El Hospital Claudio Vicuña de San Antonio se encuentra sumido en una profunda crisis institucional tras la solicitud de renuncia no voluntaria de su directora, Loreto Maturana, a raíz de la designación de la exministra Jeanette Vega como subdirectora. La medida ha provocado la dimisión de más de 20 médicos en señal de apoyo a Maturana, desatando una ola de críticas políticas y acusaciones de persecución que involucran a parlamentarios, partidos políticos y el Colegio Médico.
El Servicio de Salud Valparaíso San Antonio justificó la petición de renuncia a Maturana alegando una pérdida de confianza, vinculada directamente al nombramiento de Vega. Esta decisión ha generado un fuerte rechazo en el ámbito médico y político, con acusaciones cruzadas sobre la politización de cargos técnicos y la persecución de profesionales por sus convicciones ideológicas.
El Colegio Médico, a través de su presidente regional, Luis Ignacio de La Torre, manifestó su rechazo a que criterios políticos influyan en la designación de cargos técnicos. Es inaceptable que por una orientación política se prive a un profesional competente de ejercer su función y se prive a la comunidad de poder tener beneficios de una gestión con experiencia y con competencia , declaró De La Torre, enfatizando la importancia de mantener la independencia técnica en la administración de la salud pública.
La polémica se ha extendido al ámbito político, con el Partido Republicano en el centro de la controversia. El diputado Agustín Romero, a través de su cuenta de redes sociales, expresó su deseo de que se vaya Jeannette Vega y todos los médicos zurdos y que les corten todos los contratos a las sociedades profesionales de esos zurdos . Esta declaración, respaldada por el jefe de bancada de Republicanos, Benjamín Moreno, ha sido duramente criticada por el PPD y otros sectores de la oposición, quienes la consideran un ejemplo de la lógica de listas negras y purgas que buscan desestabilizar la salud pública.
La exministra del Interior, Carolina Tohá, se refirió a la polémica calificándola como conductas de persecución política y advirtiendo sobre una posible deriva iliberal del gobierno. Tohá señaló que la persecución a una profesional técnica como Jeanette Vega por su trayectoria política es un hecho inédito en la historia de la democracia chilena.
Por su parte, la senadora de RN, Camila Flores, aunque no se refirió directamente a la postura de Romero, criticó la renuncia masiva de médicos, argumentando que abandonan su labor para presionar políticamente en detrimento de los pacientes. Me parece inaceptable que médicos que tienen supuestamente una vocación de servicio abandonen su labor para presionar por decisiones de la autoridad política a cargo de la conducción del Ministerio de Salud. En salud pública primero están los pacientes, no los intereses particulares , expresó la parlamentaria.
El diputado comunista, Luis Cuello, también se sumó a las acusaciones de persecución política, denunciando que la búsqueda de la remoción de Vega responde a una estrategia deliberada para desestabilizar el hospital de San Antonio y perjudicar la salud de los chilenos. Es realmente penoso como a este gobierno y al Partido Republicano no le importa nada la salud de los chilenos ni el hospital de San Antonio, en función de hacer una persecución política en contra de una doctora, una profesional que cumple con todas las condiciones y requisitos para ejercer una labor importante en este hospital de la provincia San Antonio , manifestó Cuello.
El diputado republicano, Luis Fernando Sánchez, ha argumentado que la renuncia de más de 20 médicos demuestra que la salud pública se ha convertido en una caja pagadora de activistas , insinuando que los profesionales de la salud están utilizando sus cargos para promover agendas políticas.
La crisis en el Hospital Claudio Vicuña de San Antonio ha puesto de manifiesto las tensiones políticas que atraviesa el país y la dificultad de separar la gestión técnica de la salud pública de las consideraciones ideológicas. La renuncia de la directora Maturana y la dimisión masiva de médicos han generado un clima de incertidumbre y desconfianza que amenaza con afectar la calidad de la atención médica en la región.
El Servicio de Salud Valparaíso San Antonio aún no ha emitido una declaración oficial sobre las medidas que tomará para resolver la crisis y garantizar la continuidad de los servicios en el hospital. Sin embargo, la situación exige una respuesta urgente y transparente por parte de las autoridades competentes, con el objetivo de restablecer la confianza en la institución y proteger los derechos de los pacientes.
La controversia ha generado un amplio debate en la opinión pública sobre el rol de la política en la salud pública y la necesidad de proteger la independencia técnica de los profesionales de la salud. La resolución de esta crisis podría sentar un precedente importante para el futuro de la gestión de la salud en Chile.
La situación sigue en desarrollo y BioBioChile continuará informando sobre los acontecimientos a medida que se produzcan. La comunidad de San Antonio espera una solución que priorice la salud de los pacientes y garantice la estabilidad del hospital Claudio Vicuña.











