El copresidente de Nicaragua, Daniel Ortega, lanzó este lunes una dura crítica contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusándolo de estar "desquiciado mental" y cargando contra él por las sanciones impuestas a sus hijos, la supuesta "secuestro" del exmandatario venezolano Nicolás Maduro y las amenazas de intervención militar contra Cuba. Las declaraciones, realizadas durante un acto oficial por el Día Nacional de la Paz en Managua, han generado sorpresa y preocupación en la oposición nicarag ense, que advierte sobre posibles consecuencias negativas para el país.
Ortega, de 80 años y en el poder desde 2007, instó a Trump a "poner fin de una vez por todas a las políticas terroristas que aplica en el mundo" y a demostrar que es un hombre de paz. En un discurso cargado de retórica antiimperialista, el líder sandinista cuestionó la salud mental del mandatario estadounidense, afirmando que "no está en sus cinco sentidos" y que su comportamiento pone en peligro la paz y la estabilidad global.
"Y el presidente de una potencia que no está en sus cinco sentidos va a acabar con su pueblo, y está acabando con la paz y la estabilidad del mundo", sentenció Ortega, quien también pidió el fin de la guerra en Irán, el levantamiento del bloqueo contra Cuba y el regreso de Nicolás Maduro a Venezuela.
El gobernante nicarag ense argumentó que Trump actúa de manera autoritaria, pasando por encima del Congreso y el Senado de su país para atacar a otras naciones. "Si hay que tirar bombas lo decide el que se ha vuelto experto en tirar bombas (...) Es el mismo que continuamente está lanzando sanciones contra los pueblos", reprochó.
Ortega denunció que Trump ha lanzado "ataques para secuestrar presidentes, como lo hizo en Venezuela" con Maduro, y que amenaza a Cuba "con una operación militar". Criticó la falta de respeto del mandatario estadounidense por los organismos internacionales y las leyes de su propio país, señalando que no solicita la autorización necesaria para llevar a cabo acciones militares en el extranjero.
Para Ortega, la política exterior de Trump es propia de "alguien que perdió la cabeza y cree que puede hacer cualquier cosa, cualquier barbaridad". En este contexto, recordó la batalla librada en Nicaragua en 1856 contra los filibusteros estadounidenses liderados por William Walker, y la posterior expulsión de las tropas de ocupación por el general Augusto C. Sandino. También hizo referencia a la condena de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) a Estados Unidos por sus acciones en Nicaragua durante la década de 1980, y exigió el pago de la indemnización ordenada por el tribunal.
"¡Pagá, pagá y no andes matoneando ni sancionando a los pueblos del mundo!", concluyó Ortega en su discurso.
Las declaraciones de Ortega han provocado una fuerte reacción en la oposición nicarag ense, que considera que el líder sandinista ha cometido un error de cálculo al atacar directamente a Trump. Dirigentes opositores advierten que esta escalada de tensión podría tener consecuencias negativas para Nicaragua, especialmente en un momento en que el país ya enfrenta una grave crisis política y económica.
Félix Maradiaga, líder opositor, afirmó que Ortega ha cruzado una línea innecesaria y que su estrategia de confrontación verbal es una lectura equivocada de la realidad. "Apostar a que Nicaragua está fuera del radar internacional es una lectura equivocada de la realidad", señaló.
Juan Sebastián Chamorro, otro dirigente disidente, coincidió en que las declaraciones de Ortega son sorprendentes y que están motivadas por las recientes sanciones de Estados Unidos contra sus hijos, Daniel Edmundo y Maurice Facundo Ortega Murillo. "Ortega habló como ayatolá anoche, consciente de lo que le pasó" al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel del pasado 28 de febrero que desató la guerra en Oriente Medio, comparó el líder opositor.
Chamorro criticó la agresividad discursiva de Ortega, señalando que detrás de ella se esconden señales de debilidad. "En política, cuando un régimen sobreactúa su fortaleza, suele ser porque enfrenta presiones crecientes", argumentó.
Según Chamorro, las sanciones de Estados Unidos a los hijos de Ortega estuvieron orientadas a provocarlo, y que el líder sandinista ha caído en la trampa. "Cayó en la provocación y se lució como patán violento que es", afirmó.
La oposición nicarag ense teme que las declaraciones de Ortega no pasen inadvertidas para Trump, quien es conocido por su reacción ante las críticas y los insultos. Consideran que el líder sandinista representa un "peligro" para la seguridad nacional de Estados Unidos y del hemisferio occidental, y que sus declaraciones evidencian "de lo que es capaz".
Ante esta situación, Maradiaga pidió a la oposición democrática de su país "claridad estratégica, coordinación y sentido de urgencia" para hacer frente a una posible reacción de Washington. "El 2026 será un año decisivo. Debemos incrementar la presión nacional e internacional de forma inteligente, sostenida y unitaria, hasta abrir el camino hacia una transición democrática en Nicaragua", concluyó.
La tensión entre Nicaragua y Estados Unidos ha aumentado en los últimos años, especialmente a raíz de las sanciones impuestas por Washington a funcionarios del gobierno de Ortega y a miembros de su familia, en respuesta a la represión de las protestas contra el régimen sandinista. Las declaraciones de Ortega representan un nuevo capítulo en esta escalada de tensión, y podrían tener consecuencias impredecibles para el futuro de Nicaragua.










