El Gobierno Nacional anunció un toque de queda de 15 días, del 3 al 18 de mayo de 2026, para las provincias de Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Sucumbíos. La medida también se aplicará en los cantones La Maná (Cotopaxi), Las Naves (Bolívar), Echeandía (Bolívar) y La Troncal (Cañar), en un intento por controlar la situación de seguridad en estas zonas.
El ministro del Interior, John Reimberg, reveló en una entrevista con Teleamazonas que, si bien el toque de queda implica restricciones a la circulación, se permitirá que ciertos sectores continúen operando durante las horas de restricción. Sin embargo, la definición precisa de estos sectores aún está en proceso de coordinación.
La decisión de implementar el toque de queda se tomó tras analizar la situación de seguridad en las provincias mencionadas, donde se han registrado altos índices de criminalidad y violencia. El objetivo principal es reducir la actividad delictiva y brindar mayor seguridad a los ciudadanos.
Una de las principales preocupaciones expresadas por el sector empresarial, y particularmente por la Cámara de Comercio de Quito, es el impacto económico que podría tener el toque de queda en el comercio y la cadena productiva. Los empresarios han propuesto al Gobierno un esquema diferenciado que permita ajustar los horarios de restricción según los indicadores de seguridad de cada ciudad o zona.
La Cámara de Comercio argumenta que la aplicación uniforme del toque de queda podría afectar negativamente a sectores como el comercio, la gastronomía y el entretenimiento, que concentran su mayor actividad durante las noches y los fines de semana. Por ello, proponen ampliar en al menos una hora adicional los horarios permitidos durante los viernes y sábados, lo que permitiría sostener ingresos, preservar empleos y evitar la pérdida de la última franja horaria clave para muchos negocios.
Reimberg reconoció que el Gobierno está analizando las propuestas de todos los sectores, pero advirtió que es poco probable que se aplique un toque de queda diferenciado. No les quiero levantar mucho las esperanzas, pero no vamos a caer en la libre circulación de un sector , afirmó el ministro.
Una de las prioridades del Gobierno es garantizar el funcionamiento de los servicios básicos durante el toque de queda. Se está coordinando para que los servicios de recolección de basura puedan trabajar en las noches y madrugadas, evitando así el colapso del sistema, como ocurrió en Guayaquil durante la aplicación de una medida similar del 15 al 30 de marzo de 2026.
Además, se están manteniendo conversaciones para permitir que otros servicios básicos funcionen de las 23:00 a las 05:00, horario en el que estará prohibida la circulación de vehículos y personas. El ministro Reimberg no especificó cuáles serían estos servicios, pero aseguró que se tomarán en cuenta las necesidades de la población.
En cuanto al transporte, se ha establecido que las personas que necesiten movilizarse al aeropuerto podrán circular con su boleto aéreo, sin necesidad de un salvoconducto. Esta medida busca facilitar el viaje de los ciudadanos que tengan vuelos programados durante el toque de queda.
La implementación del toque de queda ha generado debate entre la población y los diferentes sectores. Algunos ciudadanos apoyan la medida, argumentando que es necesaria para combatir la delincuencia y recuperar la seguridad. Otros, en cambio, expresan su preocupación por las posibles restricciones a la libertad de movimiento y el impacto económico que podría tener en sus actividades diarias.
El Gobierno ha insistido en que el toque de queda es una medida temporal y excepcional, que se aplicará únicamente en las provincias y cantones donde sea necesario. Se espera que, una vez que la situación de seguridad mejore, se pueda levantar la restricción y permitir la normalización de las actividades.
La Cámara de Comercio de Quito ha reiterado su disposición a colaborar con el Gobierno en la búsqueda de soluciones que permitan proteger la economía y el empleo, sin comprometer la seguridad de los ciudadanos. Los empresarios han propuesto establecer mesas de diálogo con las autoridades para analizar en detalle las propuestas y buscar puntos de acuerdo.
El ministro Reimberg ha manifestado su apertura al diálogo, pero ha insistido en que la prioridad del Gobierno es garantizar la seguridad de la población. Ha afirmado que se tomarán en cuenta las propuestas del sector empresarial, pero que la decisión final dependerá de la evaluación de la situación de seguridad y de los criterios técnicos establecidos por las autoridades.
La aplicación del toque de queda del 3 al 18 de mayo de 2026 será monitoreada de cerca por el Gobierno y las autoridades de seguridad. Se evaluarán los resultados de la medida y se realizarán los ajustes necesarios para garantizar su efectividad y minimizar su impacto en la vida cotidiana de los ciudadanos. La coordinación entre las diferentes instituciones del Estado y la participación de la comunidad serán fundamentales para el éxito de esta estrategia.












