El presidente Gustavo Petro endureció las reglas de comunicación interna del Gobierno nacional tras las declaraciones de Angie Rodríguez, exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) y luego gerente del Fondo Adaptación, que generaron controversia en el alto Ejecutivo. La instrucción presidencial, dirigida a ministros, directores de departamentos administrativos y gerentes de entidades del orden nacional, establece una línea única de comunicación para evitar mensajes dispersos y concentrar la palabra oficial en la Presidencia de la República.
La decisión presidencial define una jerarquía clara en la vocería del Estado, concentrando la intervención pública del Ejecutivo en la figura del jefe de Estado, quien asumirá la posición central para fijar los pronunciamientos oficiales en asuntos políticos, económicos, sociales e internacionales. El documento, expedido por el propio presidente Petro, se basa en los principios de unidad de mensaje, coherencia institucional y responsabilidad en la comunicación pública .
Según la directiva, la representación comunicacional del Gobierno recae de forma exclusiva en el presidente Petro. La vocería principal y oficial del Gobierno nacional será ejercida por el presidente de la República, quien fija las posiciones oficiales sobre asuntos estratégicos, políticos, económicos, sociales e internacionales , señala el texto.
El margen de acción de los ministros y directores queda condicionado a un esquema de autorización previa. Si bien conservan la posibilidad de hablar sobre sus sectores, la instrucción establece límites precisos sobre el alcance de sus declaraciones. Los ministros y ministras, y los directores y directoras de Departamento Administrativo pueden ejercer vocería oficial en los asuntos propios de sus carteras, previa autorización expresa del presidente de la República , establece la directiva, añadiendo que esas intervenciones deben mantener una correspondencia estricta con la línea definida desde la Presidencia.
En la práctica, la comunicación del gabinete deja de operar como una suma de voces autónomas y pasa a depender de un filtro central. Para las entidades adscritas o vinculadas a la Rama Ejecutiva, la orden delimita la vocería a asuntos técnicos; los directivos pueden explicar decisiones operativas, pero no pueden asumir posturas políticas en nombre del Gobierno. Los referidos servidores públicos en ningún caso podrán fijar posiciones políticas a nombre del Gobierno nacional sin autorización expresa del presidente de la República , se lee en el documento oficial.
La Casa de Nariño también impone un sistema de coordinación obligatoria para toda comunicación pública que tenga impacto institucional. La Secretaría de Comunicaciones asume el papel de articulador de los mensajes oficiales. Ningún funcionario de la Rama Ejecutiva del Orden Nacional puede emitir declaraciones en nombre del Gobierno nacional sin la debida articulación previa con la mencionada dependencia de la Presidencia de la República , se advierte en el texto.
Esta directiva evidencia un reordenamiento interno en la forma como el Ejecutivo comunica sus decisiones. El presidente Petro asume un control más directo sobre las vocerías, mientras que el resto del gabinete ajusta su intervención a un esquema centralizado que busca unificar el mensaje del Gobierno nacional. La medida busca evitar situaciones como la generada por las declaraciones de Angie Rodríguez, que, según fuentes internas, causaron malestar en la Casa de Nariño y pusieron en evidencia la falta de un control centralizado sobre la comunicación gubernamental.
La nueva regulación implica que los ministros y directores deberán solicitar permiso a la Presidencia para cualquier declaración pública que vaya más allá de la gestión técnica de sus carteras. La Secretaría de Comunicaciones, por su parte, se encargará de coordinar y revisar todos los mensajes que se emitan en nombre del Gobierno, asegurando que estén alineados con la estrategia de comunicación general.
Analistas políticos interpretan esta decisión como un intento del presidente Petro de consolidar su liderazgo y controlar la narrativa del Gobierno. La centralización de la vocería podría permitir al Ejecutivo presentar un frente más unido y coherente ante la opinión pública, especialmente en momentos de desafíos políticos y económicos. Sin embargo, también podría generar tensiones internas y limitar la capacidad de los ministros y directores para responder a las necesidades específicas de sus sectores.
La implementación de esta nueva regulación será clave para determinar su éxito. La capacidad de la Secretaría de Comunicaciones para coordinar eficientemente los mensajes y la disposición de los ministros y directores para acatar las nuevas reglas serán factores determinantes. El Gobierno espera que esta medida contribuya a mejorar la comunicación con la ciudadanía y a fortalecer la imagen del Ejecutivo.









