La Unión Europea aprobó este jueves un paquete de préstamos de 90.000 millones de euros (US$ 106.000 millones) para Ucrania, poniendo fin a meses de estancamiento político provocado por las objeciones de Hungría y Eslovaquia. La aprobación coincidió con la reanudación del flujo de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba hacia Hungría y Eslovaquia, tras una interrupción de casi tres meses debido a daños atribuidos a ataques con drones rusos.
El paquete de préstamos, que se había preparado a principios de año y se esperaba anunciar en febrero para conmemorar el cuarto aniversario del conflicto, es crucial para apuntalar la economía ucraniana devastada por la guerra y sostener su defensa contra las fuerzas rusas. Hungría había incumplido previamente el acuerdo de diciembre para proporcionar los fondos, lo que generó tensiones con sus socios de la UE.
Hoy el Consejo aprobó el último elemento necesario para permitir el desembolso del préstamo de 90.000 millones de euros (US$ 106.000 millones) para Ucrania , declaró el ministro de Finanzas chipriota, Makis Keravnos, cuya presidencia del bloque fue fundamental para alcanzar el acuerdo. Los desembolsos del préstamo comenzarán lo antes posible, proporcionando un apoyo vital para las necesidades presupuestarias más urgentes de Ucrania .
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, celebró la aprobación como un éxito, publicando en redes sociales: Prometido, cumplido, implementado . La aprobación política se produjo en vísperas de una cumbre de líderes de la UE en Chipre, que ostenta la presidencia del bloque hasta el 30 de junio.
La reanudación del flujo de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba fue un factor clave para desbloquear la ayuda de la UE. El primer ministro populista de Eslovaquia, Robert Fico, calificó la reanudación como una buena noticia , mientras que el grupo energético húngaro MOL anunció haber recibido petróleo crudo en sus estaciones de bombeo.
Sin embargo, la dependencia de Hungría y Eslovaquia del petróleo ruso sigue siendo un punto de fricción. A diferencia de la mayoría de los países de la UE, estos dos estados miembros no han podido reducir significativamente su dependencia de los combustibles fósiles rusos. Ucrania y sus aliados europeos se oponen firmemente a las importaciones de petróleo ruso, argumentando que financian la guerra de Vladimir Putin.
El primer ministro nacionalista de Hungría, Viktor Orbán, había acusado a Ucrania de retrasar deliberadamente las reparaciones del oleoducto, una acusación que el presidente Volodymyr Zelensky negó. Fico, por su parte, expresó su escepticismo sobre los daños al oleoducto, sugiriendo que tanto el oleoducto como el petróleo fueron utilizados en la actual batalla geopolítica .
La controversia ha puesto de manifiesto las dificultades en la toma de decisiones de la UE, donde los intereses nacionales a menudo prevalecen sobre la unidad del bloque, especialmente cuando se requieren votos unánimes. Varios altos funcionarios han pedido un mayor uso de la votación por mayoría para evitar bloqueos futuros.
Inicialmente, la UE había considerado utilizar los activos rusos congelados como garantía para el préstamo, pero Bélgica, donde se encuentra la mayor parte de estos fondos, bloqueó esa opción. En diciembre, la República Checa, Hungría y Eslovaquia acordaron no impedir que otros países de la UE obtuvieran préstamos en los mercados internacionales, siempre y cuando no tuvieran que participar en el plan.
Sin embargo, Orbán, que ha bloqueado repetidamente la ayuda de la UE a Ucrania, incumplió posteriormente ese acuerdo debido a la disputa petrolera y en medio de su campaña electoral, que finalmente perdió.
Paralelamente a la aprobación del paquete de préstamos, la UE también ha impulsado un nuevo conjunto de sanciones contra Rusia para socavar su esfuerzo bélico. Estas sanciones, que también habían estado bloqueadas por Hungría y Eslovaquia debido a la disputa petrolera, prohíben la prestación de servicios, como mantenimiento o reabastecimiento de combustible, a los buques que transportan petróleo ruso de forma ilícita. Más de 40 tanqueros sospechosos de formar parte de la flota clandestina rusa han sido objeto de sanciones.
Además, se impusieron congelaciones de activos a unas 60 entidades adicionales, sumándose a una lista cada vez mayor de más de 2.600 funcionarios y entidades rusas sancionadas, incluyendo al propio Putin, sus asociados políticos, oligarcas y decenas de legisladores.
Los ingresos petroleros son vitales para la economía rusa, permitiendo a Putin financiar las fuerzas armadas sin generar una inflación significativa ni provocar un colapso de la moneda. Las sanciones buscan limitar estos ingresos y, por lo tanto, la capacidad de Rusia para continuar su agresión en Ucrania.
La aprobación del paquete de préstamos y las nuevas sanciones representan un paso importante en el apoyo de la UE a Ucrania, pero también resaltan los desafíos internos que enfrenta el bloque para mantener la unidad frente a los intereses nacionales divergentes y la influencia rusa. La situación subraya la necesidad de reformas en los procesos de toma de decisiones de la UE para garantizar una respuesta más rápida y eficaz a las crisis futuras.









