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La Paz, Bolivia El viceministro de Seguridad Ciudadana, Rolando Montaño Fernández, presentó su renuncia irrevocable al cargo la noche del viernes 24 de abril de 2026, argumentando falta de coordinación para lograr resultados efectivos en su gestión. El anuncio, realizado en un comunicado público, ha generado atención en el ámbito político nacional.
Montaño, coronel de la policía con 35 años de servicio, fue posesionado en el cargo el 11 de noviembre del año anterior, reconociendo que su nombramiento se basó en el trabajo previo que había desarrollado. En su declaración de renuncia, expresó su esperanza de que su labor haya sido valorada por la población boliviana.
El viceministro renunciante explicó que fue invitado a formar parte del gabinete ministerial para enfrentar el desafío del narcotráfico, siguiendo las directrices establecidas por el presidente Rodrigo Paz. Montaño afirmó haber tenido agallas para luchar contra este flagelo, pero reconoció que la falta de coordinación interinstitucional obstaculizó el avance de sus objetivos.
El motivo de la presente es de haber presentado mi denuncia irrevocable al cargo de viceministro de seguridad ciudadana. Yo como oficial de la policía soy el coronel Rolando Montaño Fernández, posesionado el 11 de noviembre del año pasado en mérito al trabajo que he estado desarrollando, que obviamente ha debido ser, espero que haya sido valorado por nuestra población , declaró Montaño.
Uno de los proyectos clave que Montaño impulsó durante su gestión fue la inclusión de la materia de Seguridad Ciudadana en el currículo educativo nacional. Sin embargo, según sus propias palabras, no logró concretar esta iniciativa debido a la necesidad de una mayor coordinación con otras instituciones relevantes.
La coordinación con otras instituciones también ameritaba realizar (esta incorporación) y obviamente sabemos que la coyuntura del país y en esos momentos tenemos que dar espacio también a nuestras autoridades para que vayan trabajando en ello , explicó el viceministro.
Montaño enfatizó que su decisión de renunciar no implica un abandono de su compromiso con el país. Por el contrario, aseguró que continuará sirviendo a Bolivia con honestidad y dedicación, buscando nuevas oportunidades para contribuir al bienestar de la sociedad.
Habrá otras oportunidades donde podamos seguir trabajando y yo sí voy a seguir sirviendo a nuestro país con esa honestidad y que estoy saliendo acá también por la puerta grande , concluyó Montaño.
La renuncia de Montaño se produce en un contexto de creciente preocupación por la seguridad ciudadana en Bolivia, con un aumento de los índices de criminalidad y el persistente problema del narcotráfico. La falta de coordinación interinstitucional, señalada por el viceministro renunciante, ha sido un tema recurrente en los debates sobre la política de seguridad del gobierno.
El gobierno de Rodrigo Paz aún no ha anunciado quién ocupará el cargo dejado vacante por Montaño. Se espera que en los próximos días se realice un anuncio oficial al respecto. Analistas políticos sugieren que el nuevo viceministro deberá priorizar el fortalecimiento de la coordinación entre las diferentes instituciones encargadas de la seguridad ciudadana, así como la implementación de estrategias más efectivas para combatir el narcotráfico y la delincuencia.
La trayectoria de Montaño en la policía boliviana ha sido reconocida por su compromiso con el servicio público y su lucha contra el crimen. Durante sus 35 años de servicio, ha ocupado diversos cargos de responsabilidad, destacándose por su profesionalismo y su integridad. Su renuncia al cargo de viceministro ha generado sorpresa y decepción en algunos sectores, pero también ha sido interpretada como un acto de valentía y honestidad.
La renuncia de Montaño plantea interrogantes sobre el futuro de la política de seguridad del gobierno de Paz. La capacidad del nuevo viceministro para superar los obstáculos que impidieron a Montaño alcanzar sus objetivos será crucial para garantizar la seguridad y el bienestar de la población boliviana. La situación exige una respuesta rápida y efectiva por parte de las autoridades, así como un compromiso renovado con la coordinación interinstitucional y la lucha contra el crimen.











