El creciente endeudamiento de los hogares argentinos se extiende más allá de los créditos bancarios, impactando en el pago de servicios básicos, impuestos y obligaciones cotidianas. Un estudio reciente de la consultora Casa Tres revela que el porcentaje de personas que han dejado de pagar alguna obligación o se han atrasado por motivos económicos aumentó del 38% en agosto de 2020 al 59% en marzo de 2026.
El análisis de Casa Tres, basado en una encuesta a 2184 personas, detalla que las tarjetas de crédito son el rubro más afectado, con un 42% de morosidad. Les siguen de cerca los servicios esenciales luz, gas, agua, internet y telefonía con un 39%, los préstamos y otras deudas (38%) y los impuestos (26%). Las compras a cuotas o pagos informales alcanzan el 19%, mientras que el alquiler representa el 13% de los casos de atraso. Las obligaciones relacionadas con la obra social o prepaga, las expensas y las cuotas educativas se ubican en niveles más bajos, con un 9%, 9% y 8% respectivamente.
Si bien las empresas de servicios públicos consultadas por LA NACION reportan tasas de morosidad relativamente bajas alrededor del 3% en electricidad y gas, y el 11% en el servicio de agua (AySA) , la situación impositiva presenta un panorama más preocupante. La Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA) informa un aumento de entre dos y tres puntos en la morosidad, situándola entre el 25% y el 30%, aunque la cobrabilidad se mantiene en un rango del 70% al 75%.
ARBA explica que la recaudación se encuentra en niveles de crisis desde el año pasado, aunque la caída no ha sido drástica. En 2024, el impuesto automotor presentó valores elevados debido a la falta de una Ley Impositiva y la actualización de las valuaciones, lo que afectó la capacidad de pago de los contribuyentes. Sin embargo, este año se ha observado una mejora gracias a la reducción del tributo para el 75% del parque automotor. La actualización de los impuestos patrimoniales tras la sanción de la ley impositiva impulsó la recuperación de la recaudación en el primer trimestre, permitiendo compensar las pérdidas del año anterior. Además, el impuesto automotor muestra mejores niveles de cobrabilidad que el inmobiliario.
En la Ciudad de Buenos Aires, la mora en el ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza) y en las Patentes se mantiene estable, en torno al 15% al 16%.
El mercado inmobiliario también refleja dificultades. La morosidad en los alquileres varía según la región, alcanzando el 15,3% en Misiones (según el Instituto Argentina Grande), el 15% en Salta (según el Colegio de Corredores Inmobiliarios local), el 9% en Rosario y el 8% en Córdoba, de acuerdo con entidades del sector.
Las expensas, por su parte, también muestran una tendencia al alza en la morosidad. En marzo de 2026, se ubicaron en el 17% en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires (según Consorcio Abierto), en el 20% en Córdoba y Rosario, en el 25% en Santa Fe y en el 20% en La Plata, según cámaras y entidades de administradores de propiedad horizontal.
En cuanto a las cuotas de los colegios privados, la Confederación Argentina de Instituciones de Enseñanza Privada (Caiep) reconoce la complejidad de la situación, aunque no existen estadísticas consolidadas sobre la morosidad en el sector. La falta de información sistemática por parte de los colegios impide contar con datos empíricos representativos. Sin embargo, desde Caiep señalan que la mayoría de las familias que envían a sus hijos a colegios privados dependen de ingresos salariales que se encuentran rezagados, lo que dificulta cubrir todos los gastos y se traduce en mayores niveles de mora.
La combinación de factores económicos, como la inflación persistente, la devaluación de la moneda y la falta de crecimiento salarial, está ejerciendo una presión cada vez mayor sobre las finanzas de los hogares argentinos, aumentando el riesgo de un deterioro aún mayor en la capacidad de pago de las obligaciones. La situación exige un análisis profundo de las políticas económicas y sociales para mitigar el impacto de la crisis y proteger a las familias más vulnerables.












