El embalse de Mazar ha descendido 20 metros en seis semanas, alcanzando los 2.134 metros sobre el nivel del mar (msnm) este viernes 24 de abril, el nivel más bajo registrado en lo que va de 2026. Esta caída se produce mientras el Complejo Hidroeléctrico Paute opera a su máxima capacidad para compensar la baja producción de la central Coca Codo Sinclair (CCS) y un pico histórico en la demanda nacional de energía eléctrica.
La disminución del nivel de Mazar no ha sido uniforme. Entre el 12 y el 31 de marzo, el embalse perdió 14 metros, con descensos diarios que llegaron a acercarse al metro. En abril, la pérdida se ha ralentizado a cinco metros en tres semanas, aunque la situación sigue siendo preocupante. Los técnicos advierten que el umbral de riesgo operativo se encuentra en 2.115 msnm, y actualmente hay una diferencia de 19 metros entre la cota actual y ese punto crítico. En abril de 2024, el embalse llegó a descender hasta los 2.106 msnm, provocando cortes de energía de hasta ocho horas diarias en todo el país.
Mazar es fundamental para el funcionamiento del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, el mayor sistema de generación de energía del país, con una capacidad total de 1.757 MW, que representa aproximadamente el 40% de la demanda eléctrica nacional. El complejo está compuesto por tres centrales: Paute Molino (1.100 MW), Sopladora y Mazar. El agua de Mazar alimenta a Amaluza, que a su vez genera energía en Paute Molino, y finalmente llega a Sopladora. La producción en cada etapa depende directamente del nivel de agua en Mazar.
Actualmente, las tres centrales de Paute están operando a su máxima capacidad debido a la baja producción de CCS, la central más grande del país, con 1.500 MW de potencia instalada. CCS está captando solo 139 metros cúbicos por segundo (m /s), muy por debajo de los 200 m /s necesarios para generar entre 1.000 y 1.200 MW. La variabilidad en el caudal de CCS durante abril ha obligado a Paute a compensar la falta de generación, consumiendo las reservas de agua de Mazar. A inicios de abril, el flujo que llegaba al embalse era de apenas 23 m /s, muy por debajo del mínimo de 146 m /s requerido por el diseño de la planta, según el consultor eléctrico Ricardo Buitrón, quien también señaló que los registros del río Paute a finales de marzo fueron los más bajos en 60 años de mediciones.
La situación se agrava aún más por la suspensión de la venta de 450 MW de energía desde Colombia a Ecuador, que comenzó el 22 de enero de 2026, en respuesta a la tasa de seguridad aplicada por el presidente Daniel Noboa a las importaciones colombianas. Esta pérdida de respaldo externo se produjo en un momento de creciente demanda interna.
La demanda nacional de energía eléctrica alcanzó un pico de 5.357 MW el 22 de abril a las 19:30, superando en hasta 1.200 MW el promedio habitual, que oscila entre 4.200 y 4.400 MW. Este aumento en la demanda se debe principalmente a las altas temperaturas en Guayas y otras provincias costeras, que han incrementado el uso de sistemas de climatización en hogares, comercios e industrias.
El sistema eléctrico ecuatoriano opera con un déficit estructural de entre 900 y 1.000 MW, según el Plan Maestro de Electricidad. Para mitigar este déficit, el Cenace (Centro Nacional de Control de Energía) ha dispuesto que el sector privado opere con autogeneración hasta 14 horas diarias en días laborables y cuatro horas en feriados. Se estima que esta medida aporta alrededor de 170 MW, aunque el Ministerio de Ambiente y Energía considera que podría llegar hasta 470 MW si opera a plena capacidad.
El Cenace ha emitido una advertencia formal sobre el estado de la red, identificando una alta probabilidad de cortes de energía en la Costa, donde los sistemas de distribución están al límite. Las zonas más expuestas son aquellas con mayor demanda y menor capacidad de respuesta. La alerta también advierte que el Sistema de Protección Sistémica (SPS), el mecanismo automático que corta el suministro en caso de sobrecarga, podría no ser suficiente para evitar un colapso parcial o total del sistema eléctrico en escenarios extremos.
Ecuador depende en un 72% de la generación hidroeléctrica, lo que hace que el comportamiento de las lluvias en el Austro sea un factor determinante para la estabilidad del servicio eléctrico nacional. Con Mazar en 2.134 msnm, Paute operando a tope y CCS captando apenas 139 m /s, el sistema sigue funcionando, pero los 19 metros que separan al embalse de su nivel de riesgo operativo son un margen limitado mientras se espera la recuperación de las lluvias en la región. La situación actual exige una gestión cuidadosa de los recursos hídricos y una pronta respuesta para garantizar el suministro eléctrico en el país.











