El Gobierno de Pakistán ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos con Estados Unidos, China, Egipto y Arabia Saudí ante el inminente vencimiento del alto el fuego entre Washington y Teherán, programado para mañana miércoles a las 20:00 ET (jueves 00:00 GMT). La situación se complica por la falta de confirmación oficial sobre la posible celebración de una segunda ronda de negociaciones en Islamabad.
El ministro de Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, ha enfatizado la necesidad de diálogo entre ambas partes, instándolas a considerar una extensión del alto el fuego y a dar prioridad a las soluciones diplomáticas. Esta postura se ha transmitido en reuniones y conversaciones telefónicas con altos representantes de los países clave en la mediación.
Durante la jornada de este martes, Dar se reunió en Islamabad con la encargada de negocios de Estados Unidos, Natalie A. Baker, y con el embajador de China, Jiang Zaidong. Baker, reconocida por su papel en las recientes negociaciones, expresó el agradecimiento de Washington por el papel constructivo y positivo que Pakistán está desempeñando en el proceso. Por su parte, el embajador chino transmitió el pleno apoyo de Pekín a una mediación urgente para evitar una escalada del conflicto.
Además de las reuniones presenciales, Dar mantuvo conversaciones telefónicas con sus homólogos de Egipto, Badr Abdelatty, y de Arabia Saudí, el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud. Estos países, junto con Pakistán, se han posicionado como ejes centrales en la mediación para alcanzar una solución pacífica.
La incertidumbre sobre la celebración de una segunda ronda de negociaciones, que daría continuidad al primer encuentro directo celebrado los días 11 y 12 de abril en el hotel Serena de Islamabad, persiste desde el pasado domingo. A pesar de que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, tiene previsto viajar a Islamabad este martes para liderar la delegación estadounidense, la información sobre la llegada del equipo negociador iraní sigue siendo confusa.
Teherán, por su parte, mantiene un silencio oficial sobre su participación en las negociaciones. La radiotelevisión estatal iraní ha asegurado que ninguna delegación ha viajado a Pakistán, y responsables políticos iraníes han reiterado que no negociarán bajo la presión de amenazas.
La postura del presidente estadounidense, Donald Trump, añade más tensión a la situación. En sus últimas declaraciones, Trump calificó de altamente improbable una prórroga del alto el fuego y advirtió que retomará los ataques si las negociaciones no avanzan de manera significativa.
Ante este escenario, el Gobierno paquistaní ha reforzado las medidas de seguridad en Islamabad. El primer ministro, Shehbaz Sharif, supervisó personalmente el dispositivo desplegado en la Zona Roja, donde se encuentran las sedes diplomáticas y el hotel Serena, que fue el escenario de la anterior ronda de contactos. El acceso a esta área permanece restringido y bajo control militar.
El alto el fuego, que Trump amplió inicialmente en 24 horas, expira mañana miércoles a las 20:00 ET (jueves 00:00 GMT), sin que se haya logrado alcanzar un acuerdo sobre su futuro. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de la situación, temiendo una escalada del conflicto en Medio Oriente. La diplomacia paquistaní se encuentra en una posición clave para intentar facilitar un diálogo constructivo entre las partes y evitar consecuencias devastadoras. La falta de confirmación por parte de Irán y la postura inflexible de Trump complican significativamente las posibilidades de una extensión del alto el fuego y de una solución pacífica a largo plazo. La próxima jornada será crucial para determinar si se abre una vía para la negociación o si la región se precipita hacia un nuevo conflicto.











