A menos de un mes de la salida de Máximo Pacheco de Codelco, el economista Bernardo Fontaine emerge como el principal candidato para asumir la dirección de la estatal cuprífera. Su trayectoria empresarial, extensa y reconocida, se ve empañada por un historial de controversias que reabren el debate sobre su idoneidad para el cargo, especialmente en un contexto de desafíos económicos y sociales para la minería chilena.
Fontaine, nacido en Santiago en 1964, hijo de figuras prominentes del ámbito periodístico y diplomático, cuenta con una sólida formación académica en Ingeniería Comercial con mención en Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su experiencia profesional abarca roles directivos y ejecutivos en importantes empresas como Falabella, Lan, La Polar y Citibank, lo que le otorga un conocimiento profundo del mundo empresarial. Además, ha estado vinculado a iniciativas como la Fundación Ciudadanos en Acción y el sitio ReformalaReforma.cl, demostrando su interés en el debate público y la formulación de políticas.
Sin embargo, su posible llegada a Codelco se produce en un momento crítico para la empresa estatal. La cuprífera enfrenta altos costos de producción, un creciente endeudamiento y una baja producción, lo que exige una gestión eficiente y una estrategia clara para asegurar su futuro. En este escenario, la figura de Fontaine genera incertidumbre debido a su pasado político y sus posturas ideológicas.
Uno de los episodios más controvertidos en la trayectoria de Fontaine fue su participación en el primer proceso constituyente, donde se destacó como una de las voces más visibles del Rechazo. Sus advertencias sobre el posible impacto de una nueva Constitución en los ahorros previsionales fueron ampliamente criticadas por diversos sectores, quienes las interpretaron como una campaña del miedo basada en información falsa. En la Convención Constitucional, Fontaine defendió la propiedad individual de los fondos previsionales y se opuso a cambios estructurales en el sistema, lo que lo convirtió en un blanco de críticas por parte de convencionales de diferentes tendencias políticas.
Pero su rol en el Rechazo no es la única controversia que ha enfrentado el economista. En 2014, lideró una ofensiva comunicacional contra la reforma tributaria del gobierno de Michelle Bachelet, financiando insertos en prensa por cerca de $44 millones. La campaña, que reunió opiniones críticas de diversos expertos, fue cuestionada por la falta de transparencia y el uso de declaraciones sin autorización. Fontaine defendió la iniciativa argumentando que buscaba informar sobre un supuesto consenso técnico para modificar la reforma, pero el episodio generó dudas sobre sus métodos y su compromiso con el debate público.
En 2020, Fontaine fue duramente criticado por su participación en el programa Mentiras Verdaderas, donde defendió el sistema de AFP. Un análisis de Fast Check CL identificó cinco afirmaciones falsas o imprecisas en sus declaraciones, especialmente sobre la rentabilidad de los fondos, la distribución de afiliados y las causas de las bajas pensiones. El episodio consolidó su perfil como un defensor del modelo previsional, pero también lo expuso a críticas por su falta de rigor y su disposición a difundir información engañosa.
Además, un reportaje de Reportea.cl en 2025 vinculó a Fontaine con una campaña digital en defensa de las AFP, presuntamente financiada por la Asociación de AFP. El reportaje señaló millonarios gastos en redes sociales y la difusión de contenidos contra reformas al sistema previsional, así como nexos con cuentas e influencers vinculados a campañas agresivas contra candidatas presidenciales. Aunque Fontaine negó estos vínculos, las dudas persistieron sobre su relación con estas cuentas y su posible participación en estrategias de desinformación.
Las críticas no se limitan al ámbito político y económico. Isabel Godoy, exconvencional del Pueblo Colla, advierte que el nombramiento de Fontaine en Codelco sería una declaración de guerra administrativa contra los territorios . Godoy argumenta que, bajo su liderazgo, los procesos de Consulta Indígena se reducirían a un mero trámite burocrático para validar el despojo, ignorando los derechos y la soberanía de las comunidades locales.
Godoy también señala que la trayectoria de Fontaine es el prontuario de alguien que ha trabajado activamente para desmantelar lo público en favor de intereses corporativos . En su opinión, su postura frente a conflictos ambientales y su defensa del modelo extractivista podrían profundizar las tensiones con las comunidades y poner en riesgo la protección de los ecosistemas.
La compatibilidad entre la experiencia empresarial de Fontaine y las controversias que lo rodean es el dilema central de su posible nombramiento en Codelco. Si bien su trayectoria en el mundo empresarial le otorga un conocimiento valioso sobre la gestión y la estrategia, su historial político y sus posturas ideológicas generan dudas sobre su capacidad para liderar una empresa estatal con un rol estratégico para el país.
Su nombramiento podría interpretarse como una señal política que prioriza el orden financiero sobre el costo social y territorial, dejando entrever una línea del gobierno que ya se ha visto en otros nombramientos. También existen riesgos de que Fontaine impulse una privatización de la empresa cuprífera estatal, lo que generaría una fuerte oposición por parte de los sindicatos y las organizaciones sociales.
Como advierte Isabel Godoy, Fontaine ya ha demostrado su postura frente a conflictos ambientales, por lo que su eventual llegada a Codelco podría profundizar las tensiones con las comunidades y poner en riesgo la sostenibilidad de la minería chilena.
Bernardo Fontaine no es un economista que pase desapercibido. Su historial de controversias lo ha convertido en una figura polarizante, lo que plantea interrogantes sobre su capacidad para liderar sin generar ruido y para construir consensos en un contexto de desafíos complejos. Su trayectoria coherente en la defensa del mercado y su oposición a la intervención estatal sugieren que su eventual llegada a Codelco podría significar un cambio radical en la estrategia de la empresa estatal, con consecuencias impredecibles para el futuro de la minería chilena.











