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La Fabricación de un Mito: El Periodismo Desmonta el Caso Isabel Miranda

El reconocido periodista mexicano Ricardo Raphael conversó con La República sobre su último libro, "Fabricación", el cual, aparte de mostrar una vigencia que taladra, es igualmente una muestra del poder de los elementos literarios a la hora de dar consistencia a narraciones reales y complejas. Fabricación es también una metáfora de lo que debe ser el periodismo, con mayor razón en tiempos en donde las historias reales se suelen contar a medias.

La Fabricación de un Mito: El Periodismo Desmonta el Caso Isabel Miranda

El periodista mexicano Ricardo Raphael presenta “Fabricación”, un libro de no ficción que desentraña la compleja historia de Isabel Miranda de Wallace, figura mediática en México conocida como “madre coraje”, y expone las sombras de la demagogia punitiva y la complicidad mediática en un caso criminal que se extendió por dos décadas. La obra, que se lee con la intensidad de una novela, no solo revela las mentiras y manipulaciones detrás de la denuncia del secuestro de su hijo, sino que también plantea interrogantes sobre la ética periodística y el compromiso con la verdad.

Raphael explica que el principal desafío al abordar este caso fue encontrar el ángulo correcto para narrar una historia que no se limitaba a un crimen específico, sino que se desarrollaba a lo largo del tiempo y se vio alimentada por el poder político y la cobertura mediática. “Es un fresco de época, un crimen cometido en una época específica en mi país, México, pero al mismo tiempo en una época del planeta donde la demagogia punitiva ha ganado fuerza”, afirma el autor, estableciendo paralelismos con figuras como Bukele y Trump, y la criminalización de los migrantes.

El libro se inscribe en un género que Raphael denomina “novela de antificción”, donde la narrativa se basa en hechos documentados y pruebas concretas, a diferencia de la ficción pura. “Si esto hubiese sido una novela completamente sacada de mi cabeza a manera de ficción, habría sido una muy mala novela, porque estos hechos ocurrieron, están documentados, hay papeles, hay pruebas”, señala.

La decisión de investigar a Isabel Miranda de Wallace, una figura inicialmente venerada y defensora de los derechos humanos, surgió de la propia actitud de la señora Miranda, quien, según Raphael, se transformó en una justiciera que legitimaba acciones reprobables y atacaba a los defensores de los derechos humanos. La desconfianza del periodista se acrecentó tras descubrir documentos que cuestionaban la paternidad biológica del hijo desaparecido, lo que lo llevó a profundizar en una investigación plagada de mentiras.

“Si ella fue capaz de mentir en televisión nacional sobre la paternidad de su hijo, ¿qué otras mentiras no habría?”, se pregunta Raphael, quien revela que la fabricación del crimen por parte de Isabel Miranda de Wallace fue, en realidad, un intento de ocultar un crimen mayor, posiblemente orquestado por su hijo para protegerse a sí mismos de adversarios vinculados al crimen organizado. El autor estima que, aunque actualmente hay cinco personas encarceladas por este caso, el número real de víctimas asciende a 60, debido a la necesidad de silenciar a quienes conocían la verdad.

La investigación no estuvo exenta de riesgos. Raphael relata que su teléfono fue intervenido, recibió mensajes amenazantes dirigidos a su hijo y fue confrontado por agresores enviados para intimidarlo. Ante estas amenazas, el periodista optó por seguir presentando pruebas y evidencias, argumentando que el periodismo no debe buscar mártires, sino exponer la verdad.

Raphael destaca la importancia de la ética periodística y la empatía hacia las víctimas, dedicando su libro a las madres que fueron abandonadas por políticos y periodistas que temían cuestionar a una figura popular. “No lo hice por valentía, lo hice por un deber ético con estas personas; incluso te hablaría de una dimensión empática con ellas”, afirma.

El caso Isabel Miranda de Wallace, según Raphael, trasciende las fronteras de México y se conecta con un fenómeno más amplio de imbricación entre la política y el crimen organizado a nivel latinoamericano. “Estas organizaciones criminales son empresas transnacionales; eso es lo que vuelve relevante este tipo de relatos porque permite radiografiar algo que está pasando en todo el continente, incluyendo a Estados Unidos”, explica.

El autor critica la complicidad de los medios de comunicación, que inicialmente abrazaron la historia de Isabel Miranda de Wallace y contribuyeron a construir un mito que luego se derrumbó. “Los medios se enamoraron de ella en el 2006 y el 2007, la madre coraje buscando a su hijo. Era la Bukele mexicana”, señala, lamentando que, tras conocerse la verdad, pocos medios reconocieran su error.

Raphael resalta el papel de los medios alternativos, los periodistas digitales y los influencers en la investigación de este caso, y defiende la importancia de los libros como espacios para el periodismo de investigación en profundidad. “Hoy en día, nuestro oficio periodístico está viviendo su época renacentista. Las redes sociales me fueron muy útiles, hicieron intrascendente el silencio de los medios tradicionales”, afirma.

Finalmente, Raphael enfatiza la necesidad de que los periodistas cultiven la autonomía, la autocrítica y la capacidad de corregir errores. “Un periodista debe tener varias alternativas para publicar sus investigaciones. Un periodista debe tener autocrítica, saber corregir lo que viene investigando”, concluye, recordando que la reputación y la credibilidad son activos fundamentales en el ejercicio del periodismo. El autor cita a Émile Zola y su obra “Yo acuso” como un ejemplo de periodismo comprometido con la verdad y la justicia, capaz de transformar moralmente a la sociedad.

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