La BBC investigó la situación dentro de la estructura de seguridad que cubre el sarcófago de Chernóbil, cuarenta años después del desastre nuclear y tras recientes ataques de drones rusos. La investigación se centra en el nivel de radiación que contiene la estructura y las consecuencias de los impactos sufridos.
El 26 de abril de 1986, el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, ubicada en el norte de Ucrania (entonces parte de la Unión Soviética), sufrió una explosión catastrófica durante una prueba de seguridad. El accidente liberó enormes cantidades de material radiactivo a la atmósfera, contaminando vastas áreas de Europa y obligando a la evacuación de decenas de miles de personas.
Tras el desastre, se construyó rápidamente un "sarcófago" de hormigón y acero alrededor del reactor destruido para contener la radiación restante. Esta estructura, sin embargo, era temporal y comenzó a deteriorarse con el tiempo. En 2016, se completó la construcción de un nuevo confinamiento de seguridad, una estructura mucho más grande y sofisticada que se deslizó sobre el sarcófago original. Este nuevo confinamiento, financiado internacionalmente, está diseñado para durar al menos 100 años y evitar la liberación de material radiactivo.
La reciente investigación de la BBC se enfoca en lo que está ocurriendo dentro de esta estructura de seguridad, específicamente en los niveles de radiación y el impacto de los ataques de drones rusos. En 2015, se registró un impacto de un dron ruso en la estructura, aunque las autoridades ucranianas minimizaron el daño en ese momento. La BBC reporta que, aunque el nuevo confinamiento está diseñado para resistir impactos, la integridad de la estructura original, el sarcófago, sigue siendo una preocupación.
La radiación dentro del sarcófago sigue siendo extremadamente alta. El combustible nuclear fundido del reactor destruido permanece en su interior, y la estructura contiene grandes cantidades de material radiactivo, incluyendo isótopos como el cesio-137 y el estroncio-90. Estos isótopos tienen vidas medias de décadas, lo que significa que seguirán emitiendo radiación durante mucho tiempo.
La investigación de la BBC destaca que el monitoreo de la radiación dentro del sarcófago es un desafío constante. Los sensores y equipos de medición deben ser resistentes a la radiación y capaces de funcionar en condiciones extremas. Además, el acceso al interior de la estructura es limitado debido a los altos niveles de radiación y el riesgo de colapso.
Los expertos citados en el informe de la BBC señalan que el nuevo confinamiento de seguridad ha mejorado significativamente la situación en Chernóbil. La estructura proporciona una barrera adicional contra la liberación de radiación y permite realizar trabajos de desmantelamiento y descontaminación de forma más segura. Sin embargo, también advierten que el sarcófago original sigue siendo vulnerable y que es necesario un monitoreo continuo para garantizar la seguridad a largo plazo.
La investigación también plantea preguntas sobre el impacto de la guerra en Ucrania en la seguridad de Chernóbil. La central nuclear fue brevemente ocupada por las fuerzas rusas al comienzo de la invasión en 2022, lo que generó preocupaciones sobre la posibilidad de un nuevo desastre nuclear. Aunque las fuerzas rusas se retiraron de la central, la zona de exclusión de Chernóbil sigue siendo un área de conflicto potencial.
La BBC señala que la zona de exclusión de Chernóbil, que abarca un área de aproximadamente 2,600 kilómetros cuadrados, está cada vez más poblada por personal que trabaja en la central nuclear y en proyectos de descontaminación. Además, algunos residentes han regresado a sus hogares en la zona de exclusión, a pesar de las advertencias de las autoridades. Esto aumenta el riesgo de exposición a la radiación y plantea desafíos adicionales para la gestión de la zona.
La investigación concluye que, aunque la situación en Chernóbil ha mejorado significativamente desde el desastre de 1986, la zona sigue siendo un lugar peligroso y que requiere una vigilancia constante. El monitoreo de la radiación, el mantenimiento de la estructura de seguridad y la gestión de la zona de exclusión son tareas cruciales para prevenir un nuevo desastre nuclear y proteger la salud de las personas y el medio ambiente. La reciente actividad bélica en la región subraya la importancia de garantizar la seguridad de Chernóbil en un contexto geopolítico inestable.










