Un joven de 21 años, identificado como Xavi, ha experimentado una notable mejoría en su calidad de vida gracias a una estimulación cerebral profunda (ECP) realizada en el Hospital de Sant Pau de Barcelona. Diagnosticado con síndrome de Tourette a los 15 años, Xavi sufría tics severos, incluyendo coprolalia la expresión involuntaria de palabras obscenas , que lo aislaban socialmente y lo llevaban a considerar el suicidio. Su caso, considerado extremadamente grave por los médicos, era refractario a los tratamientos farmacológicos convencionales.
La ECP, una intervención experimental no aprobada por las agencias reguladoras, consistió en la implantación de electrodos en una zona específica del cerebro mediante dos trepanaciones. Aunque la mejoría no fue inmediata, Xavi ha logrado retomar sus estudios e incluso asistir al cine, una actividad que antes le resultaba imposible. Sus padres describen la transformación como un alivio , aunque reconocen que el síndrome persiste.
Según el adjunto del Servicio de Neurología de Sant Pau, Ignacio Aracil, la cirugía ha eliminado las conductas disruptivas y socialmente inapropiadas que afectaban a Xavi, reduciendo sus tics a expresiones vocales. El hospital ha realizado esta intervención en tres pacientes, acelerando el proceso en el caso de Xavi debido al alto riesgo de suicidio.
Aracil destaca la importancia del trabajo en equipo entre neurólogos, neurocirujanos, psiquiatras, psicólogos y enfermería para lograr estos resultados. Sin embargo, subraya la complejidad administrativa para acceder a este tipo de cirugías y la necesidad de realizar ensayos clínicos para demostrar su eficacia, lo que requiere una inversión considerable. El síndrome de Tourette afecta entre el 0,6% y el 1% de niños y adolescentes, y a menudo está estigmatizado. Sant Pau cuenta con una consulta monográfica de Neuro-psiquiatría para atender a pacientes con patologías minoritarias y complejas.
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