrema derecha y a los intereses de la junta del narcotráfico . Según el presidente, esta junta estaría compuesta por presuntos capos que operan desde Europa y Medio Oriente, y que ejercen un control significativo sobre las actividades de los grupos armados en la región.
No me extraña que los grupos del Cauca estén tratando de sabotear elecciones, que es lo que quiere la junta del narcotráfico, que la extrema derecha gobierne , declaró Petro. El presidente insistió en que el líder de los frentes en el Cauca no es Iván Mordisco, segundo al mando de la principal disidencia de las FARC, sino la mencionada junta del narcotráfico .
El atentado del sábado ocurrió en un tramo de la carretera Panamericana conocido como El Túnel, en el municipio de Cajibío. Un cilindro cargado con explosivos fue lanzado sobre un autobús, provocando una explosión que destruyó el vehículo y dañó al menos otros 15, además de causar graves daños a la vía. Las autoridades han atribuido el ataque a la columna Jaime Martínez, perteneciente al Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC liderada por alias Iván Mordisco. Hasta el momento, ningún grupo ha reivindicado la autoría del atentado.
En los días previos al ataque en Cajibío, se registraron una serie de explosiones de menor intensidad en la región, también atribuidas por el Ejército a estructuras del EMC. El atentado del sábado ha generado una ola de condenas por parte de líderes políticos de todo el país, pero también ha evidenciado las profundas divisiones existentes en el contexto electoral.
Iván Cepeda, candidato oficialista, calificó los hechos como profundamente preocupantes y sugirió que la violencia podría estar dirigida a generar miedo en regiones donde su campaña cuenta con mayor apoyo. Por otro lado, figuras de la oposición como Paloma Valencia rechazaron esta interpretación, atribuyendo la violencia al fracaso de la política de paz total impulsada por el gobierno de Petro. Otros candidatos, como Abelardo de la Espriella, han señalado, sin presentar pruebas, que la situación responde a un plan de desestabilización ligado al propio gobierno.
La política de paz total de Petro busca negociar con diversos grupos armados, incluyendo las disidencias de las FARC, con el objetivo de lograr la paz completa en el país. Sin embargo, la implementación de esta política ha sido criticada por sectores de la oposición, quienes argumentan que ha debilitado la capacidad del Estado para enfrentar a los grupos armados y ha generado un aumento de la violencia.
El atentado en el Cauca ha reforzado estas críticas y ha puesto en tela de juicio la efectividad de la estrategia de paz del gobierno. La situación en el departamento del Cauca es particularmente compleja, debido a la presencia de múltiples grupos armados, la actividad del narcotráfico y la pobreza y marginación de la población local.
El gobierno ha anunciado el envío de más tropas y recursos a la región para reforzar la seguridad y garantizar el normal desarrollo de las elecciones. Sin embargo, la situación sigue siendo tensa y existe el temor de que se produzcan nuevos ataques en los próximos días. La comunidad internacional también ha expresado su preocupación por la situación en Colombia y ha llamado a todas las partes a trabajar por la paz y la estabilidad.
La investigación sobre el atentado en Cajibío está en curso y las autoridades buscan identificar a los responsables y determinar los motivos del ataque. El gobierno ha ofrecido una recompensa por información que conduzca a la captura de los responsables. El atentado ha generado un clima de incertidumbre y temor en la región y ha puesto en riesgo el proceso electoral. La seguridad de los candidatos y de los votantes es una prioridad para el gobierno, que ha prometido tomar todas las medidas necesarias para garantizar unas elecciones libres y transparentes.








