La Junta Monetaria (JM) de Guatemala confirmó un estimado de crecimiento económico del 4.1% para 2026 y del 4% para 2027, tras una revisión exhaustiva de la economía nacional. La evaluación, realizada el 22 de abril, considera el impacto del conflicto en Medio Oriente y las recientes previsiones a la baja del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la economía global. Si bien el panorama general es positivo, las autoridades monetarias advierten que la evolución del conflicto internacional, con una duración máxima estimada de dos meses, será crucial para mantener estas proyecciones. La próxima revisión económica está programada para agosto.
José Alfredo Blanco Valdés, vicepresidente de la JM y del Banco de Guatemala (Banguat), detalló que el crecimiento económico para 2026 se situará entre el 3.1% y el 5.1%, mientras que para 2027 se espera un rango entre el 3% y el 5%. Los sectores que liderarán este crecimiento serán las actividades financieras y de seguros (8.3%), la explotación de minas y canteras (7.7%), y la construcción (4.7%). También se proyecta un crecimiento del 5% en las actividades de alojamiento y servicios de comida, así como en los servicios administrativos.
Según el análisis técnico del Banguat, el comercio, la reparación de vehículos, las industrias manufactureras, las actividades financieras, los bienes raíces, la construcción, la agricultura, y los servicios de alojamiento y comida representarán aproximadamente el 66% del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Se espera que estas mismas actividades mantengan un desempeño similar en 2027.
En cuanto a los indicadores clave, las exportaciones crecerán un 6%, las importaciones un 8%, y el consumo privado un 4.2% en 2026. Para 2027, se proyecta un crecimiento de las exportaciones del 6.5% y de las importaciones del 8%. Blanco Valdés explicó que este crecimiento en las exportaciones se debe al aumento de los precios internacionales de algunos bienes y a la favorable demanda externa de los principales socios comerciales de Guatemala. Asimismo, la demanda interna se ve favorecida por el incremento del precio medio de las importaciones, especialmente los combustibles, y por el aumento del gasto de capital con componente importado.
Un factor importante que impulsa el consumo privado es el crecimiento de las remesas familiares. Se espera que el consumo privado crezca un 4% tanto en 2026 como en 2027, impulsado por estas remesas. La cuenta corriente de la balanza de pagos se estima en un 4.1% para 2026, debido al crecimiento proyectado de las remesas, que compensará los déficits en la balanza comercial. La inversión extranjera directa (IED) se estima en US$2 mil 65 millones.
El crédito bancario al sector privado crecerá un 8% este año y un 10% en 2027, especialmente en el segmento empresarial. El déficit fiscal se proyecta en un 3.6%, de acuerdo con el presupuesto general aprobado, y la posición de la deuda pública con respecto al PIB se mantendrá en un 27.6%.
Las remesas familiares continuarán siendo un motor importante de la economía guatemalteca. Se mantiene la proyección de un crecimiento nominal de US$26 mil 806 millones (unos Q205 mil millones) para 2026, con una tasa de crecimiento del 5%, oscilando entre un mínimo del 2% y un máximo del 5.5%. Para 2027, se proyecta un monto de US$27 mil 610 millones (unos Q211 mil millones), con una tasa de crecimiento que disminuirá al 3%, en un rango entre el 2% y el 4%.
Sin embargo, Blanco Valdés advirtió que se anticipa una moderación en el crecimiento de las remesas debido a la persistencia de una política migratoria restrictiva por parte de la administración de Estados Unidos y a la entrada en vigor de un impuesto del 1% sobre los envíos.
En cuanto a la inflación, la JM revisó al alza su proyección, situándola en 3.75% para diciembre de 2026 y en 4% para diciembre de 2027, en lugar del 3.50% previsto anteriormente. Este ajuste se debe al impacto del aumento de los precios del petróleo, provocado por la escalada del conflicto bélico en Medio Oriente, así como a las interrupciones en el suministro de crudo a nivel mundial y a la imprevisibilidad de las políticas comerciales de Estados Unidos. La inflación subyacente estimada es de 3.68% para 2026 y de 3.75% para 2027.
La JM mantiene su meta de inflación en 4%, más o menos 1%. Las autoridades monetarias están vigilando de cerca el contexto económico internacional, especialmente el conflicto geopolítico, ya que los mercados globales anticipan una duración de dos meses para el mismo. Sin embargo, reconocen que la situación es dinámica y que las tensiones pueden aumentar o disminuir rápidamente.
Entre las banderas de alerta que se mantienen, destaca la posibilidad de que el conflicto se prolongue más de lo esperado. También se está evaluando el efecto de los subsidios estatales al diésel (Q8 por galón) y a las gasolinas (Q5 por galón), que entrarán en vigor el 1 de mayo, y su impacto en la mitigación de la inflación.
Blanco Valdés aseguró que, por el momento, el escenario central mantiene una cierta prudencia y calma macroeconómica, aunque se reconoce la necesidad de tomar precauciones para proteger a las familias guatemaltecas de los posibles efectos negativos de la situación internacional. La JM continuará monitoreando de cerca la evolución de la economía y ajustando sus políticas según sea necesario.











