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Emociones a raya: Pausas, nombres y hábitos para el equilibrio

Emociones a raya: Pausas, nombres y hábitos para el equilibrio

En un mundo donde el ritmo frenético y las demandas constantes dejan poco espacio para la reflexión, aprender a gestionar las emociones con equilibrio se ha convertido en una habilidad esencial para la salud mental y el bienestar general. La psicóloga clínica y terapeuta en ciencia conductual contextual, Carmen Ojeda, destaca la importancia de pequeñas pausas conscientes, la identificación de los sentimientos y la incorporación de rutinas simples como herramientas clave para enfrentar el enojo, el estrés y la ansiedad de manera más saludable.

En un diálogo con Buenavida, Ojeda explica que, más allá de soluciones complejas, se trata de prácticas accesibles que fomentan la autoescucha, la comprensión y una respuesta más serena ante la presión diaria. La clave, según la especialista, reside en la capacidad de detenerse, reconocer lo que se siente y aprender a manejarlo de forma constructiva.

¿Qué hacer en el momento de la tensión?

Ante una situación de enojo o estrés, la primera acción recomendada es hacer una pausa. Respirar profundamente y nombrar la emoción que se está experimentando estoy enojado , me siento frustrado ayuda a crear distancia de la impulsividad. Esta técnica, basada en la terapia dialéctico-conductual (DBT), permite reconocer la emoción y comenzar a gestionarla de una manera más saludable. No se trata de suprimir el sentimiento, sino de tomar conciencia de él para evitar reacciones precipitadas.

Identificando las emociones antes de que se desborden

Para aprender a identificar las emociones antes de que se intensifiquen, Ojeda sugiere ejercicios sencillos de consciencia. Pausar, respirar y preguntarse ¿qué me está pasando ahora? son pasos fundamentales. Nombrar la emoción con palabras simples estoy triste , estoy ansioso , estoy frustrado y prestar atención a las sensaciones físicas que la acompañan también contribuye a una mayor comprensión de uno mismo. Este pequeño ejercicio permite identificar la emoción en sus primeras etapas y responder con mayor calma.

Expresar las emociones de forma saludable

Muchas personas tienden a guardarse todo por temor a molestar, incomodar o parecer débiles. Sin embargo, Ojeda advierte que las emociones no expresadas no desaparecen, sino que se acumulan y pueden manifestarse en forma de irritabilidad, ansiedad, distanciamiento emocional, insomnio o incluso malestar físico. El primer paso para una expresión saludable es darse permiso para sentir, reconociendo que esto me dolió , esto me enojó o esto me cansó .

Posteriormente, es importante buscar una forma segura y gradual de expresar esas emociones, ya sea escribiéndolas, conversando con alguien de confianza o comunicándolas con frases sencillas y honestas como me está costando esto o necesito apoyo . Expresar las emociones de forma saludable implica darles un lugar, con respeto hacia uno mismo y hacia los demás, en lugar de reaccionar con desbordes. A veces, el acto de dejar de callarse es el primer paso hacia la sanación.

Rutinas diarias para la regulación emocional

La regulación emocional no se limita a los momentos de crisis, sino que se construye a través de pequeños hábitos cotidianos. Mantener horarios de sueño estables, hacer pausas breves durante la jornada, alimentarse adecuadamente, realizar actividad física y reservar unos minutos para respirar y reconectarse consigo mismo son prácticas que contribuyen significativamente al bienestar emocional.

En el caso de personas con agendas muy exigentes, Ojeda recomienda incorporar rutinas simples y sostenibles que ayuden a reducir la sobrecarga, sin necesidad de cambios drásticos. Cuando el cuerpo y la mente están constantemente al límite, es más fácil reaccionar con irritabilidad, impulsividad o agotamiento emocional.

Errores comunes al intentar controlar las emociones

Uno de los errores más comunes es creer que controlar las emociones implica reprimirlas, ignorarlas o actuar como si no existieran. Otro error frecuente es reaccionar de inmediato, sin tomarse un momento para comprender lo que se está sintiendo. Además, muchas personas se juzgan por experimentar emociones consideradas negativas , como la tristeza, el enojo o la ansiedad, cuando en realidad toda emoción cumple una función importante.

Para corregir estos errores, es fundamental aprender a hacer una pausa, reconocer la emoción, ponerle nombre y preguntarse qué se necesita en ese momento para responder de una manera más adecuada. Se trata de aceptar la emoción y gestionarla de forma saludable, en lugar de luchar contra ella. La clave está en comprender que las emociones son parte de la experiencia humana y que aprender a manejarlas es un proceso continuo de autoconocimiento y crecimiento personal.

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